Deliberar AI. 12

Según Aristóteles, en su libro III de la Ética Nicomáquea, debemos dejar en claro cuál es el objeto de la deliberación y asumir que es algo sobre lo que delibera un hombre en su sano juicio, pues no se delibera sobre cosas inconmensurables ni tampoco sobre todos los asuntos humanos. Por esta razón, dirá Aristóteles, debemos deliberar sobre aquello que está en nuestro poder y sobre aquello que es realizable. El hombre delibera sobre aquello que ellos mismos pueden hacer, pero no sobre conocimientos exactos, Aristóteles pone de ejemplo las letras, pues no hay vacilación sobre cómo hay que escribirlas.

La deliberación se realiza acerca de cosas que suceden la mayoría de las veces de cierta manera, pero cuyo desenlace no es claro. Por ejemplo, seguir las inclinaciones de nuestro apetito, según las circunstancias. Es decir, aquello que nos proponemos, lo cambiamos en un instante. Ir a una fiesta en lugar de realizar tareas o pendientes que son —o deberían— ser prioridad. Posponer, procrastinar, donde no vamos, sino que somos arrastrados, pues nuestra voluntad es frágil. Por esto la deliberación es una investigación sobre los medios que llevan a los fines, ya que una vez que está ubicado el fin la investigación nos llevará a considerar cómo y por qué medios puede ser alcanzado. Si es por varios medios se analiza cuál es más fácil y mejor; si es por uno solo, debemos preguntar cómo se logra a través de éste, mediante cuál otro hasta llegar a la causa primera.

Por su puesto el análisis de Aristóteles sobre la deliberación no está colocado posterior al de las acciones voluntarias e involuntarias y previo al de la voluntad sin más reparo, pues se trata de una investigación sobre aquello que puede ser realizado por nosotros, pues el hombre —según Aristóteles— es principio de acciones y éstas se realizan a causa de otras cosas. La deliberación es lo que el propio hombre puede llegar a hacer.

El objeto de la deliberación es el mismo que el de la elección; el objeto de elección está en nuestro poder y es, deliberadamente, deseado. La elección será un deseo deliberado de cosas a nuestro alcance. Es decir, deseamos de acuerdo a la deliberación y eso nos lleva a tomar una decisión.

 

 

Elaboró: Luis Ángel Juárez Madrigal