Cambio AI. 2

El concepto ‘cambio’ refiere a la transformación de algo, es decir al proceso de mudar o mutar la forma. En Filosofía, este concepto ha sido problemático desde las primeras discusiones que se preguntaban por el ser. Por ejemplo, este concepto fue abordado de forma contradictoria por dos filósofos presocráticos del siglo vi a.C. Parménides de Elea, sostiene en su poema que el cambio es falso: todo lo que cambia y se transforma es mera apariencia, propio de las opiniones, pero no de la verdad. Según él, lo verdadero y esencial es inmutable. Así por ejemplo, el día y la noche son tan solo apariencias, mientras que la verdad y el ser son una esfera que no tiene ni inicio ni fin en el tiempo. En oposición a Parménides, Heráclito de Efeso, sostiene en sus fragmentos, no sólo que los contrarios son una misma cosa, sino que todo cambia constantemente. Así por ejemplo el sol, dice Heráclito, es nuevo cada día. Lo mismo dirá de los ríos: uno puede pensar que se puede bañar dos veces en el mismo río, sin embargo, según Heráclito, eso es imposible ya que nuevas y distintas aguas los conforman en todo momento.

Durante el siglo xix el filósofo Karl Marx también reflexionó sobre la noción de ‘cambio’ en relación con la transformación de las sociedades a partir de la acción humana. En el “Manifiesto del Partido Comunista”, Marx afirma que lo que ha ocasionado el movimiento histórico y el cambio de una sociedad a otra es la lucha y el conflicto entre clases sociales. De ello Marx saca la conclusión de que los actos humanos organizados para tal fin pueden cambiar la sociedad para que sea más justa y mejor.

En el siglo xx un pensador español, José Ortega y Gasset, puso el concepto de ‘cambio’ en el centro de las reflexiones en torno a la condición de la vida humana y el sentido de los actos humanos. En un texto titulado “La historia como sistema” Ortega y Gasset sostuvo que la vida humana, que es la realidad más primigenia de todas, no es algo dado que sufre cambios por accidente, sino que más bien, la ‘esencia’ de la vida humana es el cambio. Para él, la vida humana no se puede pensar en la forma en la que Parménides habló del ser. Así por ejemplo, el constante cambio de la vida, las tragedias, los triunfos y las conquistas personales cambian y dotan de sustancia y de sentido a quien los vive.

Elaboró Sergio Lomelí