Armonía

En su acepción filosófica la armonía está relacionada con los conceptos de conexión y orden; apela a la unidad orgánica frente a la multiplicidad, esto es cuando las partes o funciones de un ser confluyen en un mismo efecto o combinación

En Grecia dicho concepto fue pensado partiendo de la cuestiones problemáticas referentes al orden del universo y de la constitución del hombre (relación cuerpo-espíritu).

Los pitagóricos creían en una música producida por los cuerpos celestes que compartía sus proporciones con los sonidos de la escala musical, de manera que el universo tenía una armonía que podía ser reproducida por los seres humanos. Dicha ordenación se aprendía matemáticamente. Para los pitagóricos los números forman la esencia de los seres, de manera que los números y la armonía son los principios constitutivos de las cosas.

Esta idea surgió rápidamente de un modo parecido en las artes visuales Tatarkiewicz señala que

Vitruvio desarrolla la idea de que un edificio es bello cuando todas sus partes tienen las proporciones apropiadas de altura y anchura, y de anchura y longitud, y cumplan, en general, todas las exigencias de simetría. Vitruvio afirmaba que lo mismo que era verdad en escultura y pintura lo era en la naturaleza, ésta «ha creado el cuerpo humano de tal modo que el cráneo desde la barbilla a la parte superior de la frente y al nacimiento del pelo constituye una décima parte de la longitud total del cuerpo)). Según su idea, podía presentarse las proporciones adecuadas tanto de los edificios como de los cuerpos humanos en términos numéricos. Desde los primeros tiempos, 1os artistas griegos pensaban que habían descubierto las proporciones perfectas.

Los artistas griegos pensaron que era posible reproducir la relación idónea entre las partes a través de una operación matemática cuya base era el número Phi/1.618. La sección áurea es un principio de ordenación que apela a la correspondencia entre el hombre y aquello que lo trasciende. Por ejemplo el pintor uruguayo Joaquín Torres García encontraba en el uso de la sección aurea la manera de vincular sus trabajos con el universo.

La sección aura guío durante largo tiempo la construcción de edificios así como la composición de imágenes pictóricas Da Vinci, Durero, Velázquez hicieron uso de él.

A partir del número áureo los artistas han intentado ordenar o disponer los elementos pertenecientes a la composición de manera que ninguno de ellos rompa con el equilibrio y unidad de la misma, procuran conseguir un arreglo –proporción– entre las partes que conforman la obra.

La armonía y la belleza sin ser sinónimas poseen un lazo construido al paso del tiempo que en determinadas época las han hecho indistinguibles. Desde Grecia antigua la belleza ha sido pensada como proporción y ordenamiento de las partes y sus interrelaciones.

No obstante que se continúe pensando  la belleza  en términos de relación armónica entre las partes, el arte (principalmente los movimientos que se produjeron a principios del siglo XX conocidos como vanguardias) ha mostrado que es posible encontrar belleza en el desequilibrio y la asimetría.

Circe  Rodríguez  (@circe)

  1. Jorge Luis Domínguez Gómez dice:

    A ESTO ÚLTIMO nootros lo llamamos degradación o aberración de los conceptos porque son contrarios, y la confusión viene de la ignorancia, reuelta por los fractales, donde dentro del aparente caos en el macrocosmos, si bajamos nuestra escala al microcosmos, descubrimos que en realidad todo es armónico.

  2. Juan Diego Orozco ruiz dice:

    No sé

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