Sentido de la vida humana

Clase modelo para trabajar el concepto "felicidad"

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    María del Carmen
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    Estimados profesores:

    Esta semana presentaré gradualmente una propuesta de clase modelo para analizar el concepto “Felicidad”
    Como primer paso sugiero identificar diferentes definiciones de “felicidad” por medio de las precisiones establecidas en nuestro vocabulario sobre este mismo concepto.

    A partir de los referentes generales del vocabulario es más factible proponer un análisis y una aproximación a los elementos con los que se vincula, e incluso establecer un punto de partida para guiar las reflexiones que se desarrollen en clase con los estudiantes así como tener más elementos para orientar la comunidad de indagación, metodología en la que nos basamos.

    Posteriormente sugiero plantear a los estudiantes preguntas como
    ¿Qué es la felicidad? ¿Qué no lo es? ¿Existe la felicidad humana o es una ilusión? ¿Por qué piensas de esa forma al respecto? ¿Cuál fue la última ocasión que fuiste felíz? ¿Es posible mantener la felicidad?

    Este tipo de preguntas permite identificar y establecer los conocimientos previos que el grupo tiene sobre este concepto y también permite sentar algunas bases sobre las que se puede disertar y analizar las nociones de “felicidad” que se tengan para, a partir de ellas exponer algunas de nuestras conclusiones previas.

    Para organizar la comunidad de indagación –o siguiente etapa de nuestra clase- sugiero organizar la lectura en voz alta, por parte de los estudiantes, del siguiente fragmento presentado por el Dr. Javier Alejandro Cárdenas Cárdenas en su reciente tesis doctoral sobre este tema titulada “La felicidad hoy”:

    La distinción entre “felicidad” y “bienestar” es bien conocida y aceptada entre los filósofos. Sin embargo, no todos se guían por dicho uso: hay todavía ciertos autores que estiman que la palabra “felicidad” puede y debe ser utilizada para designar a un cierto tipo de vida, esto es, la vida que vale la pena ser vivida. Cuando esto sucede, el estado mental positivo, al que en otros casos nos referimos con el término “felicidad”, queda en cierto sentido huérfano, pues no existe palabra propia para designarlo. “Felicidad” ya no corresponde a “estado mental”, o si lo hace, es tan solo en un sentido secundario y marginal. La causa probable de dicha costumbre —de utilizar “felicidad” para hablar de la vida buena— es la traducción de la palabra griega eudaimonia como “felicidad”. Una equivalencia que no se realiza tan solo del griego al español, sino del griego a muchos lenguajes, como el inglés —happiness—, el alemán —Glück, Glückseligkeit—, el francés —félicité, béatitude— entre otros. Empero, en nuestra opinión, esta práctica puede resultar confundente: en efecto, como la vasta mayoría de los filósofos reconocen, dicha traducción no es estrictamente correcta, es engañosa y puede conducir posturas dudosas. Veamos, por ejemplo, lo que el filósofo John Sellars nos dice al respecto:

    La palabra que usualmente se traduce como “felicidad” en discusiones de filosofía antigua es eudaimonia. Los académicos usualmente notan que el significado de eudaimonia es algo más amplio que el significado de la palabra inglesa “felicidad” [happiness]. Se refiere a un bienestar sustantivo en la propia vida, más que a un mero sentimiento subjetivo de contento. Por esto a veces es traducido como “bienestar” o
    “florecimiento” antes que como “felicidad”. (2006, p. 123)

    J. O. Urmson es de opinión muy similar a la de Sellars. Sin embargo, él nos da ciertas luces de por qué, a pesar de reconocerse la distinción entre “felicidad” y “eudaimonia”, esta no se usa con rigor:

    […] Aristóteles dice que hay un bien supremo y que todos están de acuerdo en qué es, al menos en lo que a las palabras respecta. Todos están de acuerdo en que el nombre correcto para ello es ‘eudaimonia’. Esta palabra griega, ahora parte del idioma inglés, se traduce generalmente como ‘felicidad’; todos están de acuerdo en que esta traducción puede ser engañosa, pero muchos la aceptan porque no pueden pensar en una mejor. (1988, p. 11; los énfasis son nuestros)

    (Cárdenas, 2016; 53)

    Después de la lectura propongo aclarar los términos que resulten desconocidos para los estudiantes y establecer bases mínimas para el análisis del texto, que propongo se haga en equipos definidos por el profesor.

    Cada equipo, deberá identificar las ideas principales en la narración y deberá elaborar la justificación de por qué considera que son las más relevantes del párrafo. Una vez definidas las ideas principales por equipo, se leerán ante el resto del grupo, se anotarán en el pizarrón e iniciará una discusión guiada por el profesor, respecto a lo que tengan que ver las ideas centrales detectadas con el concepto “felicidad”.

    Cada aportación se registrará en el pizarrón para desarrollar un plan de discusión que puede considerar preguntas como las siguientes:

    ¿Cuáles son las diferencias entre felicidad y bienestar?; ¿La felicidad es un estado mental?; ¿La felicidad es subjetiva, objetiva o ambas?; ¿Qué se entiende por eudeimonía?; ¿Qué tiene que ver la felicidad con el estilo de vida, o con le saber vivir?, etc. …

    Con este plan de discusión se analizará y orientarán las posibles conclusiones que deriven del concepto y que permitan asociar el concepto “felicidad” con los otros conceptos de esta área de interés, y gradualmente procurar establecer algunas conclusiones generales en torno al concepto central, las cuales pueden también escribirse en el pizarrón a modo de recapitulación.

    Finalmente, en la quinta y última etapa de esta clase muestra sugiero la lectura de el siguiente párrafo:

    Al entrar, encontramos a Sócrates, a quien acababan de quitar los grilletes…entonces Sócrates tomando asiento, doblo la pierna, libre ya de los hierros, la frotó con la mano, y nos dijo: es cosa singular, amigos míos, lo que los hombres llaman placer; y ¡que relaciones maravillosas mantiene con el dolor, que se considera como su contrario! Porque el placer y el dolor no se encuentran nunca a un mismo tiempo; y sin embargo, cuando se experimenta el uno, es preciso aceptar el otro, como si un lazo natural los hiciera inseparables. Siempre que a Esopo no se le haya ocurrido esta idea, porque hubiera inventado una fábula, y nos hubiese dicho que los dioses quisieron un día reconciliar a estos dos enemigos, y que no habiendo podido conseguirlo, los ataron a una misma cadena, y por esta razón, en el momento en que uno llega, se ve bien pronto llegar a su compañero. Yo acabo de hacer la experiencia por mí mismo; puesto que veo que al dolor, que los hierros me hacían sufrir en esta pierna, sucede ahora el placer

    Después de la lectura el profesor planteará preguntas en torno a las conclusiones generales establecidas, y lo que añade el último párrafo así como solicitará a los estudiantes responder, de manera individual en sus cuadernos, las respuestas. Eso permitirá mostrar que algunas definiciones generan nuevas interrogantes pertinentes respecto a lo que refieren, cuando esto es amplio, como es el caso del concepto tratado en esta clase muestra.

    Espero esta propuesta aporte sugerencias e ideas útiles para sus grupos, estimados colegas.

    Agradezco de antemano sus comentarios al respecto.

    Saludos.

    M.C.

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