conducta intencional

Etimológicamente la palabra “intención” viene del latín intentio, intentionis y significa “propósito, pensamiento de llevar a cabo una cosa”; en ese sentido cuando se habla de intencionalidad se hace referencia a la tendencia, a la tensión hacia algo, de un movimiento hacia algo.

El pensamiento clásico, como el de Aristóteles y posteriormente Tomas de Aquino que rescatan el carácter ético de la intención, como búsqueda de finalidades, como consecución de objetivos; es decir la voluntad (querer) que posee un acto que se efectúa para conseguir un fin deseado.

Podemos tener en Franz Brentano un acercamiento más contemporáneo, él define la intencionalidad como un estado mental y básicamente hace referencia a “querer una cosa” o “o querer algo”, sin embargo Brentano atribuía intencionalidad a todos los estados mentales, su planteamiento se mantiene en el psiquismo; es decir no piensa la intencionalidad más allá de los estados mentales, no postula su existencia en la realidad. Tal postura resulto cuestionable, pues pensadores posteriores (Husserl, Merleau-Ponty, Heidegger, Sartre) consideraban que convenía distinguir distintos tipos de estados mentales, por ejemplo la diferencia entre tener un dolor y querer comer algún platillo favorito. El primero se tiene, pero depende de un factor externo y no existe intención de hacer algo para procurarlo, mientras el segundo es una decisión y se procura.

Sin embargo, una distinción importante que rescata Husserl del planteamiento de Brentano es la diferencia entre los fenómenos físicos y psíquicos, mientras Brentano daba mayor importancia al pensamiento, Husserl muestra mayor preocupación por los fenómenos físicos, es decir aquellas conductas que van más allá del pensamiento y buscan tener impacto en la realidad mediante la consecución de objetivos que afecten la realidad

Así se puede decir que la conducta intencional es aquella que conlleva el deseo hacia la consecución de un objetivo predeterminado.

Francisco Giovanni Salinas Romero