Relaciones interpersonales

Manejo de emociones en el México actual

Este debate contiene 13 respuestas, tiene 7 mensajes y lo actualizó Imagen de perfil de Adriana Yeyetzi Cardiel Pérez YeyetziCardiel hace 7 años, 10 meses.

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  • #1308
    Imagen de perfil de Paola Rochon Herrera
    PaolaRochonHerrera
    Participante

    Comparto una noticia que narra cómo algunos de los habitantes del pueblo de Santa Bárbara en Cuautitlán Izcalli, Estado de México intentan linchar al conductor de una combi por atropellar a dos pobladores. Como ya es sabido, este tipo de ejercicio de justicia llevada a cabo sin la intervención de las autoridades, es bastante común en nuestro país. ¿Por qué ocurre esto? Las respuestas son diversas; y sobre ellas me gustaría que discutiéramos. http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/11/05/intentan-linchar-a-conductor-luego-de-que-mato-a-una-pareja-en-santa-barbara-9778.html
    Para comenzar al debate, quiero abordar este tema retomando uno de los conceptos centrales de este ámbito de acción: “manejo de emociones” y para ello quiero compartirles el libro primero de la “República” de Platón http://www.filosofia.org/cla/pla/img/azf07061.pdf, pues en la primera parte del texto uno de los amigos de Sócrates da una definición de justicia: la justicia consiste en darle a cada quien lo que le corresponde, es decir, procurarles bienes a los amigos y males a los enemigos. Ante esta definición Sócrates objeta que el hombre justo no puede obrar mal porque obrando de ese modo deja de ser justo. Esto no quiere decir que el hombre justo rechacé el castigo sino más bien la venganza. En la venganza gana el odio y las pasiones, y esto obstaculiza la acción de la justicia, la cual, mediante el castigo, busca hacer recapacitar al que obró injustamente para que retome el buen camino. De ahí la idea de los “reformatorios” o centros de readaptación social.
    ¿Qué opinan de esto profesores? @bellita, @chabeli, @myrnaecheverria, @analuzmorenoleyva, @raymundo1974, @merytapia, @guadalupeyepez, @gerardo, @ernestomedina, @irmajuliettecontreras, @deaquino59, @arnulfoguadalupearcosdelafuente, @miguelangelgarciabeltran, @keniaolachea, @omerbuatubatubenge, @sergiohernandez, @valente, @cibelesramonavalos, @antoninahernandezlauro, @laumex06, @clport, @karlaperezrodriguez, @norma-2401, @adrianachavezlarraguivel, @genarotolosavizcarra, @luzadame, @orlanval, @miriam8a, @mariadelcarmenromerorivas, @pattysanchez, @susanasanchezceja, @mando, @alfonsor, @abimelec, @markoarias, @aracelimartinezramos, @benjaminpanduro, @german, @luismimty. @insight2000, @brendabalboa, @gimel, @jorgearellanohernandez, @giovana, @agelicarodriguez, @lucylona, @lediedas, @mariaisabelaguilarparedes, @unknow, @irmabribiescas, @guadalupegg, @lauraperez, @salvadoralcaraznava, @normagonzalezmedina, @caroljazmin, @carmencurielsolis, @miriammjimenez, @paulapulido, @titina, @almis, @jesuslopez

    #1317
    Imagen de perfil de Karla Alday
    karlaalday
    Participante

    Hola @paolarochonherrera. Bueno, yo vivo muy cerca del lugar de los hechos que narras y, lamentablemente, puedo hablar de por lo menos tres casos similares en los últimos 6 meses. De hecho el Estado de México es uno de los que tiene mayor índice de “linchamientos”, lo cual habla de un hartazgo social frente a la impunidad. Ahora bien, me parece que centrándonos en el asunto de la diferencia entre justicia y venganza puedo decir que el planteamiento de Sócrates sigue teniendo sentido. Administrar la justicia es precisamente una manera de superar el impulso (llamémosle emocional) del “ojo por ojo, diente por diente”. (Fíjate que entre mis alumnos percibo un aumento en esas expresiones y en la validación de la “justicia por propia mano”). Por su puesto que cuando pienso que uno de mis seres queridos pueda ser atacado por un criminal, me viene un deseo fuerte de vengar su sufrimiento, sin embargo ¿qué pasaría si todos hicieran lo mismo: si a cada agresión se respondiera con más agresión?

    Por otro lado concuerdo con algunos pensadores en que ciertos sentimientos como “el rencor” o “el resentimiento” han sido “satanizados”, y se ha excluido a quienes hablan de ellos. Es decir: cuando alguna víctima dice sentir rencor o resentimiento se le invita a “superarlo” y a “no vivir en el pasado”. Pero el rencor (cuya etimología remite a “memoria”) no necesariamente es un sentimiento que conduzca a la venganza, puede también conducir a la justicia y, lo que es más: puede ser un motor fundamental en la exigencia de justicia.

    A propósito de esto último dejo algunas lecturas:

    “Memoria y resentimiento en Jean Amery”
    http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/amery1112.htm

    “Interpelación de la víctima y exigencia de justicia”
    http://books.google.com.mx/books?id=AnATgQWZP2wC&pg=PA75&lpg=PA75&dq=alberto+sucasas+interpelaci%C3%B3n+de+la+v%C3%ADctima+y+exigencia+de+justicia&source=bl&ots=cTBxkDoHnx&sig=5SRB3liz7jUAmPWzxdzj-SEzcGo&hl=es&sa=X&ei=Xs5bVN_VLoq0ogS70IKACA&ved=0CCkQ6AEwAg#v=onepage&q=alberto%20sucasas%20interpelaci%C3%B3n%20de%20la%20v%C3%ADctima%20y%20exigencia%20de%20justicia&f=false

    #1318
    Imagen de perfil de Miriam
    Malinalli
    Participante

    @paolarochonherrera, pienso que tocas uno de los temas de mayor controversia entre los estudiantes. Hace unas semanas abordé en clase el tema de la justicia y la postura de varios alumnos fue que es mejor “hacer justicia” por propia cuenta, debido a que el sistema judicial no siempre es eficiente o demasiado burocrático. Pienso que como menciona @karlaalday se debe en parte al hartazgo social frente a la impunidad. Sin embargo, es importante que como profesores de ética hagamos hincapié en que si el Estado de derecho falla, la venganza no es la solución, ya que sólo promueve el poder del más fuerte y se busca el castigo, pero no se contempla la posibilidad de la readaptación social ni la reparación del daño.

    #1319
    Imagen de perfil de Paola Rochon Herrera
    PaolaRochonHerrera
    Participante

    Gracias @karlaalday por la referencia bibliográfica que nos compartes. En relación con el rencor como vía para ejercer justicia, me viene a la mente “la digna rabia” del EZLN:

    Allá arriba pretenden repetir su historia.

    Quieren volver a imponernos su calendario de muerte, su geografía de destrucción.

    Cuando no nos despojan de nuestras raíces, las destruyen.

    El trabajo nos roban, la fuerza.

    Nuestros mundos, la tierra, sus aguas y tesoros, sin gente dejan, sin vida.

    Las ciudades nos persiguen y expulsan.

    Los campos mueren y nos mueren.

    Y la mentira se convierte en gobiernos y el despojo arma a sus ejércitos y policías.

    En el mundo somos ilegales, indocumentados, indeseados.

    Perseguid@s somos.

    Mujeres, jóvenes, niños, ancianos mueren en muerte y mueren en vida.

    Y allá arriba predican para abajo la resignación, la derrota, la claudicación, el abandono.

    Acá abajo nos vamos quedando sin nada.

    Sólo rabia.

    Dignidad tan sólo.

    No hay oído para nuestro dolor como no sea el del que como nosotr@s es.

    Nadie somos.

    Solos estamos y sólo con nuestra dignidad y con nuestra rabia.

    Rabia y dignidad son nuestros puentes, nuestros lenguajes.

    Escuchémonos pues, conozcámonos entonces.

    Que nuestro coraje crezca y esperanza se haga.

    Que la dignidad raíz sea de nuevo y otro mundo nazca.

    Hemos visto y escuchado.

    Pequeña es nuestra voz para eco ser de esa palabra, nuestra mirada pequeña para tanta y tan digna rabia.

    Vernos, mirarnos, hablarnos, escucharnos hace falta.

    Otros somos, otras, lo otro.

    Si el mundo no tiene lugar para nosotr@s, entonces otro mundo hay que hacer.

    Sin más herramienta que la rabia, sin más material que nuestra dignidad.

    Falta más encontrarnos, conocernos falta.

    Falta lo que falta…

    #1321
    Imagen de perfil de Karla Alday
    karlaalday
    Participante

    @paolarochonherrera es un buen ejemplo.

    #1323
    Imagen de perfil de Paola Rochon Herrera
    PaolaRochonHerrera
    Participante

    @malinalli tienes razón al decir que normalmente los alumnos consideran más apropiada la ley del talion que la de hacerle bien al que actúa mal, precisamente porque no se tiene confianza en el aparato de justicia del Estado. Constantemente los alumnos dicen: “La cárcel es la escuela de los delincuentes”. Ahora bien, puede ser cierto que el cometido de las cárceles, entendidas como centros de readaptación social, no se esté cumpliendo completamente, por lo cual podríamos decir que la indignación de la ciudadanía es legítima, pero entonces ¿Cuál sería la mejor vía para expresar ese coraje legítimo sin llegar a la guerra con la autoridad y sus instituciones? ¿Es posible canalizar el coraje sin encadenarlo a los lineamientos de la objetividad?

    #1339
    Imagen de perfil de José Francisco Barrón Tovar
    yierva
    Jefe de claves

    Hay una frase que cada vez se usa más en México y es “Sin perdón ni olvido”. ¿No se busca allí perpetuar el dolor de quien fue víctima antes de arreglar las cosas en la sociedad? Es que recuerdo que el perdón y la amnistía -forma política de la amnesia- eran mecanismos político-sociales en la antigüedad occidental para tratar de curar heridas colectivas. ¿Ustedes qué opinan @lecontrefacteur @mario @yeyetzicardiel @victorflorencio @malinalli @jesusjassomendez @karlaalday @paolarochonherrera?

    #1340
    Imagen de perfil de Mauricio Sosa Santibáñez
    lecontrefacteur
    Participante

    En primer lugar creo que habría señalar el contexto de esta frase, difundida en Chile durante la dictadura (y tengo entendido que también en Argentina); en segundo lugar creo que resulta muy polémico discutir esta frase pues podría leerse como un intento de neutralizar la protesta aunque coincido contigo que indica la imposibilidad de un duelo que busque solventar la herida colectiva. Es un debate muy interesante y complejo, pues creo que con el comentario de @yierva pasamos de lo individual a lo colectivo; un ámbito donde se dificulta aún mas las elecciones racionales…

    Por cierto, al respecto del perdón y la amnistía se puede retomar esta entrevista de Jacques Derrida donde habla del caso concreto del apartheid y el lugar que tuvo Desmund Tutu, ministro encargado de la comisión de reconciliación: http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/siglo_perdon.htm

    #1341
    Imagen de perfil de Víctor Florencio Ramírez Hernández
    VictorFlorencio
    Participante

    Hay varias preguntas que me surgen. ¿Podemos dar el paso de la emoción individual a la emoción colectiva? ¿A qué equivale el olvido cuando uno ha sido el agredido? ¿A qué equivale cuando no ha sido el agredido pero la agresión afecta a alguien cercano o similar? ¿A qué equivale el olvido por el simple hecho de ser humano? ¿Es una negación de lo ocurrido o unas ansias por negarlo, implica un propósito de que no vuelva a ocurrir o es una suerte de venganza no violenta o es, al menos, el reconocimiento de algo que ha sido pero que no debería haber sido?
    ¿Negamos el olvido y optamos por el recuerdo, negamos el perdón y optamos por la condena? Cuando negamos o rechazamos, ¿cuál es nuestra opción?

    #1342
    Imagen de perfil de Karla Alday
    karlaalday
    Participante

    Quisiera mencionar varias ideas, voy a ponerlas por separado:

    1. Efectivamente, como lo señala @lecontrefacteur estas expresiones se difundieron especialmente durante y después de las dictaduras de América Latina, pues, al caer los dictadores y salir a la luz los crímenes de lesa humanidad cometidos por ellos y sus cómplices, siguieron algo así como “campañas” de exigencia del perdón de dichos crímenes en aras una reconciliación nacional y continuas alusiones al olvido como un requisito indispensable para la superación del pasado y la construcción de la vida social futura.

    Quisiera poner como ejemplo el caso de Argentina con la: “Ley de punto final” (1986) y “Obediencia debida” (1987):
    http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Punto_Final
    http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Obediencia_Debida

    Ambas leyes fueron una forma de dejar en libertad a decenas de militares y funcionarios partícipes de asesinatos, tortura, detenciones ilegales, etc.

    Quienes promulgaron estas leyes sostenían: que los delitos de la dictadura expiran, o sea, tienen fecha de caducidad y que si un miembro de las fuerzas armadas cometió un crimen siguiendo órdenes, entonces no responsable por sí mismo.

    En términos coloquiales: “Ya lo pasado, pasado” “Borrón y cuenta nueva”.

    Los familiares de los 30 000 desaparecidos no se resignaron a que las muertes, las torturas y el sufrimiento quedaran impunes y exigieron justicia. Después de décadas de lucha, en 2004 y 2005 se anularon tales leyes y se juzgó a los criminales. La lucha de los familiares de los asesinados, desaparecidos, encarcelados fue una manera de negarse al olvido y al perdón, no para vengarse de quienes atacaron a sus seres queridos (pues no aplicaron la Ley del Talión ni tomaron el castigo por su propia mano), sino para exigir que fueran juzgados por ley aquellos que habían atentado contra ella, para que esas ignominias no sucederan nunca más. Justamente así se llamó el informa presentado en Argentina: “NUNCA MÁS”

    Aquí el juicio al dictador Jorge Videla:

    #1343
    Imagen de perfil de Karla Alday
    karlaalday
    Participante

    2. Al hablar de “condena” de exigencia de castigo, de no perdón, podríamos profundizar en la Filosofía del Derecho, la Teoría de la justicia, especialmente en la diferencia entre “utilitarismo” y “retribucionismo”. Para pensar esto podría revisarse las obras de Rawls y Rabossi. Es decir, si nos preguntamos: ¿Y… para qué castigar? Podemos responder básicamente así:
    a) Por que el sujeto que cometió un daño merece un castigo proporcional al daño.
    b) Para que el daño no vuelva a cometerse.
    A quienes defienden posturas similares a la primera se les ha llamado “retribucionistas” y a quienes sostiene que la finalidad del castigo es cumplir con la función de prevenir se les ha llamado “utilitaristas”.

    Ambas corrientes filosóficas han tenido hondas polémicas al respecto. Cito a Rabossi:

    “La principal crítica que los retribucionistas formulan contra los utilitaristas es que de su concepción del castigo, se sigue que en determinadas circunstancias sería justificado castigar a personas inocentes. El argumento es el siguiente. Si el castigo se considera justificado moralmente por las consecuencias valiosas que su aplicación puede producir, es posible -y hasta deseable- que en ciertos casos se llegue a castigar a una persona inocente si se tiene certidumbre de que se obtendrán tales consecuencias” Rabossi, Eduardo A. La justificación moral del castigo Editorial Astrea, Buenos Aires 1976, p.p. 30-31

    Aquí en digital:
    http://www.textosdigitales1.com.ar/CP/CICLO_BASICO/1.006.2_-_Teoria_Juridica/Rabossi_-_La_Justificacion_Moral_del_Castigo.pdf

    Por su parte, los utiliaristas acusan a los retribucionistas de correr el riesgo de caer en la venganza y castigar a alguien sólo para desquitarse sin que ese desquite favorezca a la persuación de no dañar.

    Sin embargo en Platón, por ejemplo, podemos ver algunas nociones del castigo no exclusivas del utilitarismo ni del retribucionismo. El jurista Eduardo García Maynez, analiza el diálogo Protágoras y concluye que de hecho, como bien se muestra en la siguiente cita, en Platón se entiende que el castigo tiene ambos fines: imponer una pena al culpable y prevenir los daños en el futuro:

    “En efecto, nadie castiga a los injustos con la atención puesta en, o a causa de, que cometieron injusticias, a menos que se vengue irracionalmente como una bestia. El que se pone a castigar con la razón aplica el castigo, no por la injusticia pasada, pues no conseguiría que lo que fue dejase de ser, sino pensando en el futuro. para que ni él ni quien ve su castigo vuelvan a cometer injusticias. Y si lo hace con esta intención, es porque piensa que la virtud es enseñable, pues castiga en prevención. De esta opinión son cuantos en la vida privada o pública aplican penas. A los que se considera injustos, los condena y castiga todo el mundo, y sobremanera, los atenienses, tus conciudadanos. De esto se deduce, lógicamente, que también los atenienses son de los que piensan que la virtud puede ser adquirida y enseñada”

    Platón, Protágoras 324 a-c.

    Podríamos seguir pensando el tema, pero no lo agotaríamos en este espacio, sólo quisiera señalar algunos puntos a partir de lo anterior:

    La idea de no perdonar ni olvidar un daño, sino exigir un castigo tiene ambas finalidades:
    a) Darle al otro una pena proporcional (no igual) al daño que cometió.
    b) Prevenir la repetición del daño.

    En el caso de Argentina, que expuse en el comentario anterior podemos ver que las madres de los desaparecidos no se vengaron del exdictador Videla aplicando el “ojo por ojo, diente por diente” sino con una pena proporcional, impuesta por una instancia jurídica. La cadena perpetua de Videla no les regresó a los hijos desaparecidos, pero sí se reconoció su calidad de victimas y, en ese sentido, se otorgó a los familiares sobrevivientes, la certeza de que quien atente contra la vida de los demás será castigado, o sea, de algún modo se previene así la recaída en crímenes similares.

    Recomendación:
    García Maynez, Eduardo. El mito del Prometeo y Epimeteo y las finalidades del castigo (Portágoras) en Dianoia; Anuario de Filosofía, no. 25, 1979, UNAM y FCE, p.p. 1-20.

    #1344
    Imagen de perfil de Karla Alday
    karlaalday
    Participante

    3. Ahora bien, nosotros como maestros vivimos, en el salón de clases, varias situaciones con las cuales podemos reflexionar, por ejemplo:

    Cuando un alumno le pega al otro, le quita su sandwich, cuando un chico agrede a una compañera, la ofende, le falta al respeto… y la víctima viene con nosotros como autoridad del aula a pedirnos justicia, podemos decir: “¡Ay! Bueno… ya, perdónalo”, “No pasa nada, ya supéralo”

    O podemos castigar (con un daño proporcional) al que cometió el daño y luego, si el otro quiere, invitarlos a la reconciliación.

    Por último quisiera recordar la etimología de la palabra “perdón”: “per/donare” o sea, otorgar un regalo. El perdón debe ser un regalo del otro y no una obligación. Hay corrientes psicológicas que sostienen que es conveniente perdonar. Y, si el sujeto quiere ragalar su indulgencia, pues bien; pero pretender que alguien olvide y perdone un agravio como manera de evitar la impartición de justcia es, en realidad una doble atentado hacia la víctima: a parte del ser robado, maltratado, ofendido, violado, tiene que habérselas con el daño de no ser reconocido como víctima sino como un ser malévolo que no quiere perdonar.

    #1371
    Imagen de perfil de Adriana Yeyetzi Cardiel Pérez
    YeyetziCardiel
    Participante

    Concuerdo con lo que señalan @karlaalday sobre la conducción de los afectos para la realización de la justicia, y el ejemplo que propone @paolarochonherrera sobre “la digna rabia” me parece muy acertado. Pienso que este debate nos permite pensar las relaciones entre la memoria y el olvido, y de éstos con la justicia que, como señala @malinalli, no necesariamente se reduciría al castigo. También considero que estas relaciones sitúan la reflexión en la dimensión histórica, que es siempre, al tiempo, como ya señalara @lecontrefacteur, individual y colectiva, y nos permite pensar las relaciones entre ética y política.

    Al respecto, y en relación con la frase “ni perdón ni olvido” que @yierva ha propuesto para el debate, y con el contexto de la misma que @lecontrefacteur y @karlaalday han dado, a mí me gustaría traer a colación dos textos, uno de Walter Benjamin y otro de Jacques Derrida. Del primero, “Tesis sobre el concepto de historia”, en donde indica que la fuerza de la acción justiciera se nutre no tanto de la imagen de las generaciones futuras, como de las pasadas, sobre todo si se toma en cuenta la opresión que sufrieron, y enfatiza el ejercicio de memoria como una acción de este tipo:
    “… lo que podemos esperar de los que vendrán no es que nos agradezcan por nuestras grandes acciones sino que se acuerden de nosotros, que fuimos abatidos.”

    http://www.bolivare.unam.mx/traducciones/Sobre%20el%20concepto%20de%20historia.pdf

    El texto de Derrida en que yo he pensado es “Espectros de Marx”, en el que también encontramos la importancia ética y política del ejercicio de memoria; y la posibilidad de la realización de la justicia aparece como una promesa siempre abierta, y pone énfasis en nuestra responsabilidad con el pasado y con el por venir. Las primeras líneas del “Exordio” vienen muy a cuenta con este ámbito de acción, y con la ética en general:

    “Alguien, usted o yo, se adelanta y dice: quisiera aprender a vivir por fin.
    Por fin, pero, ¿por qué?
    Aprender a vivir. Extraña máxima. ¿Quién aprendería? ¿De quién? Aprender [y enseñar] a vivir, pero ¿a quién? ¿Llegará a saberse? ¿Se sabrá jamás vivir, y, en primer lugar, se sabrá lo que quiere decir «aprender a vivir»? ¿Y por qué «por fin»?”

    https://docs.google.com/file/d/0B9a_8REHq5F8Tmx4X0g0WTBfVDg/edit?pli=1

    ¡Saludos a todos!

    • Esta respuesta fue modificada hace 7 años, 10 meses por Imagen de perfil de Adriana Yeyetzi Cardiel Pérez .
    #1503
    Imagen de perfil de Adriana Yeyetzi Cardiel Pérez
    YeyetziCardiel
    Participante

    Creo que en este debate se ha hablado sobre todo de emociones como el enojo, el coraje y su transformación, por ejemplo, en digna rabia. Pero, ¿qué pasa con otras emociones como el miedo o la angustia?
    ¡Saludos a tod@s!

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