El sueño de Marina

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Aprendizaje 8. Formular criterios para evaluar presupuestos

Versión 060915

El sueño de Marina

Hugo Enrique Sánchez

Marina tuvo un sueño. Ella y su hermana menor, Sara, caminaban por la playa antes de que el sol saliera por completo. Tomadas de la mano, sin decirse nada, seguían los pliegues que dejaban en la arena las olas del mar. ¡Era una sensación tan placentera! Marina quería mucho a su hermanita, nueve años menor, quien no se separaba de ella; ambas adoraban la playa y el amanecer. De repente Marina se sintió angustiada: vio cómo sus pies se hundían profunda y pesadamente en la arena, al tiempo que una inmensa ola las golpeaba con violencia. Marina quiso sujetar a Sara abrazándola tan fuerte como pudo, pero fue inútil. Cuando la ola se disipó, no había ni sol ni mar y su hermana había desaparecido.

Marina despertó intranquila y con ganas de llorar, Sara dormía abrazada a su almohada: ¡todo había sido un sueño! La alarma del reloj despertador sonó: eran las cinco de la mañana, había que prepararse para ir al bachillerato.

A decir verdad, Marina no tuvo un buen día. Estuvo muy distraída en las clases, tomó notas con descuido y no encontró gracia en los chistes de Erasmo ni se interesó por las historias de Leonor. Su sueño le causó una tristeza muy grande que la mantuvo en un estado melancólico. La maestra Ema pareció no notar que algo le ocurría a Marina, pero era imposible que le pasara desapercibido a Emilia, su mejor amiga desde la primaria.

El día en la escuela terminó imperceptiblemente.

Como era usual, Emilia esperó a Marina para que regresaran juntas, pues ambas vivían en la misma calle. Por ese rumbo vivían Demetrio y Jacinto, quienes a veces se unían a ellas. Este día los tres se pusieron de acuerdo para acompañar a Marina, ya que habían notado que no estaba tan alegre como de costumbre.

—Dime qué tienes, Marina. Has estado rara todo el día… también te noto un poco triste. ¿Ha pasado algo en tu casa? —preguntó Emilia.

—No, Emilia; he tenido un sueño muy feo y llevo todo el día pensando en que lo que soñé sucederá. Ya no llevaré al mar a Sarita… ¡Nunca más!

—Pues, ¿qué soñaste? —preguntó a su vez Demetrio.

Soñé que estaba con mi hermanita caminando en la playa cuando de repente una ola gigantesca nos aplastaba. Sarita desapareció. Después el sol y el mar desaparecieron…

—¡Vaya historia! Yo casi nunca sueño, y cuando lo hago todo es bien aburrido: una vez soñé que era maestro de matemáticas, ¡imagínense! —exclamó Jacinto.

—¡Qué pesadillas! Yo no quisiera perder a mi hermana ni ser profe de mate — contestó Demetrio.

—¿Recuerdas que en mi cuarto había un hoyo grandote, Marina? Mi abuelo lo hizo porque soñó que ahí había mucho dinero… ¡pues no había nada! Y luego tuvo que pagarle al albañil para que lo tapara. Yo he soñado de todo: que tengo un caballo, que vivo en una montaña de oro, que vendo aviones de colores… Pero no tengo nada de eso y sospecho que no viviré en una montaña de oro. —dijo resignada Emilia.

—Emilia tiene razón, no puedes confiar en que soñar algo significa que sucederá. A ver, ¿qué pasaría si sueñas que eres mitad avestruz y mitad maestro de matemáticas? ¡Eso no podría pasar! ¿A poco tendrías miedo de convertirte en un profe con alas? —cuestionó Demetrio.

—¡No se burlen! Ya quiero ver yo que les pase algo bien feo… —contestó Marina con aire de preocupación.

—Pero no es burla, estamos analizando lo que dices. De eso fue la clase de Lógica de hoy. ¡Pero estabas muy distraída! —repuso Emilia.

—Como sea, no es lo mismo perder a tu hermana en el mar que ser un profe con alas. Nosotras vamos mucho al mar y por eso podría pasarnos algo, pero no hacemos nada que cause que nos salgan plumas —Marina.

—Yo digo que ser profe emplumado es lo peor de lo peor —bromeó Jacinto.

—Bueno, Marina, pero también dijiste que en tu sueño desaparecía el mar y el sol, ¿o no? —dijo Demetrio.

—Sí, eso dije.

—¿Pero a poco crees que eso puede pasar?

—No sé… como que no… o bueno, estaría muy difícil…

—¿Y tienes miedo de que eso pase?

—Ni tantito.

¿Y por qué le temes a unas cosas del sueño y a otras no? ¿Cómo le haces para

escoger unas sí y otras no?

¡Ándale! —interrumpió Jacinto—. Yo también tengo una pregunta, a ver Marina: si en tu sueño no había sol, ¿cómo podías ver lo que pasaba? ¿Traías una lámpara?

—Eso no lo había pensado, Jacinto, pero tienes razón. Sin sol y en la playa no se ve nada, como cuando es de noche y no se ve la luna. ¡Qué buena pregunta!, ¡y yo que pensé que estabas distraído! —exclamó Demetrio.

¿Ya ves, Marina? En los sueños pasan cosas que no pueden ocurrir en la realidad — aseguró Emilia.

—Bueno, sí. Pero también soñamos cosas que sí pasan: una vez soñé que mis primos de Michoacán venían en Semana Santa y sí vinieron a casa, ¿cómo ves?

Bueno, sí, pero eso fue pura suerte, ¿no? Pudieron no haberte visitado aunque lo soñaras. ¿A poco no has soñado cosas y luego eso que sueñas no sucede? —cuestionó Demetrio.

—Muchas.

—Ahí tienes: si sueñas algo, puede que suceda o puede que no. Es un volado — aseveró Demetrio.

—¡Lo mismo que si no soñaras nada! —dijo Jacinto.

—Pues, sí entiendo todo lo que me dicen, pero no puedo dejar de creer que voy a perder a mi hermanita, y me da muchísimo miedo.

—Ya, Marina, deja de preocuparte: yo te prometo que no vas a soñar eso de nuevo —la tranquilizó Jacinto.

—Pero, Erasmo, tú no puedes prometer eso. ¿Cómo le vas a hacer para controlar sus sueños? —intervino Emilia.

—Bueno, sí, no puedo… Marina, te juro que ya no tendrás pesadillas, ni sueños feos ni tampoco tendrás problemas para dormir. ¿Así está bien? —preguntó Jacinto en tono tranquilizador.

—¡Ay, Jacinto! Tus ganas de ir por un raspado hacen que digas cosas que no tienen sentido —irrumpió Demetrio.

—Ya sé: Marina, apuesto a que no soñarás feo de hoy en adelante por todas las noches de tu vida —dijo Jacinto.

¿De a cómo va a ser la apuesta, Jacinto? Se me hace que ya perdiste… —retó Demetrio.

—Bueno, chicos, veamos qué dice Marina. Con todo lo que te hemos dicho, ¿qué puedes concluir? —retomó Emilia.

—Si los entiendo bien, se me hace que lo que ustedes dicen es que no se puede asegurar que algo me va a pasar porque lo soñé, ¿verdad? —dijo esperanzada Marina.

¡Eso! Tu creencia de que perderás a Sara supone que los sueños te dicen lo que va a pasar, pero no es así. ¿Lo crees ahora, Marina? —insistió Emilia.

—Creo que debería creerlo, pero no sé por qué sigo con un poco de miedo.

—Bueno, ¿y qué harás ahora, Marina?, ¿ya no irás a la playa? —cuestionó Demetrio.

—Sí voy a ir. Le prometí a Sarita que iríamos y no quiero romper mi promesa, pero nos vamos a cuidar mucho.

—También le puedes decir a tu tía que las acompañe: es muy buena nadando y le gusta mucho el mar —sugirió Emilia.

—¡No lo había pensado! Lo haré. ¡Qué bueno que me dices!

—Y como todos estamos felices con el resultado, ya es momento de ir por los raspados; hace mucho calorcito, ¿a poco no?  —propuso con gran ánimo Jacinto.

 

Guía para facilitar el diálogo y la reflexión a partir del texto El sueño de Marina

En la narración El sueño de Marina se presenta la historia de una adolescente que tras soñar que algo terrible pasará a su hermana, infiere que tal cosa va a suceder, en vista de lo cual decide cambiar sus hábitos. Sus amigos de la escuela la ayudan a analizar sus creencias con la finalidad de hacer que las reconsidere y que evalúe la pertinencia de las acciones que ha resuelto tomar.

 

El proceso por el cual Marina forma la creencia de que algo sucederá a su hermana, sigue un camino bastante común: Marina forma una creencia a partir de una vivencia (un sueño en esta historia) sin hacer una evaluación inicial de la fortaleza de la garantía que respalda a dicha creencia (lo cual se debe, en este caso, al efecto emocional que esta envuelve), viendo las consecuencias que se siguen de su creencia (que perderá a su hermana) decide hacer un ajuste en su conducta (no ir más a la playa con su hermana) basándose en la creencia de que al hacerlo evitará tales consecuencias.

 

La manera en que los amigos de Marina evalúan su creencia y sus resoluciones apoyadas en esta, es la siguiente: le hacen notar que su creencia presupone que el sueño nos da indicios de lo que ha de suceder, pero ofrecen contraejemplos a tal asunción.

 

 

 

Plan de discusión 1. La garantía de verdad.

 

En el texto se discute la garantía que puede o no otorgar un cierto mecanismo de formación de creencias; a partir de las siguientes preguntas puede discutirse la importancia de los fundamentos que tienen nuestras aserciones en la determinación de su verdad o falsedad.

 

  1. ¿Los sueños nos anuncian lo que sucederá? ¿Conoces a alguien que lo crea? ¿Qué podría fundamentar esta creencia?
  2. Marina no hace explícitas las razones por las que cree que perderá a su hermana, más allá del hecho de haberlo soñado, ¿puedes señalar razones que ella podría tener para hacerlo?
  3. ¿Alguna vez has hecho o dejado de hacer alguna cosa a causa de algo que hayas soñado? ¿Por qué?
  4. Si piensas que el soñar algo no es un garante de la verdad, ¿qué otras cosas no dan garantía de verdad?
  5. ¿Qué medios sí son garantía de verdad? ¿Qué tan confiables son?

 

 

Plan de discusión 2. Evaluar presupuestos.

 

  1. En el diálogo, Emilia menciona que su abuelo hizo un hoyo en su casa por haber soñado que ahí había mucho dinero, aunque luego supieron que no había nada. ¿Cómo evaluarías la acción de su abuelo? ¿Qué habrías hecho tú?
  2. Los amigos de Marina notan que parte de su temor se fundamenta en la creencia de que los sueños predicen lo que sucederá, ¿qué otros supuestos parecen estar tras la creencia de Marina?
  3. Sus amigos le ofrecen algunos casos que muestran que no siempre los sueños dicen lo que sucederá. Con base en esto, ¿qué criterios usarías para evaluar los supuestos sobre los que se apoyan nuestras creencias?
  4. Después de que Demetrio hace notar que es posible tanto soñar algo que luego sucede como soñar algo que no sucede (quizá porque no podría suceder), Jacinto exclama «¡Lo mismo que si no soñaras nada!», ¿qué querrá decir Jacinto?, ¿qué tiene que ver esto con la garantía de verdad que pueden proporcionar los sueños?
  5. ¿Consideras que Marina se hubiera despreocupado si su sueño no hubiera involucrado algo que le afectara tanto emocionalmente?
  6. ¿Crees que la decisión final de Marina de volver a la playa es prudente? ¿Por qué crees que dijo que le pediría a su tía que las acompañe? ¿Qué supone este cambio?

 

 

Plan de discusión 3. Infortunio.

 

  1. Jacinto le prometió a Marina que ya no tendría pesadillas y Marina le prometió a su hermana que irían a la playa. ¿Quién podrá cumplir su promesa y quién no?
  2. Demetrio dice que la promesa de Jacinto no tiene sentido, ¿qué crees que quiere decir esto?

¿Puedes pensar en otras promesas de los que dirías que no tienen sentido?

  1. ¿Cómo llamarías a una promesa que no puede ser cumplida?
  2. En un segundo momento, Jacinto cambia su modo de hablar y jura que Marina no tendrá pesadillas. ¿Cuál es la diferencia entre jurar y prometer? En este caso, ¿tiene sentido jurar?
  3. Jacinto apuesta que Marina no tendrá pesadillas. ¿Demetrio también diría que eso no tiene sentido? ¿Una apuesta es verdadera o es falsa, o cómo se le puede considerar?
  4. Así como una afirmación puede ser evaluada como verdadera o como falsa, ¿cómo se puede evaluar a una promesa o a un juramento?
  5. ¿Qué otros actos de habla estarían en la misma situación que prometer, jurar y apostar?

 

Ejercicios

Ejercicio 1. Con base en un presupuesto determinar si la emisión es verdadera, falsa o no tiene valor de verdad.

Instrucciones.

A)    Identificar en el texto cinco enunciados que puedan tener valor de verdad y, si es posible, determinar cuál es.

B)    Identificar en el texto cinco enunciados que no puedan tener valor de verdad y explicar por qué no son susceptibles de ser verdaderos o falsos.

C)    Cuando Demetrio pregunta a Marina: «¿A poco tendrías miedo de convertirte en un profe con alas?», no espera la respuesta de Marina (de hecho, Marina no responde a la pregunta), sino que parece estar afirmando que Marina no tendría miedo de convertirse en un profesor con alas. ¿Por qué? ¿Qué presuposición está detrás de esto? ¿Cuál es el valor de verdad de esa presuposición?

 

Ejercicio 2. Determinar si la emisión es verdadera, falsa o no tiene valor de verdad, con base en lo que presupone una emisión.

Instrucción.

A)    Releer el siguiente fragmento de diálogo.

B)    Responder lo que se pregunta.

¿Ya ves, Marina? En los sueños pasan cosas que no pueden ocurrir en la realidad —aseguró Emilia.
—Bueno, sí. Pero también soñamos cosas que sí pasan: una vez soñé que mis primos de Michoacán venían en Semana Santa y sí vinieron a casa, ¿cómo ves?
Bueno, sí, pero eso fue pura suerte, ¿no? Pudieron no haberte visitado aunque lo soñaras. ¿A poco no has soñado cosas y luego eso que sueñas no sucede? —cuestionó Demetrio.

Bueno, sí, pero eso fue pura suerte, ¿no? Pudieron no haberte visitado aunque lo soñaras. ¿A poco no has soñado cosas y luego eso que sueñas no sucede? —cuestionó Demetrio.

Demetrio acepta que uno puede soñar algo que después resulta verdadero por «pura suerte», ¿cómo afectaría esto la garantía que pudieran tener las creencias que formamos a partir del sueño?

 

Ejercicio 3. Identificar el tipo de garantía y respaldo de las emisiones.

Instrucción. Considerar los siguientes enunciados y determinar cuál garantiza en mayor grado que lloverá.

  1. Juan soñó que lloverá.
  2. Juan leyó en el periódico que lloverá.
  3. Juan quiere que llueva.
  4. Juan escucho decir a su dentista que lloverá.
  5. Juan ordena que llueva.
  6. Juan juró que lloverá.
  7. Juan tiene el deseo de que llueva.

 

Ejercicio 4. Identificar el tipo de garantía y respaldo de las emisiones.

Instrucciones.

A)    Valorar cuáles de los siguientes enunciados tienen más garantía que otros.

B)    Ordenar de mayor a menor garantía.

  1. La suma de los ángulos internos de un triángulo es igual a 180 grados.
  2. Algunas veces que está nublado y hace frío, llueve y graniza.
  3. Todos los estudiantes del bachillerato tecnológico saben reparar computadoras.
  4. Es probable que la selección mexicana de futbol gane el campeonato mundial.
  5. Es posible que el precio de las tortillas aumente.
  6. Todos los estudiantes de esta escuela han cursado la secundaria.
  7. Los automóviles siempre necesitan gasolina para arrancar.

 

Ejercicio 5. Con base en lo que presupone una emisión, determinar si es verdadera, falsa o no tiene valor de verdad.

Los enunciados performativos no pueden ser verdaderos o falsos, pues no describen hechos, pero sí pueden fracasar al pedir que una acción sea realizada. Esto puede deberse a tres situaciones: que las circunstancias de emisión no son convencionalmente adecuadas, las acciones que requieren no pueden realizarse o las emisiones han sido realizadas de manera no sincera. Cuando esto sucede, decimos que se trata de infortunios. 

Instrucciones.

A)    Considerar los siguientes enunciados y las circunstancias en las que son emitidos.

B)    Determinar si son infortunios o si no lo son.

C)    En caso de ser infortunios, identificar qué ha pasado para que esto suceda.

 

  1. En un partido de basquetbol femenil el entrenador del equipo dice: «Escojo a Norberto para que remplace a María».
  2. Martha es la maestra de educación física y cuando sus alumnos terminan de correr dice: «¡Den tres vueltas más!».
  3. Una vez que la mamá de Juan ve lo mal que están sus calificaciones dice: «Te felicito».
  4. Ana y María son hermanas y tienen una discusión, una de ella dice: «¡Nos divorciamos!».
  5. Aarón, un niño de tres años mira cómo llueve y grita: «¡Detente!».
  6. Un agente de tránsito detiene a un conductor diciendo: «Orille su automóvil, por favor».
  7. El árbitro, tras haberse cometido una falta, llama a los jugadores: «Levanten la mano los que voten por que es gol».

 

Ejercicio 6. Con base en lo que presupone una emisión, determine si es verdadera, falsa o no tiene valor de verdad.

Instrucciones.

A)    Considerar el siguiente texto, enunciado por enunciado.

B)    Determinar en cada caso si tiene o no valor de verdad.

 

Querida Josefa:

Ya estamos en Tepic; llegamos hoy en la tarde. ¡Jamás pensé que fuera una ciudad tan pequeña! A mi mamá le gustó mucho. Mañana iremos a Guadalajara, ¿te dije que mi abuela vive ahí? ¿Alguna vez has estado en Guadalajara? Yo sí, muchas veces. Es una ciudad grande y muy bonita. ¡Tienes que ir alguna vez! Ya me despido, ¡estoy muy cansado! Te mando un abrazo y te pido algo: cuida por favor de mis plantas.

Hasta pronto, Salvador.

Sugerencias de lectura para el profesor

Austin, John (1990). Cómo hacer cosas con palabras (Trad. de Genaro R. Carrió y Eduardo A. Rabossi). Buenos Aires: Paidós. Véase especialmente la Conferencia II.

Dascal, Marcelo (1999). “La Pragmática y las intenciones comunicativas” en Filosofía del lenguaje 2 (pp. 21-52). Madrid: Trotta.

Frapollo, María y Romero, Esther (2007), Una aproximación a la filosofía del lenguaje. Madrid: Síntesis.

Sugerencias de lectura para los estudiantes.

Acero, Juan José (1998). “Concepciones del lenguaje” en Filosofía del lenguaje 1 (11-26). Madrid: Trotta.

Simpson, Thomas (1975). Formas lógicas, realidad y significado. Buenos Aires: 1975. Véase especialmente el Capítulo I

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