Ciudadanía y democracia

¿Hay guerras legítimas?

Este debate contiene 2 respuestas, tiene 2 mensajes y lo actualizó Imagen de perfil de Jesús JesusJassoMendez hace 7 años, 3 meses.

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  • #1092
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    JesusJassoMendez
    Participante

    Considerando el tema general de la legitimidad de la acción del Estado para defender los derechos humanos, encontramos el problema específico de la justificación de la guerra. Un caso relevante es: ¿en qué casos podemos aceptar la guerra como un medio para la defensa de los derechos humanos?

    Recordemos lo que dijo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, al respecto, sólo para:

    Tres cosas se requieren para que sea justa una guerra. Primera: la autoridad del príncipe bajo cuyo mandato se hace la guerra. No incumbe a la persona particular declarar la guerra, porque puede hacer valer su derecho ante tribunal superior; además, la persona particular tampoco tiene competencia para convocar a la colectividad, cosa necesaria para hacer la guerra. Ahora bien, dado que el cuidado de la república ha sido encomendado a los príncipes, a ellos compete defender el bien público de la ciudad, del reino o de la provincia sometidos a su autoridad. Pues bien, del mismo modo que la defienden lícitamente con la espada material contra los perturbadores internos, castigando a los malhechores, a tenor de las palabras del Apóstol: No en vano lleva la espada, pues es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar al que obra mal (Rom 13,4), le incumbe también defender el bien público con la espada de la guerra contra los enemigos externos. Por eso se recomienda a los príncipes: Librad al pobre y sacad al desvalido de las manos del pecador (Sal 81,41), y San Agustín, por su parte, en el libro Contra Faust. enseña: El orden natural, acomodado a la paz de los mortales, postula que la autoridad y la deliberación de aceptar la guerra pertenezca al príncipe.

    Se requiere, en segundo lugar, causa justa. Es decir, que quienes son atacados lo merezcan por alguna causa. Por eso escribe también San Agustín en el libro Quaest.: Suelen llamarse guerras justas las que vengan las injurias; por ejemplo, si ha habido lugar para castigar al pueblo o a la ciudad que descuida castigar el atropello cometido por los suyos o restituir lo que ha sido injustamente robado.

    Se requiere, finalmente, que sea recta la intención de los contendientes; es decir, una intención encaminada a promover el bien o a evitar el mal. Por eso escribe igualmente San Agustín en el libro De verbis Dom.: Entre los verdaderos adoradores de Dios, las mismas guerras son pacíficas, pues se promueven no por codicia o crueldad, sino por deseo de paz, para frenar a los malos y favorecer a los buenos. Puede, sin embargo, acontecer que, siendo legítima la autoridad de quien declara la guerra y justa también la causa, resulte, no obstante, ilícita por la mala intención. San Agustín escribe en el libro Contra Faust: “En efecto, el deseo de dañar, la crueldad de vengarse, el ánimo inaplacado e implacable, la ferocidad en la lucha, la pasión de dominar y otras cosas semejantes, son, en justicia, vituperables en las guerras”.

    Suma teológica, II.

    ¿Consideran ustedes que bajo los tres criterios que aparecen en las observaciones de Tomás de Aquino -considerando las repúblicas actuales y nuestros estados democráticos: i. la autoridad del príncipe bajo cuyo mandato se hace la guerra; ii. causa justa; iii. que sea recta la intención de los contendientes; podemos afirmar a la guerra como un posible medio de DEFENDER DERECHOS HUMANOS?

    En términos, generales ¿Qué opinan ustedes sobre este problema particular?

    #1100
    Imagen de perfil de Paola Rochon Herrera
    PaolaRochonHerrera
    Participante

    Sólo me interesa comentar el requisito de la “autoridad del príncipe” que Tomás de Aquino considera necesario para que una guerra sea justa, pues en nuestro país el poder y, por lo tanto toma de decisiones, se reparte ya no sólo en el ejecutivo, el legislativo y el judicial, sino que también se encuentran involucrados los organismos autónomos como lo es el Instituto Nacional Electoral, el Banco de México, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, entre otros. En este caso vemos que la defensa de los derechos humanos no requieren el reconocimiento del poder del Estado, pues ya forman parte del mismo.

    #1101
    Imagen de perfil de Jesús
    JesusJassoMendez
    Participante

    Muchas gracias Paola por tus interesantes observaciones. Sin duda, las consideraciones de Aquino deben actualizarse y leerse con ojos de posibilidad aplicativa a nuestras sociedades. Sin duda, también las observaciones de Aquino abren la puerta a una discusión rica sobre el papel de Estado, su composición y su competencia para garantizar los derechos básicos de los ciudadanos. Muchas gracias Paola!!

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