Ciudadanía y democracia

A mí tampoco me gustan las lentejuelas de Juan Gabriel ¿Hay algún problema?

Este debate contiene 20 respuestas, tiene 8 mensajes y lo actualizó Imagen de perfil de Román Suárez RomanSuarez hace 5 años, 2 meses.

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  • #3911
    Imagen de perfil de Román Suárez
    RomanSuarez
    Participante

    Hola a todos, en este foro quiero invitarles a discutir el tema de la tolerancia a propósito de una de las noticias que más revuelo han causado en la semana pasada. No, no se trata de la muerte de Juan Gabriel, sino de las declaraciones que con motivo de su muerte hizo el, ahora, ex director de TV UNAM, Nicolás Alvarado Vale. Algunas de esas declaraciones son insultantes ya que son expresiones de un profundo clasismo que va más allá del gusto por la música de Juan Gabriel. Las palabras de Nicolás Alvarado reflejan el clasismo en el que vivimos, y por ello, nos abren la puerta para reflexionar acerca de uno de los problemas más graves que implica el vivir juntos. Si toda democracia implica pluralidad, entonces toda democracia implica también discrepancias y diferencias y, en ese sentido, es que podemos afirmar que la tolerancia es un valor, ya que sin ella esas diferencias serían imposibles de resolver sin violencia, sin embargo, parece que admitir que la tolerancia es casi inherente a toda democracia implicaría admitir que hay diferencias y que -al menos en la cabeza de cada individuo que pueda optar libremente entre una religión u otra o un artista u otro- hay también jerarquías ya que de no haberlas, carecería de importancia optar por una cosa u otra, y esa falta de importancia llevaría a una indiferencia en la que la tolerancia sería innecesaria. ¿Qué piensan? @luisjuarezmadrigal, @paolarochonherrera, @urielhernandez, @carlosfrancisco @sergiolomeli @karlaalday

    #3912
    Imagen de perfil de Sergio
    @sergiolomeli
    Participante

    ¡Hola @romansuarez, hola a todos! Gracias por abrir este foro. La temática es muy interesante. El problema de la necesaria pluralidad en toda sociedad que se considere democrática me hizo recordar un comentario que hizo John Rawls al respecto. Cuando Rawls publica su famoso libro “La justicia como equidad” dice que una sociedad democrática debe partir de un ‘pluralismo razonable’. Con ello Rawls quiere decir que se valen las diferencias morales, religiosas, políticas (a las que él llama doctrinas comprehensivas) siempre y cuando éstas diferencias sean ‘razonables’. Algo ‘razonable’, dice Rawls, es algo que podría aceptar cualquier miembro de la sociedad deocrática. Para dejarlo muy claro, podemos poner un contra ejemplo:por más distintas que sean nuestras religiones actualmente, no sería razonable en una sociedad democrática actual una religión que practicara el sacrificio humano…
    Me parece, guardando las distancias debidas, que el caso de Nicolás Alvarado es analizable desde esta perspectiva: Por más plurales que seamos, me parece que no es ‘razonable’ una postura que discrimina por orientación sexual y por clase. ¿Los demás qué opinan?

    #3915
    Imagen de perfil de Luis Juárez
    @luisjuarezmadrigal
    Participante

    Yo recuerdo aquella famosisima sentencia de Voltaire, que si la memoria no me juega una mala pasada, dice lo siguiente: No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

    Efectivamente, vivimos en una sociedad clasista. No sólo marcada desde lo económico, sino también en todas las materialidades que, posiblemente, se desprenden de ésta, por ejemplo, una intelectual.

    Enmarcando específicamente el caso de Nicolás Alvarado. Creo que olvidó que ejercía un cargo público, en una Universidad pública, cuyo principio ha sido, es y espero que siga siendo, defender la diversidad. No discutiré por qué el señor llegó al cargo, pero creo que su nula vinculación con la Universidad lo hicieron cometer el error que terminaría por costarle su puesto. Lo grave del comentario de Nicolás Alvarado, y lo paradójico, no es que muestre, perversamente, su “ser ilustrado”, sino el lugar desde el cual lo hizo. El señor pudo decirlo, lo seguirá haciendo, en otra parte y nadie hubiera hecho tanto escándalo.

    Ahora, por supuesto que su actitud es reprobable y reprochable. Es reflejo de algo a lo que nos enfrentamos cotidianamente. Es la mundana reproducción de “el que tiene”, “el que sabe”. Yo me pregunto si alguno de nosotros no hemos caído en eso, en estas prepotencias intelectuales. Y claro, estas diferencias culturales son asumidas y pensadas como un estar por encima del otro: yo soy más que tú, porque tengo y porque sé. Actitud que termina por imposibilitar no sólo una sana convivencia, sino también la creación de toda futura comunidad.

    El problema con la Tolerancia es que sólo Dios, en su infinita sabiduría, sabe cómo regresará la intolerancia. Yo por eso, como Voltaire, prefiero el respeto.

    #3917
    Imagen de perfil de Carlos Francisco
    @carlosfrancisco
    Participante

    Ciertamente, @romansuarez, el caso demuestra que no existe un riesgo de indiferencia entresacado de una activa tolerancia al otro. Las declaraciones de Alvarado le pueden venir “guangas” a Juanga, no así a los miles que firmaron la petición de separarlo del cargo de director de TvUnam y que también prefirieron la lección expedita o el juicio sumario, antes que la discusión (con Alvarado o con los defensores de la “alta cultura”) acerca de cómo entender lo “naco”, lo “snob”, la efectividad de los juicios sobre el arte basados en la distinción “arte culto” / “arte popular”, la actualidad del ser mexicano según Paz y la sacudida a esa concepción por parte de Heriberto Yépez en su La increíble hazaña de ser mexicano (Planeta, 2010) y, finalmente, qué entender hoy por cultura en un mundo globalizado.
    Todo esto se clausuró: los firmantes están satisfechos con la destitución y Nicolás Alvarado también, porque, dice, “Yo no hubiera durado mucho de todas formas” y “lo mío es escribir, hacer televisión, teatro de manera ciudadana”. Ningún voltairiano, @luisjuarezmadrigal, defendió el derecho a expresarse de los autodenominados “snobs”. Antes prefirieron expulsarlo de la UNAM para salvarla de ser tildada con el mismo mote.
    Puede parecer curioso que incluso el presidente de Estados Unidos haya salido a defender la figura de Juan Gabriel como “uno de los más grandes músicos latinos”. Pero sucede que él sí está en campaña y Nicolás Alvarado no. Entonces, retomando el encabezado de este foro, puedo yo gustar o no de las lentejuelas, nada más que deberé ser consciente de que hay momentos en que, como apuntó @sergiolomeli, mis argumentos serán razonables, y otros en que puedan llevarme al paredón.

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    #3921
    Imagen de perfil de Uriel hernández
    urielhernandez
    Participante

    Es muy interesante toda esta discusión. Gracias por sus colaboraciones, han enriquecido mi visión sobre este asunto.

    Antes de animarme a comentar algo, me gustaría saber si la pregunta de este foro me quedó clara, porque me pareció un poco complicado el planteamiento.

    Si entendí correctamente, el problema es que en la democracia la diversidad de opiniones es importante e incluso necesaria porque, si todos opináramos lo mismo, entonces eso se parecería más a una tiranía o, más bien, pensaríamos todos igual porque estaría prohibido disentir y eso se llama dictadura, no democracia.

    Pero si existen diferencias entre personas, entonces también existen jerarquías, no tanto porque en realidad algunas personas sean mejores o más importantes que otras, sino porque comúnmente creemos que nuestro punto de vista es el atinado y el del resto es equívoco.

    Entonces, el problema es que no podemos evitar ver las cosas desde nuestro punto de vista, lo que significa que es inevitable emitir opiniones según nuestro estatus socio-económico, nuestra educación, etcétera. Y además, no podemos aparentar que esa diferencia no existe, no en una democracia en la que conviven diferentes puntos de vista. Entonces, el problema es que esas jerarquías que consideramos que existen son relevantes para la vida democrática, porque reflejan la pluralidad de formas de pensar.

    Resumiendo, entendí que el problema es una paradoja: la democracia exige la convivencia de diversas opiniones, pero muchas veces las opiniones son inevitablemente clasistas (las hacemos desde nuestra clase, formación, etc.), lo cual implica que algunas personas consideran que está permitido emitir juicios que otras encuentren ofensivos, el debate es entonces sobre qué es tolerable y qué no, en una democracia.

    Espero haber sido claro en y no demasiado extenso. ¿Creen que entendí la pregunta o que la cuestión va por otro lado?

    #3923
    Imagen de perfil de Román Suárez
    RomanSuarez
    Participante

    @urielhernandez Creo que la entendiste mejor de lo que yo la he planteado, creo que remitiré a tu explicación como lectura necesaria para la participación en este foro. Jajajaja. Efectivamente, me interesaba subrayar, más allá de la cuestión de Juanga y de Nicolás Alvarado, o a propósito de ellos, como ya lo han hecho @sergiolomeli @luisjuarezmadrigal y @carlosfrancisco las paradojas que se presentan como inherentes a toda democracia porque me parece que dan cuenta de temas que tienen resonancias éticas y políticas tales como el respeto a la opinión“>. Se trata entonces de problematizar el conjunto de problemas que son inherentes a la democracia. Uno de ellos es el de la racionalidad como límite (incluyente/excluyente) de acción (que @sergiolomeli ha mencionado) o el de la tolerancia con el intolerante que, me parece, ha caracterizado @luisjuarezmadrigal.

    Saludos

    #3926
    Imagen de perfil de Karla Alday
    karlaalday
    Participante

    Les comparto un foro que hace un tiempo @malinalli abrió en Multiculturalismo, llamado ¡Qué naco! justo en ese foro platicábamos sobre la etimología del término en cuestión así como de su carga ofensiva. A mí me llama mucho la atención la manera en que algunos cibernáutas han apelado a la libertad de expresión para defender las declaraciones de Nicolás Alvarado y exigir respeto a su forma de pensar por parte de quienes lo han criticado, pues, como ya se mencionó previamente en este foro eso implica una paradoja: quienes lo atacaron aplicaron el mismo principio de libre expresión al que aluden sus defensores. Y también me quedo pensando en el asunto de la congruencia, si la UNAM es una institución pública, cuyos estudiantes en su mayoría provienen de las clases bajas ¿en qué le beneficia tener como director de la TV a un personaje declarado abiertamente clasista?

    #3927
    Imagen de perfil de Miriam
    Malinalli
    Participante

    Hola a tod@s.
    @karlaalday gracias por traer a cuenta el debate sobre el término naco, donde comentamos un texto de Carlos Monsiváis en el que, precisamente, Nicolás Alvarado se inspira para caracterizar a Juan Gabriel.
    También podemos recuperar el foro ¿Debe haber límites en la libertad de expresión? del ámbito Derechos Humanos que asesora @paolarochonherrera, en el cual @romansuarez problematizó sobre algunas libertades en el ámbito público y privado. Y hacia este aspecto va mi inquietud.
    Hace un par de días, Alvarado declaró que él no escribió la columna en calidad de Director de TV UNAM, sino como escritor que ejerce su libertad de opinión. Esto me genera algunas dudas: ¿Qué tan delgada es la línea entre los ámbitos privado y público? ¿Un funcionario público debe abstenerse de externar sus juicios personales, aun cuando lo haga en un espacio distinto al del cargo que ocupa?
    A propósito del tema comparto un artículo que problematiza los límites de la libertad de expresión a partir de casos en los cuáles existe un conflicto de derechos, por ejemplo, entre el derecho a libre expresión y el derecho a la vida íntima o privada.
    Considero que el artículo nos brinda algunos elementos para continuar el debate.
    ¡Saludos!

    #3935
    Imagen de perfil de Uriel hernández
    urielhernandez
    Participante

    Muy interesante artículo, @malinalli, me gustaría retomar de éste que l libertad de expresión “como todo derecho fundamental tiene límites, sin los cuales se
    dañarían derechos de valor igual como son el derecho a la intimidad, al honor, a la
    veracidad en la recepción de información pública o, el del respeto a la paz pública.” (página 18).

    Respecto a este punto, me parece que el debate en torno a la polémica de las declaraciones de Nicolás Alvarado debería estar centrado menos en la generalidad del derecho de libe expresión y más en los roles que jugamos en nuestros empleos y las obligaciones éticas que éstos pueden implicar. En un artículo de opinión titulado Nicolás Alvarado y el (mal ) periodismo que discrimina, Jorge Tirzo escribe que el el problema no es que el derecho a expresar una opinión se vea vulnerado, sino la falta de ética profesional, en este caso, de ética periodística.

    Según Tirzo, la columna de Alvarado “es muestra del mal periodismo de opinión que abunda en México.” Porque

    El centro de dicha columna es el autor de tal escrito. Incluso el periodismo de opinión, siempre subjetivo y basado en puntos de vista, debe tener en cuenta que es una actividad social y no un diario privado. En palabras de la cronista argentina Leila Guerriero, el periodista debe aspirar a “Desaparecer completamente”

    Tirzo también señala el problema de la falta de sensibilidad de los editores del priódico Milenio al pasar por alto hacer alguna corrección o comentario al texto de Alvarado, lo cual indica que también existen fallas en el proceso editorial de la publicación

    Y es por todo esto que concluye Tirzo:

    No me parece que sea una cuestión de violación a su libertad de expresión, ni una persecución de la policía de las buenas costumbres. Creo que es sobre todo un asunto de ética profesional. Como todo dilema ético es una reflexión desde la razón y la voluntad. Si Nicolás Alvarado decidió renunciar como parte de tal reflexión ética, la decisión me parece razonable. Sería preocupante si se comprobara que “lo renunciaron” mediante presiones oscuras. Eso sí sería censura y limitación. El periodismo más que un oficio, es una ética. Ojalá esté caso sirva de lección para recordarlo.

    Yo agregaría también que como no se trata de una conversación privada que se hizo pública, sino de una columna en la que el autor se refiere a sí mismo como el director de TV UNAM, las declaraciones que hace son recibidas como un funcionario de dicha institución que cuenta con un código de ética que queda obligado observarlo mientras desempeñe su cargo, y dicho código indica claramente que el respeto y la tolerancia son principios fundamentales que conllevan un imperativo de tolerancia, lo cual

    supone el reconocimiento de la
    diversidad, el respeto de las diferencias e impone
    la obligación de comprender el contexto de pluralidad
    en el que vivimos y la responsabilidad de
    aceptar la relatividad de las propias convicciones,
    prácticas e ideas

    #3937
    Imagen de perfil de Román Suárez
    RomanSuarez
    Participante

    Gracias a todos por sus participaciones. Me parece muy interesante el artículo que ha comentado @urielhernandez en el que hay dos afirmaciones que quiero traer a colación. La primera es la que afirma “Nicolás Alvarado tenía el derecho de decir lo que quisiera, como persona. Pero como periodista, comunicador profesional y funcionario público tenía también el deber de comportarse de forma ética, plural, respetuosa.” y la segunda es una aseveración sobre el oficio del periodista: “el periodista debe aspirar a “Desaparecer completamente””. Ambas cuestiones pueden conducir al cuestionamiento que poco a poco se ha ido emergiendo: ¿Cómo distinguir al periodista, del funcionario y de la persona? se trata de saber qué queda de nosotros más allá de nuestras funciones o si nos reducimos a ellas. Otro sobre sobre el caso dice:

    “Los funcionarios públicos en funciones no gozan de derechos, únicamente de obligaciones, y la principal es garantizar los derechos de las mayorías. El servicio público no es tanto una recompensa o un lugar para hacer negocios o emitir opiniones, sino una responsabilidad con la sociedad que hoy goza de cabal desprestigio.”

    Lo que me hace pensar que la libertad de expresión de un funcionario público está limitada a las actividades que le son encomendadas y no a intereses de otra naturaleza, en ese sentido, el funcionario público es lo más impersonal que hay y, al mismo tiempo, es la encarnación total de la persona como abstracción de todo aquello que le da contenido.¿qué piensan @luisjuarezmadrigal @paolarochonherrera @urielhernandez @carlosfrancisco @sergiolomeli @malinalli?
    Saludos y buen viernes

    • Esta respuesta fue modificada hace 5 años, 2 meses por Imagen de perfil de Román Suárez RomanSuarez.
    #3941
    Imagen de perfil de Román Suárez
    RomanSuarez
    Participante

    ¿Qué piensan de lo que se afirma en los primeros 20 segundos de esta entrevista?
    Saludos

    #3943
    Imagen de perfil de Uriel hernández
    urielhernandez
    Participante

    Gracias por el documento para la discusión, @romansuarez. Me parece que esto nos ayuda a comprender el problema, Alvarado dice “yo nunca fui un funcionario público, nunca seré un funcionario público, es decir, desempeñé una función pública[…] pero desubrí que los valores y las actitudes de un funcionario público me son totalmente ajenas”. Pero precisamente a esto me refería antes cuando escribí que me parece que deberíamos enfocarnos ” en los roles que jugamos en nuestros empleos y las obligaciones éticas que éstos pueden implicar”.
    Cuando desempeñamos un cargo, un oficio o una profesión, estamos jugando un rol, interpretando un papel específico, nos sujetamos a una serie de reglas, adquirimos derechos y obligaciones, nos guste o no. Entonces, desempeñar una función pública nos convierte en funcionarios públicos y esto trae consecuencias y compromisos éticos. Cabe aclarar que esas obligaciones varían de un contexto a otro, no creo que pueda hablarse en general de los deberes de cualquier funcionario.
    En cuanto al problema de ser perseguido por pensar u opinar de un modo diferente al de la mayoría, creo que representa un problema cuando existe acoso, censura o, en general, la violación de algún derecho contra la persona que sostiene una opinión diferente. Sin embargo, me parece que el problema aquí es de otra naturaleza. De cualquier modo, hay que cuestionarnos sobre los derechos, las obligaciones y atribuciones en general que podemos tener al desempeñar cualquier empleo, porque éstas pueden ser falibles.

    #3944
    Imagen de perfil de Paola Rochon Herrera
    PaolaRochonHerrera
    Participante

    Hola a todos, me parece muy interesante la forma como se ha desarrollado este foro de discusión. El tema es muy polémico justamente por las nociones que involucra: tolerancia, vida privada, vida pública y conflicto de derechos. ¿Hasta dónde somos libres de decir lo que pensamos? ¿Cuál es el criterio para distinguir entre censura y justicia? En la discusión ha resaltado el papel del “Funcionario Público”. Todos nosotros somos funcionarios públicos, pues trabajamos para el Estado. Ahora bien, ¿dejo de serlo cuando salgo de clases, cuando ya no estoy conectada a la plataforma? Parece que los límites no quedan claros y eso genera incertidumbre, sobre todo por la posibilidad de perder el empleo si cometo alguna falta “grave” al emitir opiniones a través de algún medio de comunicación masiva. Ahora bien ¿Por qué los “artistas” pueden expresarse con más libertad frente a los mass media? ¿Será porque el insulto, el clasismo, el machismo, etc. lo reproducen cantando? ¿O a caso porque de ellos no se espera sinceridad, sino sólo espectáculo?

    #3952
    Imagen de perfil de Román Suárez
    RomanSuarez
    Participante

    A propósito de claridad conceptual y de las cuestiones que se han planteado en el foro, me gustaría compartir esta imagen que se llama “El plano cartesiano de la tolerancia” del ilustrados Cinismo ilustrado. Me parece interesante la manera en que apunta a lo pasional que puede ser la tolerancia. Podríamos tener muy claros los conceptos, los márgenes, los derechos y los deberes, pero uno de los ejes de la tolerancia es la simpatía o antipatía que sentimos por los demás. ¿Qué piensan?

    Saludos

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    #3954
    Imagen de perfil de Paola Rochon Herrera
    PaolaRochonHerrera
    Participante

    Es interesante la imagen que nos compartes Román, pues si la simpatía y la antipatía inciden en nuestras valoraciones, la tolerancia no logra erradicar la idea de que son unas “pendejas” todas las personas que nos caen mal y no piensan como nosotros.

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