Deber

El deber suele entenderse como obligación o como deuda, es decir, cuando debemos algo, significa que debemos dar algo, cubrir una cuota (no necesariamente económica) o una retribución, como cuando decimos “te debo una”, o “me debes un favor”. Además de referirse a una deuda, “deber” también indica una obligación, “debes portarte bien” significa “estás obligado a portarte bien”. Con frecuencia también entendemos al deber en oposición al derecho, como en la frase “todos tenemos derechos y obligaciones”; si, por ejemplo alguien tiene la obligación de pagar impuestos es porque así adquiere el derecho a demandar a los funcionarios públicos que desempeñen correctamente sus funciones. En este sentido, el deber entendido como deuda y obligación simultáneamente querría decir que doy porque recibo, estoy en deuda a causa de que tendré recompensa o recompenso porque recibí algo, además me encuentro obligado porque adquirí un derecho o viceversa.

Si ante la ley soy sujeto de derecho, entonces lo soy de deber. Y aquí cabría distinguir la condición de estar sujeto o “sujetado” al derecho en dos sentidos. Primero, estaría sujeto al derecho mexicano, a las leyes del país; segundo, sería sujeto de derechos humanos, civiles, reproductivos,  culturales, económicos, sociales, etcétera. Siendo así, tengo deberes porque tengo derechos y viceversa. ¿Pero qué pasa con los deberes que me parecen injustos? Por ejemplo, si alguien me dice que tengo el deber de ser el proveedor familiar por ser hombre, ¿debe ser así? Por el contrario, si siendo mujer me dijeran “debes ser ama de casa y no tener una carrera ni ejercer una profesión”, ¿yo estaría obligada a vivir así? A veces la justificación de ese tipo de deberes es que “así son las cosas, así ha sido siempre”.

Si las cosas son tradicionalmente de una manera y eso me obliga a cumplir con ciertos deberes ¿las cosas deben ser así por el simple hecho de que así han sido antes?, ¿no pueden cambiar?

¿Qué sí es un deber para todos en cualquier circunstancia?, ¿no matar, no mentir? Kant nos propone varias maneras de responder a estas preguntas en  La fundamentación metafísica de las costumbres, disponible aquí.

Sin embargo, las preguntas anteriores parecen más bien prohibiciones, ¿no son más bien deberes proteger la vida y decir siempre la verdad?, ¿sin importar consecuencias ni contextos? ¿Y si decir la verdad significara que alguien inocente perdiera la vida? ¿Es lícito ejercer la libertad cuando esto implica incumplir con el deber? ¿Es preferible cumplir con un deber aunque eso me ate a ciertas obligaciones y me haga menos libre? Sobre estas preguntas, Epicteto proponeconsejos y reflexiones en su libro Enquiridión, disponible aquí.

Uriel Hernández (@urielhernandez)

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