Relaciones interpersonales

Lecturas de apoyo

Este debate contiene 16 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó Imagen de perfil de Uriel hernández urielhernandez hace 2 años.

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    urielhernandez
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    Me gustaría compartirles algunos problemas filosóficos que podemos encontrar en el trasfondo de este Contenido Central. En el tema de las relaciones interpersonales existen dos cuestiones que me parecen fundamentales: la identidad y nuestras circunstancias. Considero que un problema que anuda ambas cosas es el cuerpo.
    El cuerpo nos permite dos cosas de entrada, identificarnos y así distinguirnos de los demás vincularnos con ellos también; por otro lado el cuerpo es la condición más básica con la que contamos en términos de nuestras circunstancias, es decir, nos encontramos en un contexto específico porque primero nos encontramos con un cuerpo que se ubica en un momento y en un lugar específico.
    El problema del cuerpo como elemento de la identidad es complejo por varias cosas, por ahora me gustaría compartir una de las razones por las que es considerado así en la filosofía. El cuerpo difícilmente puede considerarse un elemento por sí mismo identitario porque su propia concepción obedece a cosas que no le pertenecen al cuerpo concreto ni pertenecen al sujeto vinculado a ese cuerpo. Por ejemplo, desde la perspectiva de la filósofa Judith Butler, el cuerpo está determinado por rasgos culturales e históricos que hacen que lo que es aparentemente natural en el cuerpo en realidad sea el reflejo de estereotipos culturales, discursos médicos y preconcepciones en torno al sexo y al género.
    El hecho de que nuestro cuerpo adquiera forma y nos dé identidad a partir de determinaciones histórico-culturales que existían desde antes de que naciéramos significa que en realidad lo que nos hace identificarnos como niños, niñas, varoncitos, jovencitas, etcétera, y más aún, los roles que estas nociones implican y las relgas de comportamiento con las que vienen acompañadas, son algo que no nos pertenecen ni les pertenecen a los padres, son un conjunto de convenciones que, por un lado, nos dan identidad y nos permiten reconocernos, pero que por otro lado, no son nuestra identidad misma ni nos permiten reconocernos únicamente a nosotros, sino también a todos los demás. En los términos de la propia Butler, lo que nos es más propio es lo más ajeno a nosotros, el sexo.
    Desde este punto de vista, el cuerpo es algo que está determinado por elementos que no son físicos ni materiales, sino virtuales, inmateriales, es decir, culturales e históricos; esto quiere decir que lo que nos permite identificarnos como nosotros mismos no es algo propio ni exclusivo, así que lo que nos permite distinguirnos de los demás es lo que nos permite que nos reconozcan y que los reconozcamos. Se vuelve así más borrosa la distinción entre lo propio y lo ajeno, entre yo y el otro. Considerando esto, el problema de cómo y porqué nos relacionamos con otras personas se vuelve más complejo y adquiere otras dimensiones.
    Continuaré compartiendo algunas ideas en torno a este asunto en estos días. Si les interesa conocer más de la propuesta de Judith Butler, les recomiendo leer Cuerpos que importan, se puede conseguir fácilmente en pdf en línea.

    Siguiendo con la reflexión que les compartía ayer sobre el cuerpo como una condición de identidad propia y como posibilidad de relacionarnos con los demás, les hablaré ahora un poco de la propuesta del filósofo francés contemporáneo Jean-Luc Nancy.
    Nancy sugiere que el cuerpo es algo a la vez propio y ajeno, el cuerpo es, por un lado lo que nos permite conectar con el exterior y por el otro algo que es habitado por lo no natural. Los injertos, los transplantes, las prótesis. Es un espacio en el que cohabitan lo más propio y natural, junto con lo más ajeno y artificial, desde los lentes de contacto, hasta los marcapasos, pasando por prótesis como los anteojos.
    En este sentido el cuerpo es un lugar de ser, de la existencia humana cuya exterioridad no es tangencial, sino su principal cualidad, lo que también significa que no es pensable por sí mismo ni pensante, sino que es una alteridad (u otredad) en la que la única evidencia de sí es cada cuerpo particular en cada momento, incluso, cada parte del cuerpo, sin jerarquía ni orden sistemático.
    Más complejo aún se vuelve el asunto de la alteridad del cuerpo como condición de establecer vínculos con los demás cuando consideramos las reflexiones que hizo Nancy luego de ser sometido a un transplante del corazón, evento que lo motivó a refelxionar sobre el problema del cuerpo. Tras su transplante, Nancy entiende que él mismo, su cuerpo, es indisociable de una disociación polimorfa, por lo que también puede afirmarse que,
    “la posibilidad del rechazo [del transplante] nos instala en una doble ajenidad: por una parte, la del corazón transplantado, que el organismo identifica y ataca en cuanto ajeno; por otra, la del estado en que la medicina instala al transplantado para protegerlo. Deduce su inmunidad para esta identidad que es un poco su firma fisiológica.” Esta cita está tomada de este artículo sobre el cuerpo según Jean-Luc Nancy, pueden encontrarla en la página 10.
    Si el cuerpo es algo que me resulta ajeno, ¿qué implica vincularme con alguien más? ¿Más allá de una relación física como podría ser el coito, qué implica que lo que los demás miran que soy es algo por definición ajeno a mí? ¿Cómo puedo ser yo mismo si mi cuerpo es ajeno a mí y si mi construcción identitaria depende fundamentalmente de algo que no es claramente mío?
    Estos son algunos de los problemas que podemos plantear a partir de el problema del cuerpo en torno al tema de las relaciones interpersonales.

    #5094
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    urielhernandez
    Participante

    Estuve buscando un discurso de Leona Vicario y por desgracia no encontré uno en línea, sin embargo, les comparto un poema que suyo, escrito en el contexto de la jura de la Constitución de Cadiz.
    Leona Vicario fue una mujer mexicana importante en la lucha independentista en el siglo XIX; Leona, entre otras cosas, financió la lucha armada e impulsó el feminismo en el país.

    Les dejo el poema que es un diálogo entre la libertad y la tiranía. Tal vez pueda parecer lejano a este Contenido Central, pero creo que podemos vincularlo si lo leemos como un diálogo entre un realista y un independentista de la época o, más generalmente, como una discusión entre dos posturas opuestas. A pesar de ser un texto poético, podemos también extraer de éste algunos fragmentos y analizarlos para detectar agumentos o distinguir qué tipo de discurso y lenguaje encontramos en él; así que podemos emplearlo en esta asignatura y en Lógica. Espero que lo encuentren muy útil.

    La libertad y la tiranía

    Llega, y la diosa a tan feroz aspecto
    Un vivo grito en su sorpresa lanza,
    Sin que para increpar a su enemigo
    Le faltasen enérgicas palabras.
    ¿Cómo –le dice- a profanar se atreven,
    Sangrienta Tiranía, tus pisadas
    La mansión venturosa que Pelayo
    A mis cultos devoto consagrara?

    ¿Más víctimas buscando acaso vienes
    En estas soledades apartadas,
    Porque en los pueblos donde impío domina
    Tu insaciable furor ya no las halla?
    ¿Qué designio fatal, como son todos
    Los que en tu negro espíritu se fraguan,
    Te ha traído a perturbar la paz serena
    De aquesta fragosísima morada?

    Allá donde tus leyes sanguinosas
    Son vilmente de esclavos acatadas,
    Dirigir puedes el violento paso
    Que ya mucho a mis ansias lo retardas
    ¡Cuán vanamente – el monstruo le replica-
    Aquí de mi furor salvarte aguardas!
    ¿Qué sirve mi poder si tú rendida
    La cerviz no doblegas a mis plantas?

    Mientras respires el vital aliento
    En falaz apariencia abandonada.
    Mientras de tus doctrinas lisonjeras
    Hasta el último alumno no se acaba.
    Vacila el trono en que terrible impero,
    El público deseo se propaga
    Con que España inconstante en sus ideas
    Por mi exterminio fervorosa clama.

    Si logro, pues, que con tu muerte queden
    Sus dulces ilusiones disipadas,
    No temeré la ruina que inminente
    A mi poder envejecido amaga.
    ¿Cómo, cruel enemiga de los hombres,
    -Tímida la deidad así le hablaba-
    Cómo… Iba a seguir cuando sus quejas
    Interrumpió la novelera fama.

    Vino del aura leve conducida
    Desde la isla de Bética ensalzada,
    Más por ser de las cortes cuna ilustre
    Que por todas sus célebres batallas.
    Al ver la Libertad, llegar la nuncia
    De heroicos hechos, de ínclitas hazañas,
    A escuchar las mayores, más gloriosas
    Su enajenado espíritu prepara.

    Suspende ya- le dije –de tu llanto
    El abundante riego, diosa amada,
    La España te dispone en su alegría
    Regias coronas, vencedoras palmas.
    Atónita la reina bienhechora
    Escuchó la dulcísima embajada,
    Su píleo y su vindicta al punto toma
    Y de Mantua a su alcázar se adelanta.

    Desaparece la oscura Tiranía,
    Incierta y triste por los aires vaga,
    Hasta que a las regiones del oriente,
    Su antiguo asilo, el torpe paso avanza.
    El ancho océano su ámbito espacioso,
    En justo obsequio de la nueva grata
    Reduce a breve trecho, y facilita
    Estorbos que pudiera hallar la fama.

    Viene pues, por el México anunciando
    Que ya la Libertad reina en España,
    Cuyo duro dominio o Tiranía
    Cambiará presto en amistosa alianza.

    Aquí está el enlace de donde extraje el poema.

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