Es que lloro cuando pierden los Yankees.

Este debate contiene 14 respuestas, tiene 9 mensajes y lo actualizó Imagen de perfil de Carlos Romero Carlos Romero hace 5 años, 11 meses.

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  • #3182
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    David Esquivel
    Participante

    Muy buenos días y bienvenidos a esta semana de trabajo en la plataforma. Me gustaría invitarlos a discutir el siguiente tema:

    Aunque no lo practicamos como deberíamos, muchos mexicanos somos fanáticos del deporte. Millones de personas a lo largo y ancho del país dedican buena parte de su fin de semana a mirar las hazañas deportivas de las Chivas, del América o las aventuras del Chicharito en Alemania. Los lunes pueden ser días para vanagloriarse de la victoria de nuestro equipo o de sufrir de las burlas de los compañeros del trabajo, el taller o la oficina. En época de olimpiadas y mundiales, el orgullo nacional se convierte en algo muy voluble: se piensa que no valemos nada cuando se pierde o que somos lo máximo cuando se gana. ¿Cuál creen que será la explicación de ese fenómeno?

    Me gustaría compartir con ustedes un fragmento de la película “A Bronx tale” o “Una historia del Bronx”

    En la película, un niño del Bronx conoce a un mafioso al que le ha hecho un favor. El niño se llama Calogero y como podrán ver es fanático de los Yankees de Nueva York, ¿qué piensan respecto de los argumentos del mafioso en contra del fanatismo deportivo? Si ese hombre tuviera razón, ¿por qué los deportes siguen movilizando a las masas y vemos corazones rotos cada lunes? ¿Qué relación habrá entre la retórica del deporte y el fenómeno del fanatismo? ¿Ustedes son “fans” de algo? ¿Creen que el argumento del mafioso Sonny pudo convencer a Calogero?

    • Este debate fue modificado hace 5 años, 11 meses por Imagen de perfil de David Esquivel David Esquivel.
    #3190
    Imagen de perfil de Patricia Díaz
    Patricia Díaz
    Participante

    Hola @davidesquivel, gracias por abrir el foro. No he visto la película pero se ve interesante. Según el diálogo en el video, el mafioso le pregunta a Calogero si su ídolo beisbolista se preocupa por él. Y si a Mantle no le importas nada, ¿por qué tú tendrías que preocuparte por él? Es decir, parafraseando: Si alguien no se preocupa por tí, tú no debes preocuparte por ese alguien. Mickey Mantle no se preocupa por tí. Por tanto, no te preocupes por él. Esto supone que ser fan de alguien equivale a preocuparse por él; a todo fan le importa la suerte que corre su ídolo o equipo favorito. Pero, si no hay reciprocidad, ¿por qué seguir siendo fan?
    Bueno, lo que pienso por ahora es que el mafioso razona de manera muy práctica. Sin embargo, ser fan de alguien es casi como estar enamorado de ese alguien, así que por más razones que des en contra, el fan puede seguirlo siendo.

    #3192
    Imagen de perfil de Hugo Enrique
    Hugo Enrique
    Participante

    Gracias @davidesquivel por el foro y @patricia por la prístina paráfrasis y la construcción del argumento. Estoy de acuerdo con la mestra Patricia. Pienso que el chico podría decir: ¿sabe lo que es el amor? Uno puede amar sin ser amado. Así es el mundo. No por eso dejamos de amar. De igual modo, me preocupo por la suerte de mi Mickey Mantle sin importar que él se preocupe de la mía.

    Para agregar algo, diré que a mí no me interesa seguir los deportes en la televisión, aunque a veces me sorprenden mucho los logros físicos que consiguen algunos atletas y deportistas. Sin embargo, no tengo argumento para fundar mi desinterés´: simplemente no me interesa. Esta actitud, ¿habla mal de mi?, ¿soy irracional por no argumentar a favor de mis preferencias?

    #3193
    Imagen de perfil de Jesús Jasso Méndez
    Jesús Jasso Méndez
    Participante

    Hola @davidesquivel, @patriciadíaz y @hugoenriquesanchez. David el Foro trata de un tema muy interesante. Gracias Pati, por la reconstrucción del argumento. Tal y como aparece en el video, lo que señala el mafioso no es un argumento, aunque como bien lo ha escrito Pati, parece que la información puede recosntruirse así, como un argumento cuya conclusión es: No te preocupes por alguien que no se preocupa por ti -o que ni siquiera sabe que existes.

    Salvo su mejor opinión, aquí lo interesante sería reflexionar, si en realidad es una buena razón dejarte de preocupar por los demás, si los otros no se preocupan por ti. Y, ya en particular, si en el TEMA del deporte es absurdo enojarse o preocuparse por un deportista que te desconoce, pero no sólo por las razones anteriores, sino por la intrascendencia misma del tema del DEPORTE.

    Si bien, no argumentar a favor de de nuestras preferencias no nos hace irracionales, el tipo de respuesta que ofrezcamos a quien explícitamente sí nos pida tal justificación, sí puede caer en una actitud racional o no (pues aquí no se trata de las creencias que tengamos, sino de las razones que tengamos para mantenerlas, modificarlas, ampliarlas, e incluso supongamos que valen la pena mantenerlas públicamente. Ustedes, ¿qué opinan?

    Saludos,
    Jesús @jesusjassomendez 🙂

    #3194
    Imagen de perfil de Cecilia
    Cecilia
    Participante

    Hola compañeros @patriciadiaz, @jesusjassomendez, @hugoenriquesanchez, gracias por el foro David @davidesquivel, me parece muy interesante. Tal vez no siempre se necesite argumentar a favor de nuestras preferencias, pero parece que la palabra fanático, nos habla en sí de una actitud un tanto ciega o poco racional en sí misma, o sea un estado, en el que estamos más propensos a admitir y cometer falacias.

    Encontré un artículo que sugiere un tipo de falacia que es común entre los fanáticos tanto de partidos políticos como del deporte, que llama la falacia del sesgo. Aquí está el vínculo del artículo:

    http://contrapeso.info/2009/falacia_del_sesgo/

    y la cita que es pertinente para el caso:

    “La falacia del sesgo sucede con intensidad entre los fanáticos de algún deporte —si el árbitro marca un penalti en contra de mi equipo, yo veré todo lo que compruebe que la decisión arbitral es equivocada; y lo opuesto hará el fan del equipo contrario.”

    #3197
    Imagen de perfil de Francisco Barrón
    Francisco Barrón
    Participante

    Me gustaría comentar dos cosas en este momento a este foro:
    1) Por una parte, al comienzo de tu exposición de la cuestión @davidesquivel afirmas “Aunque no lo practicamos como deberíamos…”; mi pregunta es sobre ese “deberíamos”. ¿Lo usas para presentar tu foro o como una valoración moral? Si la segunda, ¿por qué la gente debería practicar ejercicio? Es una pregunta que puede hacerse pues en tu foro divides ser fanático/practicar deporte…

    2) Por otra parte, mencionas algo llamado “retórica del deporte”, ¿a qué te refieres exactamente? ¿Podrías poner un ejemplo de ello?

    @patriciadiaz, @jesusjassomendez, @hugoenriquesanchez, @ceciliachavez

    #3203
    Imagen de perfil de David Esquivel
    David Esquivel
    Participante

    Hola a todos y gracias por sus interesantes participaciones. En respuesta a @franciscobarron mi comentario tiene que ver con que en México mucha gente ve deportes pero pocos los practican. Somos uno de los países con más personas obesas en el mundo, especialmente entre los niños. Algunos médicos de la OMS hablan incluso de la pandemia que se avecina y de la imposibilidad de tratar a tantas personas por enfermedades que son prevenibles con una buena alimentación y ejercicio. En términos económicos y no tanto morales, todos los mexicanos deberíamos hacer al menos 30 minutos de actividad física al día.

    Por retórica del deporte entiendo todos aquellos mensajes que fluyen entre el espectáculo y el espectador: Reconocer valores asociados a la práctica deportiva, comprar la camiseta, organizar una porra, odiar al rival o promover el Fairplay,la identificación de un equipo con un barrio o una ciudad también sería un ejemplo de eso.

    #3205
    Imagen de perfil de Emiliano López @jeje
    Emiliano López @jeje
    Participante

    Hola a todos y gracias por abrir el foro David.
    Veo que ya no hay mucho que decir, ya Pati, Jesús y Hugo reconstruyeron y analizaron el argumento del video.
    Quisiera retomar la reflexión que sugiere Jesús, acerca de “si en el TEMA del deporte es absurdo enojarse o preocuparse por un deportista que te desconoce, pero no sólo por las razones anteriores, sino por la intrascendencia misma del tema del DEPORTE”.
    ¿Por qué el tema del deporte es “intrascendente”? Si entiendo bien el punto, considerando todas las actividades diarias de un ser humano para sobrevivir (trabajar, transportarse, comer, hacerse cargo de una familia, etc.); el deporte es intrascendente porque, en principio, no hay razón alguna para incluirlo en la lista de prioridades para sobrevivir. Vaya, la calidad de vida de una persona ordinaria no va a modificarse porque Messi deje de jugar en la selección argentina. Si a esto es a lo que se refiere Jesús, estoy totalmente de acuerdo con él.
    Pero creo que aquí viene el punto interesante: si en efecto, el deporte es algo tan intrascendente, ¿por qué ver el futbol, por ejemplo, se encuentra entre la lista de prioridades básicas de algunos mexicanos?
    ¿Por qué el futbol, el deporte, o en general cualquier entretenimiento intrascendente, se convierte en una actividad tan importante para algunos? ¿Qué razones podría dar la afición para defender su fanatismo? ¿Los aficionados se habrán preguntado esto alguna vez?
    Saludos 🙂

    #3206
    Imagen de perfil de Jeannet Ugalde
    Jeannet Ugalde
    Participante

    Hola a tod@s, @davidesquivel me parece muy interesante la relación que estableces entre la retórica y el deporte. Ya @patriciadiaz y @jesusjassomendez reconstruyeron el argumento que se encuentra dentro del video que presentas y @ceciliachavez presentó una falacia típica de los políticos, @hugoenrriquesanchez relacionó el fanatismo con el amor y @franciscobarron te cuestionó acerca los presupuestos del foro. A mí me gustaría, siguiendo tu idea presentar la relación que Platón en el diálogo “Gorgias” plantea entre la retórica y el deporte, o las artes del cuerpo. Platón en 456d define a la retórica como un medio de combate que no se debe usar contra todo el mundo, sino como la lucha, el esgrima y el pugilato debe tenerse en cuenta contra quien se usa, de tal manera que al ser usado con amigos y parientes no debe dañarlos. En este mismo sentido, el retórico debe ser capaz, como el deportista, de hablar contra todo tipo de personas y sobre todas las cuestiones, hasta el punto de producir en la multitud la mayor persuasión que sus adversarios sobre lo que él quiera. Así, parece que la retórica desde la antigüedad está vinculada con los deportes porque provoca una reacción positiva en la multitud y el deporte está enfocado en vencer al adversario.

    #3208
    Imagen de perfil de David Esquivel
    David Esquivel
    Participante

    Respecto a lo que pregunta @hugoenriquesanchez yo creo que no es irracional no dar argumentos en favor de las preferencias, los romanos solían decir que sobre los gustos no había discusión. ¿Es mejor una persona que disfruta de la ópera que alguien a quien le gusta el fútbol? ¿Hay argumentos para decir que un pasatiempo es superior al otro?

    Me parece muy interesante lo que comentan @jesusjassomendez y @jeje Algunos sociólogos y antropólogos piensan que el deporte está asociado a la diversión gratuita y en ese sentido es opuesto al trabajo remunerado. ¿Será por que no produce algo que el deporte puede ser considerado intrascendente? Si su beneficio no es económico sino para la salud, ¿será lo mismo subirse a una bicicleta estática que jugar una cascarita de fútbol? Yo creo que muchas personas apoyan equipos deportivos porque también están implicadas cuestiones de identidad, de familiaridad o de pertenencia. Cuando se le pregunta a un aficionado por qué sigue a un equipo yo creo que su respuesta, como señaló Hugo más arriba, está casi siempre asociada a un sentimiento.

    Lo que menciona @jeannetugalde me parece interesantísimo, de hecho es el tema de uno de los capítulos de mi tesis de doctorado, se llama: “Los atletas del logos”, tal vez podamos abrir otro foro porque el tema es muy amplio pero tiene razón. Platón consideraba a la educación atlética algo necesario para la formación del ciudadano y muchas veces entró en conflicto con los sofistas por ideas como estas: ¿Se vale todo en una discusión y en una competencia atlética? ¿Lo importante es ganar o competir? ¿Es mejor el atleta que siendo más débil sabe ganar haciendo uso de toda clase de recursos? Yo leí sobre todo un diálogo que se llama Eutidemo y se desarrolla precisamente en un gimnasio. No está de más recordar que Platón fue también un campeón del pancrasio.

    Dejo aquí una canción sobre futbol en la que no aparece la palabra futbol

    ¿Se entiende de qué va?
    ¿Qué referentes hay que tener para poder comprender su mensaje?

    #3234
    Imagen de perfil de Francisco Barrón
    Francisco Barrón
    Participante

    Gracias por la respuesta @davidesquivel, pero quisiera señalar cuatro cosas sobre eso que mencionas:

    1) ¿asumirías el discurso de la OMS en la que se valora un cuerpo delgado sobre uno gordo, añadiéndole valoraciones como “sano o enfermo”, “buena o mala vida”? Es decir, si un discurso retórico del deporte actual encuentro yo es ese de que debemos hacer deporte para ser sanos y delgados. Esto a mi se me hace mucha injerencia del Estado en el cuerpo de los ciudadanos y se usa un discurso médico, unido a uno deportivo para eso.

    2) quisiera saber si estas de acuerdo con esto: no es lo mismo el deporte moderno que lo que señalas de los atletas del discurso antiguos. Esto me parecía desde el principio, pero ya cuando le contestaste a @jeannetugalde me quedó más claro. El deporte moderno con su tecnologización, sus disciplinas corporales, su vinculación a una región o ideología no se parece en nada a el atletismo físico o discursivo de los griegos con sus valores de fama o de gloria.

    3) me podrías dar un ejemplo de discurso de retórica del deporte moderno.

    4) A mi siempre me ha conflictuado la idea de que el discurso -suponiendo que tiene un poder persuasivo o de convencimiento- pueda movernos de ta manera que hagamos algo que no queramos. La idea del fanatismo unido a un discurso que mueve a los fanáticos se me hace rara.

    #3288
    Imagen de perfil de Carlos Romero
    Carlos Romero
    Participante

    Wow!

    Se han abierto muchas e interesantes discusiones. Podría resumirlas, creo, así:

    (1) A partir del video de @davidesquivel, @patriciadiaz y @hugoenriquesanchez han conversado acerca del argumento que parece esgrimir el señor del video que nos comparte David. @jesusjassomendez nos comenta que sería interesante discutir si la conclusión del argumento es plausible.
    (2) Hugo también inició el debate alrededor de la racionalidad o no de argumentar o no a favor de preferencias o gustos, debate continuado por David, Jesús y @ceciliachavez.
    (3) @jesusjassomendez también nos propone discutir acerca de la intrascendencia del deporte, debate continuado por @jeje.
    (4) @jeannetugalde, motivada por afirmaciones de David y de Francisco, nos recuerda de la relación entre retórica y deporte que Platón traza en su importante diálogo, el Gorgias (personalmente, uno de mis favoritos 🙂 ).
    (5) @franciscobarron abre el debate sobre de las cuestiones normativas alrededor de la práctica del deporte, debate que ha continuado junto con David.

    Todos estos me parecen debates sumamente interesantes y complejos, y espero participar en cada uno de ellos en estos días. Sin embargo, hoy quisiera iniciar solamente con el debate (1).

    Mi respuesta va un poco en consonancia con lo que han dicho Cecilia, Jesús y Hugo.

    En realidad, el argumento del señor parece, de entrada, bastante malo. Como bien notaron Jesús y Hugo, no parece que del hecho de que alguien no se preocupe por mí, yo tampoco deba preocuparme por él. Me preocupo, legítimamente al parecer, por los afectados de una desastre humanitaria al otro lado del mundo–aún cuando esas personas no sepan de mi existencia. También me preocupo por gente que todavía no existe: por ejemplo, por nuestros descendientes que sufrirán las consencuencias más extremas del calentamiento global; aún cuando ellos todavía no existan y por tanto no puedan preocuparse por mí. En el amor no correspondido me preocupo por mi amada que no me corresponde porque acaso ni siquiera sabe de mi.

    Así que una de las premisas del argumento es falsa.

    Sin embargo, cabe la posibilidad de que el señor no esté tratando de argumentar de la manera en que Paty reconstruyó su razonamiento. Dado el contexto del argumento, parecería que el señor busca, más bien, mostrar lo poco racional que es preocuparse por el deportista no tanto porque el deportista no se preocupe por el fanático, sino porque ésta preocupación del fanático no le traerá ninguna ventaja a sí mismo. “Mantel gana 100 mil dólares al año”, le dice, y le recuerda que su padre gana mucho menos y debe pagar la renta. Creo que el señor más bien está intentando hacerle ver al niño que su fanatismo es una pérdida de tiempo; que no le retribuirá nada de provecho.

    Y eso suena, por un lado, bastante razonable. Tengo que confesar que, la mayoría de las veces al menos, los chismes de la farándula–mexicana o gringa y las demás–me dan bastante igual. Personalmente, considero una pérdida de tiempo preocuparse por buscar información acerca de si X famoso se casó con o se divorció de Y famosa, o quién tuvo qué hijos en dónde y a dónde fueron de vacaciones o qué operaciones se hizo o cuál es su nuevo escándalo con drogas o alguna excentricidad. Simplemente me parece que investigar sobre eso sería una pérdida de tiempo… Pero leer sobre los “chismes” de otros famosos no me parece una pérdida de tiempo: he disfrutado y disfruto leyendo detalles de las biografías de gente como Kant o Bertrand Russell o Einstein. Por más que sean chismes sobre la vida de grandes filósofos o científicos, siguen siendo chismes, ¿no? Pérdida de tiempo es pérdida así sea debido a la farándula o debido a los grandes pensadores.

    Y es entonces que el argumento del señor no me suena tan bien. No considera que una pérdida de tiempo puede no ser irracional. Podríamos pensar esto: forma parte de una vida plena el disfrutar de los tiempos libres que nos logramos hacer en la vida. Si esos tiempos se consumen leyendo chismes–tanto si son sobre Brad Pitt, sobre Immanuel Kant o sobre el beisbolista del video–, eso no nos dará, por supuesto, un logro a nivel práctico; pero sí hace a la vida diaria un poquitín más soportable. Así, la exhortación del señor a no preocuparse por las irrelevantes cuestiones de la vida del deportista, parece estar fuera de lugar.

    Parece: ¿no podríamos argumentar que hay mejores formas de esparcimiento en el tiempo libre que otras? A final de cuentas, parece que dedicarse a inyectarse heroína es un uso del tiempo libre menos recomendable que dedicarse a aprender un nuevo idioma. ¿Habrá estándares para decidir esto? (Espero no estar abriendo un debate número 6, ¡jaja! De hecho creo que esto se relaciona con los debates que arriba numeré como 2, 3 y 5).

    #3289
    Imagen de perfil de Carlos Romero
    Carlos Romero
    Participante

    Ups, no me puedo resistir así que comentaré sobre el tema de debate entre David y Francisco acerca de la normatividad alrededor del deporte.

    Yo sí asumiría el discurso que, en palabras de Francisco, es “el discurso de la OMS en la que se valora un cuerpo delgado sobre uno gordo, añadiéndole valoraciones como “sano o enfermo”, “buena o mala vida””. Para apoyar esta valoración notaría que hay correlaciones y relaciones causales bien establecidas entre el sobrepeso y la obesidad por un lado, y otras enfermedades por otro. Si se hacen campañas frente a un problema generalizado de obesidad, se puede decir que hay “injerencia del Estado en el cuerpo de los ciudadanos”, pero ¿cuál es el problema con esto? La misma existencia de la noción de salud pública parece involucrar tal injerencia, ¿no lo creen? El Estado también ejerce tal injerencia cuando regala condones para evitar embarazos no deseados o transmisión de ETS, o cuando interviene en la vida pública al desatarse una epidemia, o cuando hace campañas de vacunación que han resultado en la erradicacion de ciertas enfermedades, etcétera. ¿Qué es lo que haría que una condición como la obesidad no fuera análoga a estos casos? O si de hecho sí lo es ¿tampoco en esos casos el Estado debería intervenir para buscar modificar la prevalencia de cierta enfermedad en la población?

    Como un segundo punto, creo que–como bien apunta David–hay un tema económico detrás; pero no creo que esto impida–al contrario de lo que David piensa (si mi lectura de su oración “En términos económicos y no tanto morales, todos los mexicanos deberíamos hacer al menos 30 minutos de actividad física al día” es correcta)–que esto impida que haya un tema moral.

    El tema económico está bien estudiado, y de nuevo se basa en la existencia de instituciones de salud pública. Estas instituciones, por definición, son financiadas gracias al trabajo de todos los ciudadanos que pagamos impuestos. Además, la obesidad es una condición que es mucho más fácil de prevenir que otras condiciones (por ejemplo, condiciones muy heredables), pero su prevalencia puede llegar a ser tan alta que el costo de controlarla puede dispararse. Así, detrás del tema financiero hay–creo–al menos una problemática ética: ¿qué tanta responsabilidad tenemos de cuidar nuestro cuerpo para evitar tener que ser sometidos a tratamientos costos para la salud pública por enfermedades que son evitables con simples buenos hábitos, y cuyo costo bien podría ser empleado para manejar enfermedades que no están tan abiertas a nuestras desiciones?

    Por lo pronto, esta pregunta moral ya ha tenido consecuencias políticas bastante controversiales en Inglaterra

    ¡Saludos!

    #3300
    Imagen de perfil de David Esquivel
    David Esquivel
    Participante

    Hola @carloromero muchas gracias por tu atinada síntesis de las aportaciones. Respecto al análisis del argumento estoy de acuerdo en la mayoría de los puntos que mencionas pero me gustaría destacar lo siguiente: Pienso que una de las intenciones de Sonny es la de “formar” a Calogero desde su perspectiva de hombre de negocios o de mafioso. Los resultados deportivos que en realidad importan son aquellos que te reportan un beneficio, como en las apuestas. No se ve en la escena que puse pero a lo largo de la película Sonny da una serie de consejos a Calogero basado en la que él dice fue su lectura más importante cuando estuvo en la cárcel: El príncipe de Maquiavelo. Creo que ese modo de operar en la vida podría explicar por qué a Sonny no le importan tanto las cuestiones relacionadas con los “sentimientos” (el amor a una chica o a un equipo deportivo) sino el cálculo preciso de acciones necesarias para alcanzar lo que se desea. (dinero, poder, relaciones provechosas, etc.), por otro lado hay que reconocer que a pesar de que el argumento de Sonny tenga premisas falsas resulta efectivo a la hora de cuestionar cierto “fanatismo de la juventud”, al apelar a cosas mundanas como el trabajo del padre o el pago de la renta Sonny aleja a Calogero del mundo de la fantasía heroica del deporte para hacerle ver los “problemas reales” que, con los años, deberá enfrentar un chico de un barrio pobre.

    (Dato curioso: El guión de la película fue escrito por Chaz Palmentieri quien es el actor que interpreta a Sonny)

    Respecto a lo que comentas sobre nuestra discusión con @franciscobarron creo que has atinado cuando dices que la injerencia del Estado en los cuerpos de los ciudadanos no tiene que ver con una cuestión estética sino económica. Yo me equivoqué al decir que no tanto moral, por supuesto que es un problema con tintes morales. También me surgieron dudas como, ¿será una preocupación del Estado que los ciudadanos sean plenos y felices o más bien trata de llevar a cabo distribuciones racionales del gasto? Tal vez esa discusión pueda ser interesante para el foro de la próxima semana.

    Dejo aquí el link de la película por si quieren verla. (Yo diría que es una película de formación, algo así como un Bildungsroman en el Bronx)

    @jesusjassomendez @hugoenriquesanchez @jeannetteugalde @jeje @ceciliachavez @patriciadiaz

    #3311
    Imagen de perfil de Carlos Romero
    Carlos Romero
    Participante

    Gracias @davidesquivel, ciertamente con más contexto (no he visto la película pero la agregaré a la lista de las que tengo que ver), lo que dice el señor mafioso hace más sentido.

    Sobre la cuestión de salud, me parece una muy atinada pregunta: ¿será una preocupación del Estado que los ciudadanos sean plenos y felices o más bien trata de llevar a cabo distribuciones racionales del gasto?

    En efecto, es una pregunta muy compleja. Creo que en primera instancia sí es una cuestión de asignación de recursos: un problema de a dónde vamos a poner qué proporción del dinero disponible.
    Ahora, esto claramente no impide que esa cuestión de asignación de recursos no tenga una dimensión evaluativa: a veces–muchas–decidimos en dónde poner más recursos en parte basándonos en cuestiones evaluativas.
    El caso de la salud me parece un claro ejemplo de ello. La cuestión normativa es a quién darle prioridad en un contexto de recursos limitados: ¿a quien llegó a esa condición por elección, o a quién llegó a esa condición por determinación? En este caso, la condición es la enfermedad. La decisión inglesa de la que hablé refleja una respuesta: “le damos prioridad a quien no llegó a esa condición gracias a malos hábitos”. Por eso se recorta el gasto para las enfermedades causadas por tabaquismo, alcoholismo y obesidad, para poder mantenerlo en otras enfermedades.

    Sin embargo, de nuevo, es mucho más complejo. La opción inglesa que cité es muy simple, pero también un poco reduccionista. Deja de lado el hecho de que las adicciones y problemas alimenticios no son siempre–y de hecho es un debate abierto si alguna vez–cuestión de pura voluntad: hay un debate abierto, complejo y muy interesante acerca de si se puede hablar de responsabilidad en las adicciones. Dependiendo de eso, la presuposición que originó la dimensión evaluativa del problema de asignación de recursos podría ser o no verdadera; y si no lo es, el debate entero tendría que modificarse…

    Sea como sea, la intervención del Estado mediante las instituciones de salud pública evaden buena parte de este problema, al menos en lo que respecta a campañas preventivas. Por supuesto, paralelamente se diseña un ideología donde la obesidad y el sobrepeso se imbiben de estructura normativa–es “malo” o “feo” tener sobrepeso u obesidad; y eso puede tener consecuencias problemáticas en el discurso extendido en las sociedades en las que esto sucede.

    Sin embargo, eso no es necesario. ¿No podríamos remarcar los riesgos de salud de tales condiciones–al mismo tiempo que subrayamos valores políticos como la tolerancia y respeto para contrarrestar el bullying derivado de un mal entendimiento de tales riesgos? Creo que eso sería mi primera aproximación al problema que arriba subrayó @franciscobarron.

    ¡Muchos saludos y ojalá si podamos discutir esto más extensamente!

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