Causa

Existen al menos dos significados de causa que nos pueden interesar en una materia como ésta, según la RAE. En primer lugar, se define como aquello que se considera como fundamento u origen de algo. En segundo, como un motivo o razón para obrar. Tal como os interesa en esta Área de Interés, podemos partir de la primera definición.

Podemos entender la causa como el fundamento y origen de algo, en al menos dos sentidos. Primero en un sentido espacio-temporal, en donde se dice que algo es causa de otra cosa cuando aquella la antecede y la provoca. Podríamos esquematizarlo de la siguiente manera. Se dice que A causa a B cuando: 1) A precede a B, 2) Cada que sucede A, sucede B, y 3) A y B están relativamente próximos en el espacio y en el tiempo. Por ejemplo:

  • El descenso de la temperatura provoca que el agua se congele.
  • Una alimentación alta en colesterol provocará obesidad y problemas cardiacos.
  • La gravedad provoca que los objetos caigan a la tierra.
  • La deforestación de las montañas trae consigo deslaves.

De ahí que se llegue a concluir que Todo efecto tiene una causa; o bien que No hay causa sin efecto, ni efecto que no tenga una causa.

Pero también podemos entender causa a un nivel más profundo. No ya en un sentido físico, sino al hablar de la causa de todas las cosas, o bien de la causa primera. Ésta es una preocupación que ha atraído la atención de muchos filósofos a lo largo de la historia. Por ejemplo, Aristóteles identificaba cuatro causas o principios de las cosas. En el caso de una escultura de bronce tenemos: 1) La causa material: el bronce mismo. 2)  La causa formal: la forma o figura que adquiere bloque de metal. 3) La causa eficiente: el escultor. 4)  La causa final: el propósito o la finalidad para la cual se ha decidido esculpir la estatua.

Además, dado que todo efecto tiene una causa, debe haber una causa primera de todas las cosas; de lo contrario tendríamos un regreso al infinito. De ahí que Aristóteles postule como causa primera al Motor inmóvil: aquello que mueve todas las cosas pero que no es movido por nada más. O bien, en otros términos, aquello que causa todas las cosas, pero que no es causado por nada más. No por nada Aristóteles se ocupa en la Metafísica de la ciencia de las causas primeras.

A pesar de lo dicho hasta aquí, este concepto está lejos de ser del todo claro. Por ejemplo, el filósofo inglés David Hume, consideraba que todas nuestras ideas provenían en última instancia de los sentidos. De modo que las ideas más complejas –incluidas las que aparentemente no tienen una correspondencia con la realidad, como la de centauro o unicornio– podían reducirse a ideas simples que tuvieran origen en los sentidos. Si esto es así, existe un conjunto de ideas problemáticas, entre las que se encuentra la causalidad. Retomando el esquema inicial, cuando vemos que A precede a B, que cada que sucede A, sucede B, y que A y B son próximos, únicamente percibimos eso, pero no la causalidad. Lo cual evidentemente genera un problema que tiene múltiples implicaciones: ¿dónde está la causalidad?, ¿en los sucesos que observamos?, ¿es objetiva? O más bien ¿es algo que agregamos nosotros al observar tales sucesos?

Como complemento didáctico podemos utilizar el video ¿Está diciendo que soy sospechoso? (Hipótesis), elaborado para la Plataforma de lógica, donde se analiza un fragmento de la Película El club de la pelea (David Fincher, 1999), en el cual se trata de establecer la causa de la explosión en el departamento del protagonista.