Actividad

  • Francisco Barrón ha publicado una actualización hace 1 semana, 3 dias

    Clase modelo. Contenido específico “¿Qué puedo presuponer de manera legítima al argumentar?”
    Ya en la primera parte de esta actividad habíamos puesto como ejemplo un tuit y preguntábamos si era cierto que había pasado lo que se decía allí. Ahora comencemos bien la propuesta de actividades que irán relacionadas con el problema conceptual del lenguaje que caracterizamos como: no existe manera legitima de argumentar porque el lenguaje mantiene relación con lo que dice.
    Y para esto usemos la estructura del relato histórico. Ya conocen su estructura: narración detallada de un suceso; la narración casi siempre esté en tiempos pasados; su estructura casi siempre es introducción, desarrollo y desenlace; busca ceñirse al hecho acontecido. Usemos tres relatos diferentes: una narración histórica, un pasaje de la biblia y un cuesto fantástico. Los pongo a continuación:

    Relato histórico

    Cristóbal Colón fue un navegante y cartógrafo italiano, con un amplio conocimiento y experiencia en geografía, teología y navegación marítima. En el siglo XV, Colón afirmó que podría llegar a Asia partiendo del oeste de Europa y cruzando todo el Océano Atlántico. El proyecto de Colón requería de un gran patrocinio económico, motivo por el cual se presentó ante el Rey Juan II de Portugal solicitando su apoyo. Una vez éste se negó a financiar su expedición, Colón se presentó ante los reyes de España. Después de ser favorecido por la buena fortuna, Colón consiguió hablar con los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, quienes aceptaron pagar por su expedición. A Colón le fueron entregadas tres embarcaciones de vela (dos carabelas y una pequeña nave), conocidas como La Niña, la Pinta y la Santa María. Fue así como después de un poco más de dos meses navegando, Colón y su tripulación desembarcaron en Guanahani, una isla del Caribe que posteriormente fue renombrada San Salvador (hoy parte de las Bahamas). En este momento, se dio inicio a la conquista de América por parte de España. Colón llegó a América el 12 de octubre de 1492 y regresó a España para presentar su informe ante los Reyes católicos el 6 de diciembre del mismo año. Dicho informe fue publicado y vastamente difundido, permitiéndole a Colón crear una excelente reputación y reconocimiento en toda Europa. Es así como recibió el título de “Almirante de la mar océana”. Las expediciones llevadas a cabo por Colón en fechas posteriores, contaron con un mayor apoyo económico por parte de la corona española.

    Biblia

    Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía una gran multitud, pues veían las señales que realizaba en los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Entonces Jesús, alzando los ojos y viendo que una gran multitud venía hacia El, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo a Jesús: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos? Jesús dijo: Haced que la gente se recueste. Y había mucha hierba en aquel lugar. Así que los hombres se recostaron, en número de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban recostados; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobran, para que no se pierda nada. Los recogieron, pues, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo.
    Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte Él solo.

    Cuento fantástico

    Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedía (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902. El hecho se produjo hará unos cinco años. Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos pocos lectores -a muy pocos lectores- la adivinación de una realidad atroz o banal. Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los espejos tienen algo monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres. Le pregunté el origen de esa memorable sentencia y me contestó que The Anglo-American Cyclopaedia la registraba, en su artículo sobre Uqbar. La quinta (que habíamos alquilado amueblada) poseía un ejemplar de esa obra. En las últimas páginas del volumen XLVI dimos con un artículo sobre Upsala; en las primeras del XLVII, con uno sobre Ural-Altaic Languages, pero ni una palabra sobre Uqbar. Bioy, un poco azorado, interrogó los tomos del índice. Agotó en vano todas las lecciones imaginables: Ukbar, Ucbar, Ookbar, Oukbahr… Antes de irse, me dijo que era una región del Irak o del Asia Menor. Confieso que asentí con alguna incomodidad. Conjeturé que ese país indocumentado y ese heresiarca anónimo eran una ficción improvisada por la modestia de Bioy para justificar una frase. El examen estéril de uno de los atlas de Justus Perthes fortaleció mi duda.
    Al día siguiente, Bioy me llamó desde Buenos Aires. Me dijo que tenía a la vista el artículo sobre Uqbar, en el volumen XXVI de la Enciclopedia. No constaba el nombre del heresiarca, pero sí la noticia de su doctrina, formulada en palabras casi idénticas a las repetidas por él, aunque -tal vez- literariamente inferiores. Él había recordado: Copulation and mirrors are abominable. El texto de la Enciclopedia decía: Para uno de esos gnósticos, el visible universo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables(mirrors and fatherhood are hateful) porque lo multiplican y lo divulgan. Le dije, sin faltar a la verdad, que me gustaría ver ese artículo. A los pocos días lo trajo. Lo cual me sorprendió, porque los escrupulosas índices cartográficos de la Erdkunde de Ritter ignoraban con plenitud el nombre de Uqbar.

    Después de leerlos con los estudiantes hagámosles unas preguntas:
    * ¿Cuál es el relato histórico realmente de estos tres textos?
    * ¿Cómo saben cuál es el verdadero relato histórico?
    * ¿Cómo saben que es verdad lo que se narra allí?
    La idea de las preguntas sería ir mostrando el problema: cómo las palabras se dicen a ellas mismas antes que a las cosas que pretenden decir. En la siguiente actividad iremos detallando esto.