Argumento deductivo

Un argumento deductivo es como un refrigerador: uno pone comida en un refrigerador con la intención de que se enfríe y cuando uno la saque, se conserve en buen estado. Asimismo, uno pone información verdadera en las premisas de un argumento deductivo, con la intención de que al inferir la conclusión, esta sea verdadera también.

Por otra parte, la cantidad de comida que uno saca del refrigerador no puede ser mayor de la que uno puso ahí en un principio (el refrigerador no aparece comida por arte de magia). Asimismo, la conclusión inferida en un argumento deductivo, está contenida por completo en la información de las premisas.

 

Así como hay refrigeradores buenos y refrigeradores malos, hay argumentos deductivos buenos y argumentos deductivos malos.

En los buenos refrigeradores, siempre que uno mete la comida en buen estado, ésta se encontrará en buen estado al sacarla. Del mismo, modo, en un buen argumento deductivo, cuando uno pone en sus premisas información verdadera, la conclusión que se infiere será necesariamente verdadera.

A pesar de esto, hay una diferencia entre los buenos refrigeradores y los buenos argumentos deductivos. Si en un refrigerador uno pone comida podrida, esta se mantendrá podrida. Si uno pone comida podrida revuelta con comida en buen estado, cada tipo de comida se conservará en el estado en el que se metió.

Sin embargo, hay argumentos deductivos buenos que hacen lo siguiente cuando las premisas incluyen información falsa, dependiendo del caso:

Caso 1: Si uno pone información falsa en las premisas, la conclusión que se infiere también es falsa.

Caso 2: Si uno pone información falsa mezclada con verdadera en las premisas, la conclusión inferida es verdadera.

Caso 3: Si uno pone información falsa mezclada con verdadera en las premisas, la conclusión inferida es falsa.

Caso 4: Si uno pone información falsa en las premisas, la conclusión inferida es verdadera.

El caso 4 es el más raro, es como un refrigerador que pudiera convertir la comida podrida en comida en buen estado, algo que no existe en la realidad.

 

No todos los buenos argumentos deductivos pueden hacer que ocurran los 4 casos anteriores. Esto depende de su estructura. Sin embargo, lo que todo en todo buen argumento deductivo debe ocurrir es que si las premisas son verdaderas, la conclusión inferida también tiene que serlo. Que es lo que se espera de todo buen refrigerador, que si le pongo comida en buen estado, entonces debe conservarse así. Dicho de otra manera, si se tiene un buen refrigerador, la comida no puede ponerse en buen estado y salir podrida. O bien, en un buen argumento deductivo, las premisas no pueden ser verdaderas y la conclusión falsa.

Cuando esto ocurre, tenemos un pésimo refrigerador y lo mejor es cambiarlo. (Esta comparación entre Argumentos Deductivos y refrigeradores, puede encontrarse en Cornman, 1990, Introducción a los problemas y argumentos filosóficos, capítulo 1).

 

Los argumentos deductivos han tenido una función de lo más relevante en la historia del razonamiento humano; especialmente, en la historia del razonamiento científico. Esto se debe en buena medida a que son argumentos que, en caso de estar bien construidos, nos garantizan que si partimos de premisas verdaderas obtendremos conclusiones verdaderas. Esta característica de los argumentos deductivos los colocó como la base de los razonamientos científicos y matemáticos durante buena parte de la historia de la humanidad (véase, Cassini, El juego de los principios: Una historia del método axiomático, capítulo 1, para profundizar en la relevancia de esta clase de argumentos en el desarrollo de la ciencia; especialmente, en las ciencias axiomáticas).

 

Uno de los principales problemas en la enseñanza de esta clase de argumento es que sobre ellos se han generado una serie de mal entendidos, mismos que han permeado fuertemente en el imaginario colectivo. Probablemente el más grave de ellos es que se cree, erróneamente, que los argumentos deductivos son aquellos que van de lo general a lo particular; pero, como se muestra en los ejemplos más abajo, existen argumentos deductivos que van de lo particular a lo particular, de lo general a lo general e incluso algunos argumentos deductivos van de lo particular a lo general. Es muy probable que esta confusión se deba al siguiente hecho: en los argumentos deductivos toda información expresada en la conclusión ya está contenida en las premisas; pero esto no quiere decir que la información contenida en las premisas deba ser general y la de la conclusión deba ser particular. En este sentido, los razonamientos deductivos pueden verse como razonamientos que pretenden hacer explicita en la conclusión cierta información que ya está contenida (implícitamente) en las premisas; es decir, la conclusión no amplía la información dada por las premisas. Para más información al respecto, consultar el Foro: ¿Por qué los argumentos deductivos y los inductivos son distintos?

 

Por lo anterior, el argumento deductivo se caracteriza por una inferencia explicativa (véase la entrada del glosario correspondiente). Es decir, la conclusión de los argumentos deductivos sólo proporciona información nueva desde un punto de vista formal, implícita en las premisas. Sin embargo, la conclusión no proporciona información nueva desde un punto de vista material, no ofrece información nueva sobre el mundo (véase Díez, Fundamentos de filosofía de la ciencia, capítulo 2).

 

 

  1. Definición. Los argumentos deductivos son argumentos tales que el individuo que los formula pretende garantizar la preservación de verdad de las premisas a la conclusión; es decir, un argumento es deductivo cuando el individuo que lo formula tiene la pretensión de que el argumento sea válido (que la verdad de las premisas garantice la verdad de la conclusión). Para profundizar en esta definición, véase el video: “Argumentos Deductivos”, así como “Argumento deductivo” en Conocimientos fundamentales de filosofía. Di castro, Elizabetta (coord); Argumento deductivo. Educación a distancia. Secretaría de Educación de la Ciudad de México. Publicado 22 octubre 2002, y Argumentos Deductivos UNAM.

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Esta caracterización de los argumentos deductivos introduce como un elemento definitorio de dichos argumentos las intenciones del hablante, el hablante debe tener la intención de formular un argumento válido. La introducción de este elemento se debe a que de otra forma los argumentos deductivos siempre serían argumentos válidos (lo que colapsaría los conceptos de argumento deductivo y argumento válido) y sería imposible hablar de argumentos deductivos inválidos. Por ejemplo, en el siguiente argumento:

 

Premisa 1. Todos los hombres son bastardos.

Premisa 2. Algunos bastardos son atractivos.

Conclusión. Por tanto, algunos hombres son atractivos.

 

El hablante que lo enuncia tiene la intención de que sea válido, es decir, tiene la intención de que la conclusión se siga necesariamente de las premisas. Sin embargo, esto no ocurre debido a que su estructura es incorrecta (se invita al lector a detectar cuál es el error en este argumento; asimismo, puede encontrar más ejercicios como este en Baggini, 2008, ¿Pienso luego existo, capítulo 3).

 

(Para profundizar en distintos métodos para determinar si la validez de un argumento deductivo, véase Evaluación, argumento Deductivo) (Aquí pueden revisar otras definiciones de argumentos deductivos).

 

Cabe destacar que hay argumentos deductivos válidos que pueden tener información falsa. La verdad o falsedad de la información contenida en un argumento deductivo no afecta su calidad de válido o inválido. Por ejemplo, en el siguiente argumento:

 

Premisa 1: Todos los elefantes son seres voladores

Premisa 2: Dumbo es un elefante

Conclusión: Dumbo es un ser volador

 

La Premisa 1 es falsa, mientras que la Premisa 2 y la Conclusión son ambas verdaderas. El argumento como tal, es un Argumento Deductivo válido, debido a su estructura. Es decir, uno podría cambiar la información de los sustantivos “Elefante”, o “ser volador”, y el argumento seguiría siendo válido.

 

Cuando un argumento deductivo es válido y además todas sus premisas son verdaderas, se le denomina “argumento sólido”. Podríamos modificar el ejemplo anterior para que todas sus premisas sean verdaderas:

 

Premisa 1: Todos los paquidernos son mamíferoes

Premisa 2: Dumbo es un paquiderno

Conclusión: Dumbo es mamífero

 

Como la Premisa 1 y la Premisa 2 son verdaderas, entonces la Conclusión también debe serlo. Este es un ejemplo de argumento deductivo válido y sólido. A continuación, más ejemplos de argumentos deductivos.

 

Ejemplos

 

  • Los seres humanos son animales racionales. Todo animal racional tiene derechos humanos. Por lo tanto, todo ser humano tiene derechos humanos.

En este caso, las premisas contienen información universal, y la conclusión también es universal. Sin embargo, es un argumento deductivo.

  • O el Banco de México logra frenar la depreciación del peso frente al dolar o México tendrá una fuerte crisis económica. El Banco de México no logrará frenar la depreciación del peso frente al dolar. Por lo que, México tendrá una fuerte crisis económica.

En este caso, las premisas contienen información particular, y la conclusión también es particular. Sin embargo, es un argumento deductivo.

  • Si el Reino Unido decide separarse de la Unión europea, entonces México tendrá que renegociar su tratado de libre comercio con la Unión Europea. Afortunadamente, México no tendrá que renegociar su tratado de libre comercio con la Unión Europea. Ergo, el Reino Unido no decidirá separarse de la Unión Europea.

En este caso, las premisas contienen información particular, y la conclusión también es particular. Sin embargo, es un argumento deductivo.

 

Como ejercicio, se sugiere revisar cómo se utilizan estos argumentos en la Plataforma de Temas de Filosofía, especialmente en Área de Interés #8. Conocimiento Científico y en Área de Interés #10. Garantías del Conocimiento.