Insultos y ofensas: ¿qué posición tomar?"

Este debate contiene 18 respuestas, tiene 9 mensajes y lo actualizó Imagen de perfil de Víctor Cantero Flores Víctor Cantero Flores hace 4 años, 3 meses.

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  • #5214
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    Hugo Enrique
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    Con las palabras pueden decirse y hacerse cosas: por medio de ellas puede decirse si sucede o no algo, dónde se encuentra o qué características tiene, pero también por medio de las palabras se pueden hacer declaraciones de amor o de guerra, así como promesas y desafíos, entre muchísimas otras cosas. Éste último aspecto –el hacer cosas con las palabras– fue llamado por J. L. Austin acto de habla.
    Pero lo que se puede hacer con palabras puede también llevarse a cabo por otros medios: en las circunstancias apropiadas, mover la cabeza, dar un apretón de manos o abrazar a alguien son maneras no verbales de rechazar una invitación, aceptar una propuesta o dar el pésame.
    Del mismo modo, los efectos que pueden alcanzarse con las palabras pueden conseguirse por otros medios: se puede generar una explosión de risa con un buen chiste o presentando una imagen o haciendo un gesto.
    En el caso de los actos de habla, la reacción que se tiene ante lo que se dice ( acto locutivo), se conoce como acto perlocutivo. Tomemos un ejemplo: Si digo: “Te invito a mi fiesta”, ésto que es dicho
    es el acto locutivo; lo que he hecho al decir estas palabras, el tipo de acto, es un acto ilocutivo, y se asocia con la intención del hablante: en este caso, hacer una invitación; la reacción o efecto que tiene lo dicho en el receptor o interlocutor es llamado acto perlocutivo. En este caso, si la invitación te alegrara, esta reacción sería el acto perlocutivo.

    En este foro nos concentraremos en los siguientes contenidos específicos de este CC1: actos de habla y actos comunicativos no verbales así como en la pregunta ¿Cuáles pueden ser los efectos
    de lo que digo en las otras
    personas y en mí mismo?
    .
    Para ello consideremos un caso específico: los insultos y las ofensas.
    Para iniciar la discusión les presento un par de notas que motivarán las preguntas del subsecuente plan de discusión. Siéntanse libres de compartir materiales que consideren de interés para el foro y que quisieran discutir.

    http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2017/09/28/1191421
    http://laaficion.milenio.com/americano/nfl_mexico-temblor-sismo-magnitud-ciudad_de_mexico-twitter-milenio-la_aficion_0_1026497345.html

    Plan de discusión: ¿cuándo algo es ofensivo?, ¿qué hay que decir para hacer una ofensa?, ¿de qué modo?, ¿cuándo algo de carácter no lingüístico se vuelve una ofensa?, ¿qué reacciones se espera que tengan los insultos?, ¿cómo lidiar con los insultos?, ¿se puede convencer a través de insultos?, ¿hay alguna relación entre insultar y argumentar?

    @karlaalday, @yierva, @oscarsantana, @jeannetugalde, @jeje, @abrahamavila y @cantero

    • Este debate fue modificado hace 4 años, 3 meses por Imagen de perfil de Hugo Enrique Hugo Enrique.
    #5216
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    Karla Alday
    Participante

    ¡Hola, colegas! Bueno, revisé los links que nos compartió el asesor @hugoenriquesanchez y encuentro que en ambos, se acusa a alguien de insultar, pero se le acusa con insultos. En el caso de Bershka, los tweets de los detractores de su publicidad son casi todos ofensivos. Y, el único al que le contestó Bershka (de los que vienen en la nota del Excelsior) es a una chica que no usó palabras altisonantes y pide que se retire la decoración por ser muy insensible frente a la situación que se vive hoy en México. Justamente uno de los tópicos que forman parte del CC 5. La argumentación como práctica de valores es el de Sensibilidad al Contexto como criterio para evaluar argumentos; por eso quisiera detenerme un poco aquí. Estoy de acuerdo con que es necesario ser sensibles frente a un contexto como el del sismo del 19S; sin embargo diría que la decoración de una tienda no es en sí misma ni un argumento ni una ofensa. De entrada no sabemos si pusieron esa decoración antes o después del sismo; si la diseñaron para todas las tiendas Bershka del mundo o solo para nuestro país… y, por su puesto, falta discutir si así cómo se ciertos tweeteros exigieron que se retirará dicha decoración, ellos estarían dispuestos a retirar sus ofensas o a disculparse.

    #5222
    Imagen de perfil de Hugo Enrique
    Hugo Enrique
    Participante

    Gracias por su contribución, asesora @karlaalday.
    Usted nos hace notar que el único comentario que tuvo respuesta por parte de Bershka es uno en el que no hay insultos, sino una petición. En términos de la teoría de actos de habla, podemos pensar que la reacción que se busca (acto perlocutivo) cuando se hace una petición es que ésta sea contestada: ya sea aceptándola, rechazándola o incluso señalando que será considerada. La circunstancia en la que una petición se haga determina los mecanismos para darle respuesta. Una petición ante la corte y una petición ante la familia serán hechas y respondidas de diferente manera. Una petición hecha con un tuit a un usuario de Twitter requiere una respuesta hecha a través esta red social. Pero, ¿por qué la tienda no respondió a los insultos y a las peticiones hechas con insultos? ¿Cuándo alguien insulta qué espera?
    John Austin usa el término afortunado para calificar a los actos de habla, como las peticiones, cuando se hacen en las circunstancias apropiadas, siguiendo los procedimientos usuales amparados por prácticas sociales. Cuando estos requisitos no son satisfechos, podemos hablar de infortunio o actos desafortunados. Un acto de habla desafortunado pierde su fuerza ilocutiva, y, en muchos casos, el acto que busca realizar no se lleva a cabo. Pensemos, por ejemplo, en un grupo de niños que juegan a celebrar una boda: nadie terminará casado, nadie está comprometiéndose realmente. ¿Podemos pensar que cuando alguien hace una petición con insultos o de manera ofensiva, la petición es desafortunada y que realmente no se ha llevado a cabo?

    • Esta respuesta fue modificada hace 4 años, 3 meses por Imagen de perfil de Hugo Enrique Hugo Enrique.
    #5225
    Imagen de perfil de Manolo
    Manolo
    Participante

    Hola, es una oportunidad de poder aportar elementos a un foro!, considero que la mayoría de nosotros ha vivido una ofensa y por lo contrario ha producido una ofensa!, al respecto la primera parte se asume como una agresión a nuestra persona, imagen, creencias o posturas, precisamente quien agrede busca producir en nosotros un estado emocional de desagrado, inconformidad, rabia, furia…por lo contrario cuando el causante de ofensas e insultos es mi persona lo asumo como recurso para evidenciar desaciertos, carencias o deficiencias de un a determinada persona o grupo social, sí es de manera interpersonal se trata de demostrar que poseo una razón, aun apoyada en falacias,en mentiras; insultar, ofender separa aun más posturas para encontrar un diálogo, pudiésemos mencionar la crisis diplomática entre líderes de EE.UU. y Corea del Norte, el primero refiriendo como “Hombre cohete” a Kim Jong y este le contesta “Viejo senil”, y que “…es un hombre mentalmente desquiciado” a Trump…

    #5227
    Imagen de perfil de Hugo Enrique
    Hugo Enrique
    Participante

    Estimado profesor, @manologonzalezperez, me alegra verlo en este espacio y leer su contribución.
    Me llama la atención la relación que establece entre los insultos y la argumentación.
    Por una parte señala que uno puede usar los insultos para “tratar demostrar que se posee la razón, aun apoyado en falacias”, y esto me recuerda a las falacias de ataque personal (principalmente la falacia ad hominem) en las que se desacredita a quien argumenta y no a sus argumentos para conseguir aceptación –ya sea con respecto a que la tesis que defiende es inaceptable o que la tesis que se opone a ella es, de hecho, aceptable. Y al atacar al argumentador de manera personal podemos ofenderlo por medio de insultos haciendo que pierda el control de su temperamento y haga a un lado la argumentación para centrarse en los insultos. Por otra parte, usted señala que las ofensas impiden que se llegue a un diálogo. Esto está muy relacionado con las reglas para el diálogo crítico. La regla de la libertad nos dice que en un diálogo crítico debemos permitir que se ponga en cuestión cualquier punto de vista y que se expresen libremente las posturas que se defienden o se discutirán. Al insultar a alguien en medio de una discusión podemos impedir que se exprese libremente y que presente la posición que le interesa cosniderar. ¿Qué opinan @oscarsantana y @cantero?

    • Esta respuesta fue modificada hace 4 años, 3 meses por Imagen de perfil de Hugo Enrique Hugo Enrique.
    #5229
    Imagen de perfil de Uriel
    Uriel
    Participante

    Me parece muy interesante el debate y todas las intervenciones hasta el momento. De lo que he leído me da la impresión de que, si pudiéramos incluir el acto de insultar en una categoría, sería la de ataque. Propongo que entendamos el acto de habla que es insultar dentro de las actos que constituyen un ataque.
    Esto me reuerda lo que una vez me decíauna colega filósofa: puedo respetar mi interlocutor, pero no tengo porqué respetar su opinión si ésta hace apología de la violencia. ¿Es posible atacar un argumento o una opiniónsin insultar a su emisor? Por ejemplo, podría decir que lanzar una bomba atómica es una posición estúpida y absurda, ¿es posible que una acción sea estúpida, pero no quien la efectúa?
    Creo que una consecuencia de que el insulto sea un ataque, es que una ofensa no constituye un ataque. Me explico, si alguien me insulta en unidioma que no entiendo, yo posibldmdnte no me sentiré ofendido. Quizá como en el caso de Bershka, la intención nomera insultar, pero la consecuencia del mensaje de su publicidad se tradujo en personas ofendidas, aunqur no fueron insultadas directamente.

    ¿Qué opinan, es posible insultar sin que la gente resulte ofendida? ¿Es posible atacar un argumento sin que resulte atacada la persona que lo sostiene?

    #5230
    Imagen de perfil de Hugo Enrique
    Hugo Enrique
    Participante

    Estimado @urielhernandez, ¡qué gusto verlo en esta plataforma! Recupero los puntos de su intervención:
    (a) Insultar es un modo de atacar; pero una ofensa no constituye un ataque.
    (b) ¿Es posible atacar un argumento o una opinión sin insultar a su emisor? Por ejemplo: ¿es posible que una acción sea estúpida, pero no quien la efectúa?
    Con respecto al punto (a) nos ofrece dos casos:
    1. Si soy insultado en un idioma que no entiendo, posiblemente no me sentiré ofendido. Así, no basta el insulto para la ofensa.
    2. Puedo no ser intencionalmente insultado –como en el caso de la publicidad de Bershka–, pero sentirme.
    Esto nos permite concluir que no es ni es necesario ni suficiente insultar para ser ofendido. De tal modo que si la reacción que se busca al insultar a alguien es ofenderlo, el mero insulto podría no bastar. Esto también nos da un buen consejo: dado que nuestras palabras y acciones aun sin ser intencionalmente ofensivas pueden causar ofender, es mejor eliminar en la medida de lo posible la oscuridad con respecto a nuestras intenciones lingüísticas siempre que sea pertinente. Por ejemplo, si queremos aleccionar a nuestros estudiantes para que entiendan que algún comportamiento es inaceptable debemos hacer bien claro que nuestra intención no es insultar ni causar ofensa.
    Con respecto al punto (b), usted mismo ya ha dado la respuesta: hay casos de ataque (los insultos) que pueden no conseguir ofender a quien se dirigen. Pero creo que algo más puede decirse a este respecto. Cuando decimos que “atacamos un argumento” no estamos usando el mismo sentido de “ataque” que asociamos a los insultos. “Atacar un argumento” no es más que mostrar que no es concluyente, que hay alguna deficiencia en sus premisas o en las asunciones que éste requiere de tal manera que la conclusión no está adecuadamente apoyada. Entendido de esta manera, podemos decir que un argumento es inconsistente (es decir, que sus premisas no pueden ser todas simultáneamente verdaderas) o que es contradictorio (es decir, alguna de sus premisas o su conclusión son contradictorias), pero esto no lo podemos decir de una persona.
    Finalmente quisiera decir algo más con relación a su última pregunta —¿Es posible atacar un argumento sin que resulte atacada la persona que lo sostiene? . Es usual que la gente se sienta agredida cuando se pone en cuestión lo que dice, cuando se le piden argumentos para sostener lo que afirma. Me parece que algo podemos hacer como profesores de lógica podemos trabajar con nuestros alumnos para que se integren a la práctica de argumentar de manera cotidiana y no se sientan ofendidos si alguien les muestra que lo que han dicho es insostenible o que es dudoso. ¿Qué opina?

    #5231
    Imagen de perfil de Óscar
    Óscar
    Participante

    Que tal @hugoenriquesanchez y @manologonzalezperez.

    Leyendo sus contribuciones recordé el texto El arte de tener siempre la razón de Arthur Schopenhauer, en el que afirma -de manera controversial- que “en la dialéctica se debe dejar de lado la verdad objetiva o considerarla como accidental y sólo considerar cómo defender las propias afirmaciones y demoler las del adversario”, para lo que propone 38 estratagemas.

    En el Estratagema 8 podemos leer lo siguiente:

    Provocar la cólera del adversario, ya que, en su forma, no será capaz de juzgar de manera correcta y por ello será incapaz de percibir su ventaja. Se irrita su cólera haciéndole, sin disimulo, algo injusto, vejándolo y, sobre todo, tratándolo con insolencia.”

    Por supuesto, se puede causar la cólera de alguien mediante insultos, y si el fin es más la victoria en la disputa que la búsqueda de la verdad, tiene sentido hacerlo. Sin embargo, como el asesor Hugo señala, eso va en contra de las reglas para dialogo crítico.

    Aparte de presentar el fragmento de Schopenhauer, me gustaría preguntar, por un lado, ¿qué podríamos hacer si es que somos nosotros el objeto de esos insultos? En ciertas ocasiones son más comunes de lo que podemos imaginar, y apelar a las mencionadas reglas aplicaría únicamente en un ambiente ideal, que fuera del mundo académico es más difícil que se presente.

    Por otro lado, ¿realmente el objeto de toda discusión o argumentación es la búsqueda de la verdad y el consenso o eso sólo se da en ambientes ideales? ¿No es más frecuente en la vida cotidiana el querer triunfar sobre el adversario?

    Por cierto, en el Estratagema 16 Schopenhauer sugiere el uso del Argumento ad hominem.

    ¿Qué opinan?

    • Esta respuesta fue modificada hace 4 años, 3 meses por Imagen de perfil de Óscar Óscar.
    #5233

    Hola colegas, este asunto de los insultos y la argumentación es un tema espinoso. Me gustaría retomar las ideas centrales y hacer algún comentario al respecto.

    1. En efecto, creo que insultar y ser ofendido son cosas distintas. Podemos tener los siguientes casos en una conversación entre la persona A y la persona B:

    (a) A tiene la intención de insultar a B al decir o hacer X. B reconoce esa intención y se siente insultada y ofendida.

    (b) A no tiene la intención de insultar a B al decir o hacer X. B reconoce esta intención y no se siente insultada ni ofendida.

    (c) A tiene la intención de insultar a B al decir o hacer X. Sin embargo, B no reconoce esa intención, y no se siente insultada ni ofendida.

    (d) A no tiene la intención de insultar a B al decir o hacer X. Sin embargo, B, por alguna razón, cree que A tiene la intención de insultarla, y, en consecuencia, se siente insultada y ofendida.

    Creo que todos estos casos son plausibles, y algunos de ellos ya fueron mencionados por Karla y Uriel. Si estos casos son posibles, parece que insultar y sentirse ofendido no están necesariamente conectados entre sí. Uno se puede sentirse ofendido sin que nadie más haya tenido la intención de ofenderlo. Y uno puede insultar sin tener éxito. ¿Qué les parece?

    2. Creo que es muy común que a la hora de discutir una idea, se incurra en insultos y la gente se sienta ofendida. Sin embargo, creo que insultar nunca puede ser parte de un intercambio argumentativo razonable. Un insulto no puede ser una razón a favor de alguna idea. En ese sentido, incluso si lo que el oponente dice es algo inaceptable o incluso tiene la intención de insultar y ofender, debemos ser pacientes y no responder con más insultos. Debemos siempre centrarnos en la tesis que se defiende y mostrar que es errónea. Si el oponente no nos hace caso, es otro asunto, pues, frente a alguien intransigente, hay poco que hacer. En ese sentido, lo que dice Schopenhauer no es recomendable si en verdad nos importa la argumentación racional.

    3. Se ha hablado del insulto como un ataque. Me parece que esto es correcto. En contraste, creo que ofender o sentirse ofendido no necesariamente es un ataque, pues uno puede sentirse ofendido por cualquier cosa. No tiene que haber necesariamente la intención de alguien de atacarnos para que nos sintamos ofendidos. Ahora, me parece que no es del todo afortunado llamar “ataque” la acción de criticar (en el sentido lógico del término) o evaluar un argumento. Atacar algo no necesariamente es una actividad racional o justificada, mientras que evaluar o criticar un argumento sí lo es. En ese sentido, sugiero que en vez de hablar de atacar un argumento, hablemos de criticar o evaluar. ¿Qué les parece la sugerencia?

    4. Finalmente, Hugo escribe:

    “Atacar un argumento” no es más que mostrar que no es concluyente, que hay alguna deficiencia en sus premisas o en las asunciones que éste requiere de tal manera que la conclusión no está adecuadamente apoyada. Entendido de esta manera, podemos decir que un argumento es inconsistente (es decir, que sus premisas no pueden ser todas simultáneamente verdaderas) o que es contradictorio (es decir, alguna de sus premisas o su conclusión son contradictorias), pero esto no lo podemos decir de una persona.

    No estoy seguro que, siempre que evaluamos o criticamos un argumento, sea para mostrar que es inconsistente o contradictorio. Es posible que, en un argumento, tanto las premisas como la conclusión sean consistentes y no contradictorias, y aún así, el argumento sea malo. Por ejemplo: “El Sol es una estrella, la Luna es un satélite; por lo tanto, Saturno es un planeta del Sistema Solar. Podemos perfectamente criticar este argumento, pero es claro que las dos premisas y la conclusión son consistentes (todas pueden ser verdaderas al mismo tiempo) y no hay contradicción. Pero es un mal argumento. ¿Qué les parece?

    @hugoenriquesanchez, @karlaalday, @manologonzalesperez, @urielhernandez, @oscarsantana

    #5237
    Imagen de perfil de Hugo Enrique
    Hugo Enrique
    Participante

    ¡Excelente controbución profesor @cantero!
    Con respecto a su comentario sobre mi contribución, estoy totalmente de acuerdo. Cuando hable de lo que puede significar criticar un argumento puse sólo algunos ejemplos, pero como señala hay más elementos que pueden tomarse en cuenta para evaluarlo: la relevancia de las premisas para la conclusión, la claridad con la que se establecen los enunciados que integran el argumento, entre muchos otros.

    #5239
    Imagen de perfil de Jeannet Ugalde
    Jeannet Ugalde
    Participante

    Muchas gracias profesor @hugoenriquesanchez por este foro, todas las contribuciones que se han realizado me parecen muy valiosas. Considero muy pertinente la forma en que comienza, con las notas periodísticas que @karlaalday ha comentado considerando la noción de contexto. Al mismo tiempo, el asesor @urielhernandez ha resaltado la diferencia entre un acto de habla afortunado y otro desafortunado. Por su parte, el profesor @manologonzalezperez ha contribuido de manera importante con ejemplos para distinguir entre insultar y ser insultado. @oscarsantana ha rescatado el uso del insulto en la argumentación retórica, como un recurso para ganar una discusión. Por último el profesor @cantero ha distinguido claramente los distintos casos que muestran la diferencia entre insultar y sentirse ofendido.
    Considero que de los casos que ha distinguido @cantero resultan, todos ellos, interesantes, pero voy a comenzar por el caso (a). En este primer caso, cuando el hablante insulta a quien lo escucha, la pregunta es cuál es la intención de un hablante al insultar. La situación que considera @oscarsantana me parece que sucede, de manera intencionada cuando al hablante le interesa, ante todo, ganar una discusión.
    Con un insulto no se quiere informar al otro acerca de “X”, convencer al otro de “x” y tampoco parece interesarle, a quien insulta, llegar a un acuerdo sobre “x”. Es decir al insultar estamos expresando una emoción, enojo, que nos ha generado “una acción”, “la presencia” o las “palabras” del interlocutor. Si bien, una argumentación tiene como finalidad demostrar “algo” a alguien y llegar a acuerdo sobre ello. El insulto rompe esta posibilidad, al insultar se considera que el otro no es alguien digno de una discusión y por lo tanto de un posible acuerdo porque, hay una creencia implícita de que ese alguien ha roto con ciertas reglas que permitan mantener una discusión.

    #5243

    Estimada Jeannet, @jeannetugalde, estoy de acuerdo que insultar no nos ayuda en nada en la argumentación. No nos ayuda a avanzar en la cuestión discutida. Y creo que también es importante reflexionar sobre las intenciones que puede llevar a alguien a insultar a alguien más. En los casos que menciona el colega Óscar, @oscarsantana, uno puede insultar porque tiene un deseo de ganar a toda costa una discusión, y no tanto la verdad. Pero, quizá a veces, insultar puede surgir sin que el hablante lo pueda controlar. Es posible que cierta ideas le sean tan repulsivas o que el interlocutor le sea tan antipático que le haga enfurecerse y, en consecuencia, profiera algún insulto. Sería interesante pensar más por qué insultamos y si siempre está mal insultar. ¿Acaso nunca hay una buena razón para insultar? ¿Qué les parece, colegas?

    Por otra parte, nuestro colega Carlos, @carlosromero, tenía por ahí un Foro sobre las ideas que el filósofo mexicano Axel Barceló tiene sobre los insultos y las ofensas. Quizá pueda ser útil verlo para este Foro. Pueden encontrarlo dando click aquí.

    @hugoenriquesanchez, @cantero, @jeje, @oscarsantana, @karlaalday, @abrahamavila, @jeannetugalde.

    #5244
    Imagen de perfil de Abraham Avila
    Abraham Avila
    Participante

    Que tal @hugoenriquesanchez, estupendo el tema del debate que propones. Juan Villoro en su conferencia titulada ‘El caos no se improvisa’ explica cómo el chilango toma en serio vivir en el caos. De la misma manera pienso que el insulto y la ofensa no se improvisan sino se trabaja en ellos, se toman en serio como recursos argumentatativos económicos, pero al fin, recursos para decir lo que queremos decir. Para ejemplificar que el caos no se improvisa, Villoro cuenta que al regresar de un viaje a Nueva York descubrió que le clonaron su tarjeta por lo que el banco le pidió que levantara un acta de denuncia en el ministerio público y al mostrarle al funcionario su narración de hechos ocurre lo que digo: el insulto y la ofensa no se improvisan. El funcionario se dirige al ciudadano de la siguiente manera: “¿Te puedo llamar Juan?”: Si. “Dices que eres escritor? Si. Pues no sabes redactar, me permites ayudarte? Si. “Ay que Juan! Cuando alguien responde tres veces diciendo ‘si’, es que no me está entendiendo”.
    Por supuesto que el ejemplo es claro, la ofensa y el insulto son herramientas de un argumento oscuro, ambiguo, pero que, en el ejemplo, la autoridad de quien lo expresa impide que busque aclararse lo que se quiere decir. Supongamos que Villoro le hubiese preguntado al funcionario con “¿qué quiso decirle con que no entendía?” Seguramente su denuncia no hubiera procedido.
    Considero que los insultos y ofensas son exitosos en quienes no tienen un mínimo entrenamiento y conocimiento de la argumentacion y sus reglas. Al ser indefensos, quienes las emplean logran lo que desean.
    En una entrevista ríspida que tuve con un especialista en mercadotécnia que era el Coordinador de ética me dijo que tenía reservas para contratar filósofos porque “hablamos bonito” y provocamos que los alumnos deseen dejar la carrera de mercadotécnia. ¿Insulto? ¿Ofensa? Para aclararlo, le respondí sobre mi temor de lo que le dice él a los alumnos para que no cambiaran de carrera.
    A mi juicio, quien hace uso del insulto o de la ofensa es porque no tiene razones para deffender su postura o se siente evidenciado de su ignorancia de cierto tema o problema, por lo que, para aclararlo y solucionarlo cabe plantear directamente a qué se refiere o qué quiere decir con ellas. Si esto no funciona, dado que tenemos claro que no se persigue una discusión, será necesario entablar un debate con los guantes puestos.

    #5245
    Imagen de perfil de Abraham Avila
    Abraham Avila
    Participante

    @hugoenriquesanchez, para completar mi participación comparto la siguiente charla, la cual, además de ejemplificar el uso de falacias, da cuenta del uso de ofensas e insultos.

    #5247
    Imagen de perfil de Hugo Enrique
    Hugo Enrique
    Participante

    Interesante el caso de Villoro que usted nos presenta, profesor @abrahamavila. Al respecto me surge una pregunta: ¿todo mecanismo lingüístico que se usa con la intención de generar acepatación o consentimiento es un argumento? Mediante insultos, como usted señala, se puede hacer que gente intelectualmente indefensa acepte lo que se le presenta. También mediante la propaganda y la publicidad uno puede llegar a creer cosas (que un automóvil me hará más atractivo, pro ejemplo), ¿los recursos publicitarios que buscan que aceptemos algo son también argumentos?

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