Cultura (alta cultura)

Si los orígenes del término cultura se remontan a la antigüedad greco-latina, la redefinición moderna del mismo comienza a reconfigurarse en Alemania a partir del siglo XVIII. El giro que caracterizó la concepción alemana estuvo así determinado por el surgimiento y consolidación de la burguesía que paulatinamente, y gracias a la implantación del sistema capitalista, se convertía en la clase social económicamente dominante.

Entre este sector de la sociedad apareció una “capa intelectual que comenzó a plantearse la distinción entre lo que sería una cultura propiamente viva” (ver más aquí)  la cual habría de representar los valores “espirituales”, en oposición a las maneras cortesanas juzgadas frívolas y carentes de contenido, las cuales consideradas formas “muertas”, se percibían como una traición al espíritu mismo. Posteriormente este concepto durante el periodo romántico será descrito como la actividad del genio, la actividad creadora queda confinada a la actividad intelectualmente calificada.

La cultura se piensa como producto de una intelectualidad privilegiada o “aristocracia del espíritu”, de manera que los productos culturales serán las obras de dichas personalidades; ahora bien, la figura del genio se circunscribía al campo de las artes, y con ello a cierta perfección espiritual lograda a partir del conocimiento de los productos del mismo.

La alta cultura se identificaba las formas cultivadas europeas, frente ella se coloca la cultura popular y a últimas fechas la cultura de masas

http://www.letraslibres.com/revista/dossier/alta-cultura-o-cultura-de-masas

Circe Rodríguez (@circe)

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