Alienación (A.I.14)

Si un sujeto perdiera el control absoluto de sí estaría  completamente alienado, pero si lo pensamos, ¿quién tiene control absoluto de sí? Nadie puede controlar por completo a voluntad sus inclinaciones, emociones o necesidades: nadie puede dejar de preferir la salsa roja sobre la verde porque sí, nadie puede dejar de enojarse sólo porque lo decide un día, ni nadie puede dejar de sentir hambre sólo pensando que no tiene hambre. Entonces, ¿todos vivimos alienados? Tal vez sea cuestión de grados y de modos, es decir, de cómo y cuánto vivimos alienados.

El cómo vivo alienado tiene que ver con las cosas que me privan del control completo de mí mismo, es decir, tanto la necesidad de comer como la necesidad de trabajar (para poder comer eventualmente) me hacen dedicarme a realizar actividades que posiblemente preferiría no hacer. En cuanto al grado de alienación podría comparar mi situación con la de alguien que vive en condiciones en las que no puede acceder a otras oportunidades o formas de vida, mientras que yo sí puedo.

Lo primero debería ser distinguir lo que depende de mí de lo que no, es decir, qué cosas efectivamente me impiden actuar según lo que decido y qué cosas puedo cambiar para poder actuar como yo decida, por ejemplo, no puedo dejar de sentir hambre y necesito comer a diario, pero puedo elegir el tipo de trabajo gracias al cual podré alimentarme. Y luego distinguir en qué medida puedo elegir lo que quiero, por ejemplo, si quiero un celular de una marca u otra, o si prefiero el tequila de un precio u otro o si me gusta más tal bar o tal cantina; además, habrá personas que no tengan acceso a esos bares o a esos celulares a los que yo sí tengo acceso.  Sobre la posibilidad de distinguir qué es lo que verdaderamente podemos elegi, Sartre escribe varios argumentos en El existencialismo es un humanismo.

 

¿Pero por qué será importante querer consumir (mi dinero, mi tiempo y, al cabo, mi salud) en esos lugares o en esos productos? ¿No estará menos alienada que yo la persona que se preocupa más por encontrar trabajo que por encontrar en qué gastar su salario? ¿Por qué será que yo tengo deseos de consumir cosas que otros no pueden o no se interesan en consumir? ¿Hasta qué punto puedo distinguir y decidir qué depende de mí y cuáles cosas son las que deseo? ¿Si lo que me aliena depende de mi condición social o cultural, cómo puedo saberlo? ¿Y si vivo yo más alienado de lo que creía? ¿Puedo dejar de vivir alienado y ser absolutamente libre de esos deseos que me imponen el consumo y la sociedad? En la Crítica a la política y el derecho, Marx nos presenta argumentos sobre lo que es y cómo podemos distinguir la alienación en nuestra vida.

Uriel Hernández (@urielhernandez)

  1. rodo dice:

    por favor resúmanlo
    :3

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