Naturaleza humana

Se educa con el ejemplo

Este debate contiene 12 respuestas, tiene 12 mensajes y lo actualizó Imagen de perfil de Hugo Enrique Hugo Enrique hace 5 años, 6 meses.

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  • #5030
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    Miriam Díaz
    Participante

    En Hermenéutica analógica y educación multicultural, Mauricio Beuchot sostiene que el propósito de la educación es la formación en virtudes, entendidas como hábitos ligados a la praxis. Según este autor, una manera de alcanzar dicha enseñanza es cuando el profesor se convierte en un modelo para el alumno. De modo que el profesor que predica valores éticos debe actuar conforme a ellos con la intención de influir en los estudiantes a través del ejemplo y no sólo mediante la palabra.

    Aquí les dejo una entrevista a dicho autor.

    https://www.facebook.com/107740712588217/videos/vb.107740712588217/1207251559303788/

    Al respecto, podemos plantear las siguientes cuestiones:

    1) ¿Es posible la enseñanza en virtudes?

    2)  ¿Basta con la enseñanza del profesor si en el ambiente familiar y social del estudiante no se practican las virtudes que se pretenden inculcar?

    3) ¿La escuela puede ayudar a depurar los hábitos perjudiciales del ambiente social? Si es así, ¿de qué modo?

    ¿Qué piensan al respecto?

    @carlosfranciscolopezocampo, @jeje, @davidesquivel, @osirisgonzalez, @urielhernandez, @circe, @paola, @morganaximena, @patriciadiazherrera, @jeannetugaldequintana,  @oscarsantana, @hugoenriquesanchez, @mario,

     

    #5034
    Imagen de perfil de Emiliano López @jeje
    Emiliano López @jeje
    Participante

    Gracias por abrir este foro Miriam. El tema resalta que la influencia del profesor en el alumno puede ir más allá de transmitir contenidos.

    Respondería que sí es posible enseñar virtudes, tal y como las defines. El profesor, con su ejemplo (llegar puntual a clase, no prestarse a acciones corruptas, tener una actitud de inclusión y apertura para trabajar con sus alumnos) puede transmitir, de manera ostensiva, la virtud. Claro que siempre podemos recordar la polémica que hay al respecto en el Protágoras, diálogo de Platón, en el que se discute precisamente si la virtud puede enseñarse o no, sin llegar a una conclusión satisfactoria.

    Sin embargo, creo que esta enseñanza de la virtud se obstaculiza si en el ambiente familiar y social del estudiante no se practican las virtudes que el profesor pretende transmitir. Por ejemplo, si el profesor pretender transmitir disciplina en el trabajo, el aprendizaje de esta será muy difícil si el alumno no cuenta con un entorno familiar apropiado para hacerse de hábitos de estudio. Recuerdo un capítulo de los Simpsons en el cual Bart reprueba porque su entorno familiar no le permite estudiar. Su papá Homero lo obliga a ver una película con él en la noche, en lugar de ayudarlo a estudiar.

    Por último, la escuela sí puede ayudar a depurar los hábitos perjudiciales del ambiente social. Por ejemplo, en algunas escuelas se llama, durante los primeros dos semestres, a los padres a juntas para que apoyen a sus hijos, vean las calificaciones de sus hijos, si asisten a clases, se les insiste en que cuiden las amistades y acciones de sus hijos, precisamente por los entornos de delincuencia de algunos planteles. Sin embargo, no estoy seguro de que esta acción sea suficiente para depurar dichos hábitos perjudiciales.

    ¿Qué más se podría hacer profesores? ¿Qué opinan los demás? Saludos

    #5035
    Imagen de perfil de Morgana Ximena
    Morgana Ximena
    Participante

    buenos dias a todos, este foro me parece que puede tener muchos puntos de discusión muy interesantes @malinalli. Por lo que a mi respecta, creo que, como plantea @jeje, la escuela sí puede ayudar en la formación de valores, sobre todo el hecho de crear hábitos a partir de los cuales fomentar valores. No sólo crear hábitos, sino ir depurando o puliendo los que ya traen los alumnos. Aun cuando el problema sería que si en la escuela se enseñan y en la casa se olvidan, es necesario crear talleres para crear hábitos en los padres, en este sentido la escuela sería un lugar importante de reunión tanto para padres como alumnos y maestros.

    Dentro de los planes de estudio oficiales de la educación básica, aquello que se resalta es su carácter de “formativa” esto es, formar dentro de valores. A mi lo que me resulta problemático es cómo se entiende dicha formación y cómo se enseñan los valores, ¿se memorizan? ¿se ponen en práctica?

     

    #5051
    Imagen de perfil de Patricia
    Patricia
    Participante

    Hola @malinalli, muchas gracias por este Foro, vincula no sólo cuestiones de naturaleza humana y ética, sino también de filosofía de la educación y pedagogía. Coincido con varias de las respuestas de @jeje y @morganaximena. Algo que me parece muy rescatable de la entrevista a Mauricio Beuchot que nos compartes es la distinción entre valores (ideales abstractos) y virtudes (hábitos concretos). Por ejemplo, la enseñanza enfocada en transmitir valores se preocupa por explicar el concepto de “honestidad” y lograr que los estudiantes lo memoricen, mientras que la enseñanza enfocada en modelar virtudes pondría énfasis en la práctica de hábitos como no copiar en exámenes, no plagiar trabajos, etc. Este modo de enfocar la enseñanza tiene sus raíces en éticas como la aristotélica, que buscan la formación del carácter –no tanto la postulación de normas morales a seguir, o el cálculo de consecuencias. En este sentido, los profesores y la escuela deben proporcionar un ambiente en el que se fomenten hábitos y que sea propicio para que l@s estudiantes imiten y se apropien de ciertas maneras de actuar –aunque en casa los estudiantes quizá no puedan poner en práctica esos hábitos, la escuela funcionaría como un “salvavidas” para no ahogarse.

    Sobre tus preguntas 2 y 3: No basta con la actitud o buenos deseos de los profesores individualmente, la institución debe estar en la misma frecuencia y hay que involucrar a la familia. ¿Cómo podría la escuela, hasta cierto punto “depurar” malos hábitos del ambinte social? Una manera sería planteando proyectos escolares que se dirijan a resolver problemas de la comunidad (p.ej. adicciones, violencia en las parejas adolescentes, etc.) y en los cuales los estudiantes y la familia participen de alguna forma.

     

    #5058
    Imagen de perfil de Circe
    Circe
    Participante

    Hola

    Creo que la formación en virtudes, como Miriam lo llamó, debería ser una prioridad de las escuelas, e incluso  de los sistema de educación, digo esto,  y concuerdo con Patricia, por que los esfuerzos aislados tienden a perderse creo que no es contundente, aunque sí meritorio, el trabajo de un profesor o un grupo de ellos sí una institución permanece omisa frente a este tipo de tareas.

    Además estos empeños  deben ser sostenido, en ocasiones los profesores de bachillerato o licenciatura consideran que los jóvenes ya están formados, para bien o para mal, y por tanto su tarea se enfoca en la exposición de los contenidos.

    Podría decir que enseñar la virtud no es posible si pensamos en ella como un mero contenido, no sé si podría decirse que es tanto un ejercicio como una práctica de vida

    Finalmente, considero que   para apoyar a alguien a alcanzar su virtud  los profesores tendríamos que ser virtuosos, como dicen el buen juez por su casa empieza.

    Saludos

    #5059
    Imagen de perfil de Paola Rochon
    Paola Rochon
    Participante

    Hola a todos. Quisiera retomar la idea de que para enseñar virtudes, el profesor debe convertirse en un modelo para el alumno. Ahora bien ¿enseñar buenos hábitos es lo que se espera de la asignatura de ética? @jeje mencionaba la puntualidad, la honestidad, la tolerancia, y la lista puede alargarse mucho más. ¿Pero qué diferencia al profesor de ética del de otra asignatura que también tiene estos buenos hábitos?

    ¿Cuánto de nuestra vida se deja ver en el aula? Considero que muy poco, por eso tomamos como referencia estos buenos hábitos como lista de cotejo para evaluar nuestro comportamiento en el aula. ¿Pero eso nos hace virtuosos? Creo que no. A lo largo de mi experiencia docente a nivel bachillerato, he conocido a varios colegas que en sus clases son puntuales, abiertos al diálogo y cuidan bien que sus alumnos no copien tares ni exámenes; pero que fuera de clase enamoran a las alumnas. ¿Podríamos decir que por eso no son buenos maestros de virtud?

    #5066

    Hola a tod@s, me gustaría compartir con ustedes un planteamiento de Aristóteles que se encuentra muy vinculado a la discusión que se está teniendo en este foro. Aristóteles en Ética Nicomaquea libro 10, analiza la relación de la ética con la política y considera que es muy difícil encontrar la dirección recta para la virtud, si no se ha educado al individuo bajo leyes que hayan propiciado en él hábitos y costumbres que lo dirigían hacia ella. Al mismo tiempo considera que es preciso que estos hábitos se practiquen toda la vida, de esta manera para Aristóteles el ser bueno, no se da por naturaleza sino que requiere de hábitos y costumbres, sin embargo un profesor no puede influir dice Aristóteles “en un alma que no ha sido trabajada por los hábitos”, de tal manera que es necesaria cierta predisposición o interés de quien recibe una instrucción en su modo de actuar. Sin embargo, es claro para Aristóteles que generalmente los individuos no somos vivimos a mando de nuestras pasiones y tratando de la virtud, no basta con conocerla, sino que es necesario ejercitarla. De ahí que de el hecho de que un profesor conozca las distintas virtudes morales , no se sigue que las ejercite y que por lo tanto pueda ser un ejemplo para sus alumnos.

    #5067
    Imagen de perfil de María del Carmen
    María del Carmen
    Participante

    Considero que el ejemplo tiene más posibilidades de ser recordado, sin embargo, no es la mejor herramienta para “enseñar” nada. Muchos discípulos son la viva imagen de lo opuesto a lo que, con ejemplos, se les inculca en cualquier nivel.

    Por otra parte, un profesor de ética no debería ser dechado de virtudes, por dos motivos: ningún humano lo es y su labor, antes que adoctrinar, consiste en proporcionar herramientas para propiciar la reflexión en torno a ciertos temas (la moral, la ética, etc.).

    #5068
    Imagen de perfil de Mario
    Mario
    Participante

    Algo que me parece pertinente notar con respecto a la educación que estamos debatiendo, “educar con el ejemplo”, es que el salón de clases abre una especie de paréntesis del mundo. En clase se puede hablar de los valores y las virtudes que se ejercen fuera del salón de clases. De hecho, es lo más común. No parece pertinente proponer que el alumno conozca la vida del profesor, más allá del salón de clases. Sin embargo, podemos preguntar: ¿Cuáles son los valores y las virtudes que el profesor o la profesora puede ejemplificar en el salón de clases? Quizá el valor de la honestidad en la impartición de contenidos, la justicia en la asignación de calificaciones, el respeto en el trato de sus alumnos, la responsabilidad en el cumplimiento de tareas, etc. En ese sentido valdría la pena retomar la idea de la analogía que está en el centro de la hermenéutica que propone Mauricio Beuchot: el alumno puede hacer un razonamiento analógico para aplicar la honestidad, la justicia, etc., que el profesor manifiesta en el salón de clases pero en la vida de afuera.

    #5073
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    Carlos Francisco
    Participante

    Hola, @malinalli. Gracias por el interesante problema que planteas. Leí una vez en una revista acerca de las llamadas “neuronas espejo“, descubiertas ya desde la década de 1980 por un grupo de neurocientíficos italianos de la Universidad de Parma. En términos generales, la existencia de este tipo de neuronas indicaría que muchos mamíferos, incluidos los humanos, están biológicamente condicionados para identificarse con algunas acciones de sus congéneres. A partir de una resonancia magnética, se identificó una misma actividad en un grupo neuronal en un macaco que realizaba una actividad sencilla (levantar un objeto, por ejemplo) y en otro animal (misma especie) que solo observaba al primero. Es una acción, se dijo, “reflejo” de la propia acción en otro. Para los científicos que participaban en el estudio, el cerebro dejó de ser una máquina para convertirse en una máquina que imita.

    Son múltiples las cuestiones que abrió y sigue abriendo el tema de las neuronas espejo, y aquí les comparto un artículo al respecto con mucha más información: Sistema de neuronas en espejo. Lo que interesaría para nuestro debate es el asunto de la repetición de los hábitos que observamos unos en otros. Naturalmente, y así lo aclara Vittorio Gallese en la entrevista que incluye el artículo, en ningún momento se ha propuesto que la conducta social esté exclusivamente determinada por la imitación a la que nos conducen nuestras neuronas espejo, sin embargo, el contacto sensorial con el “otro” (sea que veamos que toma un libro, que da un beso, que guiña un ojo, que escupe, que entona una canción, etc.) despierta un mismo grupo neuronal que “puede” provocar o bien nuestra empatía o bien nuestro rechazo, pero nunca nuestra indiferencia. El ejemplo, por tanto, se vuelve “ejemplo” sin que alguno de los interlocutores así lo quiera.

    #5077
    Imagen de perfil de Miriam Díaz
    Miriam Díaz
    Participante

    Gracias a tod@s por sus aportaciones.

    Me gustaría recuperar algunas de las posturas que se han defendido en sus intervenciones.

    @jeje y @morganaximena sostienen que la escuela puede ser un punto de reunión de docentes, alumnos y padres para llevar a cabo acciones conjuntas frente a entornos desfavorables. Asimismo @patriciadiazherrera y @circe han planteado la necesidad de que los proyectos no sean aislados, sino que intervengan las instituciones junto con sus autoridades y los sistemas mismos de educación estén encaminados a la formación en virtudes que ayuden a resolver problemas de la comunidad.

    Frente a la cuestión de si l@s profesor@s deben ser virtuosos para predicar con el ejemplo, @circe sostiene que sí deben serlo, mientras que @paola y @mario precisan que alguien puede ser virtuoso dentro del aula, pero no necesariamente fuera. Esto se debe a varias razones: 1) Ningún ser humano es completamente virtuoso, como señala @maria y 2) El conocimiento de las virtudes no implica su práctica, tal como afirma @jeannetugaldequintana. Además se puede cuestionar si el propósito de un profesor de ética, por ejemplo, es enseñar virtudes o conducir la reflexión hacia ciertos temas como la moral, los valores, la libertad, entre otros.

    Respecto de la aportación de @carlosfranciscolopezocampo en relación con las neuronas espejo y el papel de la empatía y el rechazo hacia la conducta de los otros, me quedo pensando qué importancia tiene la libertad de los alumnos en aquello que aprenden. ¿Aprenden sólo por imitación?, ¿Cuáles aprendizajes son inconscientes y cuáles no?, ¿Es necesario que los docentes busquemos crear empatía con nuestros estudiantes o solo debemos fomentar su desarrollo intelectual?

    ¿Qué piensan al respecto?

     

    #5079

    Este problema de si las virtudes pueden enseñarse o no me parece uno de los más complicados en la enseñanza en general, pues como bien señala @paola, la eficiencia de un profesor en el aula no significa que toda su práctica sea profesional, puede cometer faltas fuera del salón incluso en actividades directamente relacionadas con su actividad profesional y no sólo en su vida personal. Me parece que este asunto es competencia de la ética profesional que es una responsabilidad y una dcisión individual y libre simutáneamente, lo cual hace más complicado el asunto.
    A veces parece imposible conciliar lo que se puede transmitir en el aula con los efectos esperados fuera del aula, parece que no hay manera de saber cuál es el efecto que tienen las lecciones fuera de la escuela, si es que tienen alguno.
    De cualquier modo, el programa de esta asignatura nos brinda la oportunidad de ofrecerles a nuestros estudiantes la posibilidad de conocer y de practicar diálogos atentos, respetuosos, argumentados y empáticos en el salón de clase, quizá parezca poco, pero hay casos en los que los estudiantes encuentran esta forma de diálogo sólo en este tipo de contextos y no en su vida cotidiana o familiar. Así que aunque la transmisión de virtudes sea una tarea incomensurable y sin garantías, podemos considerar que en algunos casos, el respeto y la sana escucha en el aula es como un oasis en la vida de algunos estudiantes.

    #5116
    Imagen de perfil de Hugo Enrique
    Hugo Enrique
    Participante

    ¡Vaya que he aprendido muchas cosas leyendo sus publicaciones!

    Quisiera agregar solo algo muy evidente: no es suficiente que alguien enseñe con el ejemplo a alguien más para garantizar que este último se conduzca de manera semejante. Seguramente han visto quien carece de toda virtud aún siendo sus padres virtuosos. A este propósito recordé el diálogo Menón en el que también se aborda esta pregunta: ¿la virtud puede o no enseñarse? Aquí les dejo la liga al diálogo que menciono. Saludos y gracias a todos. 🙂

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