¿Cómo puedo defender lo que creo?

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Propósitos de Aprendizaje: Identificar argumentaciones

A2. Identificar premisas y conclusión en un argumento

Contenido conceptual:

Premisa, Conclusión, Marcador (Indicador)…

Material para el profesor

¿Cómo puedo defender lo que creo?

Jesus Jasso Méndez

Se acercan las vacaciones de verano en el bachillerato tecnológico y con ello la culminación de un semestre más. La mayoría de los estudiantes están inciertos sobre sus resultados, no saben bien a bien cómo les fue, pues los profesores aún no entregan las calificaciones de los exámenes, de las tareas, de los trabajos, en fin, del conjunto de aspectos que integrarán sus promedios del tercer período. A lo largo de los pasillos se escuchan los clásicos comentarios de los estudiantes tratando de llegar a una conclusión sobre su probable calificación. Hacen uso de lo que tienen a su alcance: su experiencia en cada curso, cómo se llevaban con cada profesor, si estudiaron o no para los exámenes, si hicieron todas las tareas, si asistieron a todas las clases. Tratan de atar cabos y sostener una creencia sobre su rendimiento, que los haga pensar en su resultado final.

Luisa, Juan y Álvaro han sido muy buenos estudiantes a lo largo de su bachillerato, y este último semestre no es la excepción. Compiten todo el tiempo, aunque también son muy buenos amigos. Se esfuerzan por sacar 10 y cada uno está al pendiente de la calificación de los otros. Al salir del examen de Temas de Ciencias Sociales, los tres están muy inquietos. Sobre todo por la pregunta 4, que es sobre argumentos. Sostienen una charla para analizar su respuesta.

—Chicos, la pregunta 4 no estaba difícil. El tema era: Argumento. Tan solo nos pedía decir si podíamos afirmar justificadamente o no, q —dijo Luisa.

Yo no recuerdo ninguna pregunta que dijera solamente q —dijo Juan, juguetón.

¡Ay!, Juan, no juegues. Bien sabes que q es Nuestra imaginación está aumentando — respondió Luisa un poco contrariada.

Ya lo sé, ya lo sé; solo estaba jugando —se disculpó Juan con una sonrisa.

Álvaro, sin hacer caso de la broma, continuó:

—Sí, Luisa, pero como bien lo dices, cuando hablamos de justificar una proposición como q y de justificar un argumento, primero debemos tener claro qué es un argumento. ¿Se acuerdan de nuestro curso de Lógica? La clave para evaluar un argumento es distinguir primero las proposiciones que lo forman, e identificar cuáles de ellas apoyan a otras proposiciones y cuál necesita apoyo para poder afirmarse…

—¡Ya sabemos, Álvaro! ¡No te quieras lucir con nosotros! —interrumpió Juan, y prosiguió:

—Nos queda claro, ¿verdad, Luisa? Y yo te lo hago más fácil de entender: las proposiciones que apoyan son las premisas del argumento, y las que necesitan apoyo son las conclusiones. O en otras palabras, mi lógico amigo, la conclusión depende de las premisas.

—A ver, si les digo en este momento: «Va a llover», ¿me creerían? —preguntó Álvaro, como queriendo controlar la discusión.

—Pues, depende, Álvaro. Necesito que me des razones para creer lo que expresa la oración «Va a llover» —respondió Juan imitando a Álvaro.

¡Perfecto! Entonces estamos de acuerdo los tres con que tales razones para aceptar Va a llover son las premisas, mientras Va a llover sería la conclusión. Y que yo tendría que demostrar que tales premisas se relacionan de tal manera que, juntas, llevan a dicha conclusión —dijo Álvaro.

—Generan, implican, dan razón, dan cuenta o apoyan dicha conclusión —continuó Juan de nuevo imitando la solemnidad de Álvaro.

—Sí, estamos de acuerdo —dijo Luisa sin hacer caso a la broma de Juan.

—Sí, de acuerdo —dijo Juan recuperando seriedad—. De hecho, Álvaro, la pregunta 4 era, como dice Luisa, muy fácil. Lo que teníamos que ver es si q, como bien dijiste, era ocasionada, generada, incluida o apoyada por alguna otra proposición.

—De hecho, la pregunta indicaba dos proposiciones: p que es igual a Estamos enamorados de lo que aprendemos y q que es igual a Nuestra imaginación está aumentando — precisó Luisa.

Tienes razón, Luisa, pero el ejercicio incluía una tercera proposición: r, y r era igual a: Si estamos enamorados de lo que hacemos, entonces nuestra imaginación está aumentando — complementó Álvaro.

¡Uy uy uy!, ¡cómo te acuerdas de las cosas que hablan de amor! —dijo Juan un poco burlón.

Luisa prosiguió con la idea sin hacer caso al comentario de Juan:

—Eso era la proposición r. Y r tenía una forma condicional: Si p, entonces q. Esto quiere decir que q es ocasionada, generada, apoyada o implicada por p. Y creo que aquí está el problema: ¿cómo saber que q está apoyada por p? Si logramos saber cómo, estaremos dando la respuesta correcta.

—Recuerden que el ejercicio decía además que p es una proposición verdadera. Y, con este dato, Luisa, es posible saber si q está apoyada por p —explicó Álvaro, y prosiguió:

—Vean, si como dice la proposición r Nuestra imaginación está aumentando, depende de la proposición Estamos enamorados de lo que aprendemos, y si esto último es verdadero, entonces es posible estar justificados en afirmar: Nuestra imaginación está aumentando, esto es q.

Vamos a ponerlo más claro —indicó Luisa, y mientras iba hablando sacó una libreta:

Si tenemos que la primera premisa es  Si p, entonces q  y, además, que p es verdad. Y si además p es la segunda premisa, entonces podemos concluir que se obtiene q, y que en este caso q es verdad —y al terminar de hablar se detuvo y escribió:

Si p, entonces q.
p
________
q

Cuando terminó de escribir, siguió hablando:

—¿Recuerdan esta regla? El profesor de Lógica nos enseñó que este caso se podía considerar válido, pues sigue una regla de inferencia llamada modus ponens. O sea, podemos afirmar q si afirmamos p a partir de una proposición como Si p, entonces q.

¡Óoorale! ¡Cómo te acuerdas! —señaló Juan—. Aunque yo lo pensé igual.

—Así es. Ese era el análisis. Y si los tres lo entendimos así y, así contestamos, entonces nuestras respuestas son correctas —señaló Álvaro.

Lo importante era reconocer si q formaba parte de un argumento, y de ser así, si q era una premisa o una conclusión —indicó Luisa.

Claro. Seguramente quien no distinguió las premisas de la conclusión, no pudo contestar correctamente —dijo Álvaro.

A mí me sirvió mucho recordar que existen algunas expresiones que nos sirven para distinguir premisas. La palabra «si» que venía en esa pregunta, es un caso. Aunque hay otras como: «pues», «puesto» —comentó Luisa, pero Juan la interrumpió y dijo veloz:

—«ya que», «en tanto que», «dado que», «viendo que», «a causa de», «porque», «se sigue de»…

Álvaro intervino:

Disculpa que te interrumpa, Juan, pero «se sigue que» no es para señalar las premisas, sino la conclusión. Y es importante conocer algunas expresiones que también nos indican conclusión. Ese es el caso de «entonces» en la pregunta 4. Pero hay más: el clásico «por lo tanto», «así que», «de ahí que», «así», «en consecuencia»… Yo me la sé en latín: ergo —complementó Juan.

¡Somos muy buenos en esto! Y para mí, lo más bonito, es que ahora entiendo qué quiere decir «estoy justificada para afirmar algo». Es tener razones para decir ese algo, o sea, poder ofrecer premisas cuya relación entre sí apoye nuestra conclusión —dijo Luisa, y continuó:

—En caso contrario, si no tenemos un conjunto de premisas que se relacionen entre sí y que estas ayuden a apoyar una conclusión, no solo no tenemos un argumento, sino que no tenemos la mejor forma de explicar por qué creemos lo que creemos.

—Luisa, has dicho algo que para mí es muy importante: los argumentos sirven para justificar nuestras creencias —comentó Álvaro con seriedad, y continuó:

—Pero para entender bien este punto, es necesario antes conocer qué es un argumento, cuáles son sus premisas y conclusiones, y cómo distinguir premisas de conclusiones.

—Chavos, ¡una vez más sacaremos 10 de calificación! —concluyó alegremente Juan.

 

Guía de análisis para el profesor

Cumplir el propósito de identificar argumentaciones, requiere distinguir y clarificar diferentes conceptos, exempli gratia: lenguaje, argumentación, argumento, oraciones, proposiciones, premisas, conclusiones, relación lógica, inferencia, consecuencia lógica, validez, probabilidad, aceptabilidad, plausibilidad, fuerza argumentativa.

Un punto muy importante será no confundir a la argumentación con el argumento.

* La argumentación, en términos generales, es un medio dialógico para la disolución de desacuerdos, para defender opiniones en el marco de un debate o negociación.

* El argumento es un conjunto de proposiciones que tiene como fin presentar evidencias (proposiciones que funcionan como premisas del argumento) para una(s) conclusión(es) (proposición o proposiciones que necesitan de apoyo para afirmarse). En consecuencia, los argumentos nos sirven para argumentar, pero por sí mismos no son argumentaciones, pues requieren incorporarse a un acto conversacional de disputa o incluso a un mero acto de persuasión.

El texto narrativo “¿Cómo puedo defender lo que creo?” tiene como objetivo apoyar al profesor en la comprensión de lo que es un argumento, cuáles son las partes que lo constituyen y cómo se da la relación entre esas partes. 

* Un argumento es un conjunto de proposiciones organizadas de cierta manera: premisas y conclusión.

* Las premisas del argumento son aquellas proposiciones que dan razón, justifican, apoyan o fundamentan a otras proposiciones.

* Las conclusiones del argumento son aquellas proposiciones que requieren de apoyo, de razones para sostenerse.

Dependiendo de la naturaleza de relación entre el conjunto de premisas y el conjunto de las conclusiones, podemos establecer si se trata de argumentos deductivos, inductivos o abductivos.

Los argumentos deductivos son aquellos cuya relación entre su(s) premisa(s) y su(s) conclusión(es) es de naturaleza lógica, esto es, la conclusión se sigue lógicamente de las premisas. Y en el caso en que dichas premisas sean verdaderas, entonces la conclusión será necesariamente verdadera.

En el caso de los argumentos inductivos, las premisas del argumento tan solo apoyan en mayor o menor medida la conclusión, id est, la hacen mucho, medianamente o poco probable.

Cuestiones sugeridas para la reflexión

Considerando que la comprensión de los puntos anteriores es crucial para incursionar en la ciencia de la lógica, a continuación presentamos unas preguntas que pueden ayudar a qué es un argumento y poder distinguirlo de otras expresiones lingüísticas.

¿Cómo podemos definir al lenguaje en términos de un sistema lingüístico significativo?

¿Qué son las oraciones?

Las oraciones, ¿qué nos permiten hacer?

¿Qué son las proposiciones?

¿Cuál es la relación entre oraciones y proposiciones?

¿Qué es un argumento?

¿Qué partes constituyen a un argumento?

Si las partes de un argumento son: i. premisas; ii. conclusiones y iii. relaciones entre (i) y (ii) ¿cómo podemos definir cada una de estas partes?

¿Es posible afirmar que cualquier proposición es una premisa?

¿Cualquier proposición es una conclusión?

¿Cuál es la función de las premisas en un argumento?

¿Cuál es la función de las conclusiones en un argumento?

¿Qué expresiones comúnmente nos pueden indicar premisas y conclusiones?

¿Hay necesariamente un tipo de relación entre premisas y conclusiones?

¿Cómo podemos describir la relación entre las premisas y las conclusiones en un argumento?

¿Cualquier emisión lingüística implica necesariamente expresar un argumento?

¿Cualquier forma de usar el lenguaje implica necesariamente expresar un argumento?

¿Cualquier forma de hablar implica necesariamente expresar un argumento?

¿Qué significa «estar justificado para afirmar algo»?

¿Los argumentos nos sirven para justificar creencias?

¿Las premisas de un argumento pueden expresar creencias de alguien?

¿Las conclusiones de un argumento pueden expresar creencias de alguna persona?

¿Qué significa la afirmación «los argumentos nos sirven para justificar, para defender nuestras creencias»?

¿Por qué se dice «[para defender nuestras creencias] es necesario antes conocer qué es un argumento, cuáles son las premisas y conclusiones de nuestro argumento y cómo distinguir premisas de conclusiones»?

Ejercicios

Ejercicio I

Lenguaje. Oraciones y proposiciones

Indicaciones: los siguientes ejercicios tienen por objetivo que comprendas cuándo estamos hablando de una oración y cuándo de una proposición (en el marco de lógica y el pensamiento crítico).

Introducción:

En la emisión «Álvaro es inteligente» es posible identificar dos aspectos: la oración y la proposición.

La oración «Álvaro es inteligente» es una emisión predicativa que tiene como estructura (composición o formación gramatical): sujeto/verbo (cópula gramatical)/predicado.

En este caso tenemos que:

Sujeto: «Álvaro».

Predicado: «inteligente».

Verbo o cópula gramatical: «es».

* Los sujetos pueden ser nombres propios, sustantivos propios o sustantivos comunes.

* Los predicados pueden ser palabras que refieran a propiedades o relaciones (o ambas) que cumplen nuestro sujeto gramatical.

* Los verbos o cópulas gramaticales, en estricto sentido, no forman parte ni del sujeto ni del predicado, sino que cumplen con la función de relacionar al sujeto con el predicado.

En suma, las oraciones son estructuras gramaticales de un idioma particular (español, inglés, francés, árabe, etc.) que refieren a una composición específica: sujeto/verbo (cópula gramatical)/predicado.

La proposición Álvaro es inteligente será exactamente lo que expresa la oración «Álvaro es inteligente». Esto es, en el caso de las proposiciones ya no hablamos de estructuras gramaticales sino del significado, la interpretación, el sentido de la oración. De aquello que puede ser verdadero o falso y que es expresado por la oración.

¿Cuál es entonces la proposición de la oración «Álvaro es inteligente»? Que existe un hombre que se llama Álvaro y cumple con la propiedad de ser inteligente, es decir, la proposición es un significado que refiere al hecho: Álvaro es inteligente. Si tal hecho se da efectivamente, la proposición será verdadera, en caso contrario, la proposición será falsa.

De esta manera, tenemos que:

Oración = «Álvaro es inteligente».

Proposición = Álvaro es inteligente.

La relación entre oraciones y proposiciones es que toda oración afirmativa expresa o contiene una proposición, y que la proposición, al ser el contenido de la oración, hereda su composición predicativa, pero hace énfasis en su condición semántica, en su significado.

Es importante notar que:

i. Cuando hablamos de oraciones utilizamos un par comillas al inicio y al final de la estructura predicativa, justo para indicar que hablamos de tal estructura gramatical. Pero cuando hablamos de una proposición, no usamos dichas comillas porque no nos estamos refiriendo a la estructura gramatical de la oración, sino a su contenido, a su significado.

ii. Cuando hablamos de oraciones y proposiciones, el análisis se restringe a oraciones afirmativas, pues son la únicas que pueden expresar proposiciones.

A partir de la introducción anterior elige la respuesta que consideres correcta:

1. Una oración afirmativa (predicativa) es:

Respuesta: una estructura constituida por sujeto/verbo (cópula gramatical)/predicado

2. La proposición de la oración «El amor nos hace más fuertes» es:

Respuesta: el contenido: El amor nos hace más fuertes.

3. La relación entre oraciones y proposiciones se establece:

Respuesta: las oraciones expresan, contienen proposiciones.

Ejercicio II.

Argumentos. Premisas y conclusiones

Indicaciones: los siguientes ejercicios tienen la finalidad de que puedas comprender:

i. qué es un argumento;

ii. cuáles son las partes constitutivas de los argumentos (premisas, conclusiones, relación);

iii. cuál es la finalidad de tales partes;

iv. cómo podemos reconocer premisas y conclusiones (marcadores o indicadores).

Señala el inciso que expresa la respuesta correcta:

1. ¿Qué es un argumento?

Respuesta: Un conjunto de proposiciones organizadas de cierta manera. Aquellas proposiciones que apoyan a otras proposiciones las llamamos premisas del argumento. Aquellas que requieren de apoyo para sostenerse, las llamamos conclusiones del argumento. Por tanto, las premisas funcionan como evidencias para afirmar una conclusión.

2. ¿Las premisas y las conclusiones son proposiciones?

a. Sí.

Ofrece razones para apoyar esta opción.

b. No.

Ofrece razones para apoyar esta opción.

3. Si las premisas y conclusiones son proposiciones, ¿cuál es la diferencia entre ellas?

Respuesta: en que las premisas tienen la función de apoyar, dar razones para afirmar una conclusión. Mientras que la conclusión requiere de justificación de apoyo para ser afirmada.

4. ¿Cuáles son las premisas y la conclusión del siguiente argumento?

p = Todos los hombres son cariñosos.

q = Todas las personas cariñosas son inteligentes.

Por tanto,

r = Todos los hombres son inteligentes.

Respuesta: premisas (p), (q); conclusión (r)

5. ¿Es posible construir el argumento anterior de la siguiente manera?

Dado que todos los hombres son cariñosos y además puesto que todo aquel que sea cariñoso es inteligente, de ahí que todos los hombres son inteligentes.

Respuesta. Sí, porque las expresiones «dado que» y «puesto que» que preceden a las premisas (p) y (q) correspondientemente, son indicadores de premisas y cumplen tan solo con esta función. Mientras la expresión «de ahí que» que precede a la conclusión (r) cumple con la misma función que «por tanto». Así, la nueva formulación del argumento nos dice lo mismo que el argumento original.

6. De acuerdo con el texto “¿Cómo puedo defender lo que creo?”, ¿qué expresiones nos permiten reconocer premisas de un argumento?

Respuesta: «pues», «puesto», «ya que», «como», «en tanto que», «dado que», «viendo que», «a causa de», «porque», «se sigue de», «dado que»

7. De acuerdo con el texto “¿Cómo puedo defender lo que creo?”, ¿qué expresiones nos permiten reconocer conclusiones de un argumento?

Respuesta: «por lo tanto», «así que», «de ahí que», «así», «correspondientemente», «en consecuencia», «llegamos a la conclusión».

8. En términos de un análisis de argumentos (partes y relaciones), ¿cuál es la diferencia entre los dos argumentos siguientes?

Argumento A.

p = Todos las personas interesantes estudian lógica.

q = Todos los estudiantes de lógica son creativos.

Por tanto,

r = Todos las personas interesantes son creativos.

Argumento B.

p = Todos los estudiantes de Filosofía son antipáticos y comen fruta.

q = Todos los estudiantes de Matemáticas son antipáticos y comen fruta.

r = Todos los estudiantes de Psicología son antipáticos y comen fruta.

Por tanto,

s = es altamente probable que todos los antipáticos comen fruta.

Respuesta: la conclusión del argumento A se desprende lógicamente de sus premisas (es consecuencia lógica de sus premisas), mientras la conclusión del argumento B solo puede afirmarse en términos de probabilidad, y tal probabilidad depende necesariamente de los casos exitosos sobre las personas que sean analíticas y coman fruta.

9. En consecuencia de los puntos anteriores, un conjunto de proposiciones es un argumento si:

Respuesta: algunas de las proposiciones apoyan, justifican, dan cuenta de otra proposición (premisas), y al menos hay una proposición que requiera de apoyo para afirmarse. (conclusión). Además existe una relación (de algún tipo) entre premisas y conclusión, de tal suerte que las premisas ofrecen evidencia para apoyar una conclusión.

Ejercicio III

Argumento, justificación y creencias

Elige el inciso que consideres expresa la respuesta correcta.

1. ¿Las premisas de un argumento me permiten justificar conclusiones de ese mismo argumento?

Respuesta: Sí, cuando decimos que las premisas dan evidencia o apoyan una conclusión es una manera distinta de decir que las premisas justifican la conclusión.

2. ¿Las proposiciones que constituyen a un argumento pueden expresar mis propias creencias o las creencias de alguien más?

Respuesta: Sí, nosotros podemos construir argumentos a partir de proposiciones que expresen nuestras propias creencias o proposiciones que expresen las creencias de alguien más. Ver cuáles de estas proposiciones son las premisas, cuál es la conclusión y considerar cuál es su tipo de relación.

3. ¿Los argumentos nos sirven entonces para defender nuestras propias creencias?

Punto de reflexión. El uso de argumentos es el mejor camino para hacer una defensa interesante de nuestras creencias, para evaluar las de alguien más y para incrementar nuestro conocimiento del mundo. Con mayor precisión, los argumentos por una parte, internamente se integran de evidencias para sostener conclusiones, pero adicionalmente tienen una importancia externa: los argumentos en sí mismos pueden constituir dispositivos evaluativos, esto es, estructuras de lenguaje que nos permiten ofrecer razones para creer lo que creemos, razones para construir de mejor manera la defensa de nuestras propias creencias y, razones para evaluar si lo que creemos o lo que cree alguien más se puede sostener o no. En este caso, es el medio por excelencia para el cambio de creencias.

Bibliografía en español

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Valdivia, Lourdes (1998), “Lenguaje y proposiciones” en Valdivia, Palabras y Cosas. Una semántica cognitiva de los términos singulares, Centro de Neurobiología, México: UNAM-Coordinación de Humanidades.