Acto liberador

Al liberarnos de algo estamos realizando un acto liberador. Cabe distinguir que librarnos de algo, como de un accidente, de un regaño o de un error, no necesariamente estamos liberándonos. Evadir o esquivar algo es igual a librarse, pero liberarse lo usamos en otro sentido: cuando nos liberamos de las cadenas que nos ataban. Entonces, un acto liberador nos hace libres en un sentido particular, nos quita eso que nos limitaba o que nos impedía realizar ciertas acciones. Según este tipo de actos la libertad sería la capacidad de hacer cosas sin trabas, sin obstáculos.

En este punto la diferencia entre librarse y liberarse es menos clara, uno puede librar un obstáculo que le impide seguir su camino prácticamente del mismo modo que puede uno liberarse de las trabas que le impiden a uno avanzar. Pero si librar tiene el sentido de evadir o esquivar, liberar tendría, en este contexto, más bien el sentido de enfrentar esa traba, esa limitante que nos topamos en el camino. Esto permite distinguir mejor librar de liberar, el primer verbo está más vinculado con evitar algo y el segundo con enfrentar lo que nos priva de la libertad.

Un acto liberador es una forma de enfrentar situaciones que nos privan de la libertad. Sin embargo, ¿en qué sentidos podemos liberarnos? ¿Podemos ser libres de algo que no conocemos o requerimos saber de qué nos estamos liberando, antes de hacerlo? ¿Nos liberamos sólo cuando evitamos nos sobreponemos a un límite o a una prohibición? El filósofo francés Jean-Paul Sartre aborda estas preguntas en  El existencialismo es un humanismo, disponible aquí.

Si yo quisiera, por ejemplo, liberarme de mis prejuicios para poder hacer algo que de otro modo no me atrevería, ¿el prejuicio es lo mismo que una prohibición o es la prohibición algo posterior o distinto del prejuicio? Nietzsche nos ofrece reflexiones en torno a los prejuicios y la libertad de pensamiento en, La genealogía de la moral, disponible aquí.

 

Uriel Hernández (@urielhernandez)

  1. Imagen de perfil de Sandra Sandra dice:

    Un acto liberador podría permitir a un ser humano desprenderse de una culpa. Lo importante es encontrar la forma de sacar esa culpa, encontrar ese acto liberador que te permita continuar con tu vida “normal”.

    • Imagen de perfil de Karla Alday Karla Alday dice:

      Hola profesora @sandraastorgajaquez, muchas gracias por su comentario. Me parece muy buen ejemplo el de la liberación de una culpa. Generalmente se me ocurren otros ejemplos de liberación que tiene que ver con lo económico, político o social; pero si entendemos al acto liberador como una acción para despojarnos de algo que no nos dejaba tomar decisiones, entonces parece que desprenderse de la culpa sería un ejemplo. Aunque me gustaría profundizar un poco en dos cosas: ¿qué pasaría con las personas que dañaron mucho a otros y no se sienten culpables?

    • Mario Alcántara dice:

      La culpa es éso, culpa. Antes de desprenderse de la culpa hay que ver si se es responsable del acto que genera la culpa. La forma de desprenderse de la culpa no sólo es “soltarla” sino actuar en relación a la responsabilidad del acto, resarcir o pagar lo que está en deuda es el verdadero acto de desprendimiento. Por otro lado, si se tiene culpa sin tener la responsabilidad del acto que la ocasiona, entonces se tendría que ver que aspecto personal genera que se “carguen” culpas que no corresponden. Al caer en la cuenta de la causa de ponerse “problemas que no corresponden” se estará desprendiendo de la culpa.

      • Imagen de perfil de Karla Alday Karla Alday dice:

        Hola, Mario: gracias por tu comentario. Me parece muy atinado. Y así como planetas el asunto de “cargar” culpas que no corresponden, creo que se le puede dar otro enfoque al “acto liberador” como todo proceso… proceso que incluso podría necesitar de un apoyo externo al sujeto para explorarse… ¿estás pensando en algún tipo de acompañamiento terapéutico?

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