Democracia AI. 12

Democracia es una palabra que proviene de dos voces griegas, ‘demos’ que quiere decir pueblo, y ‘kratos’ que quiere decir poder. Es un concepto y práctica que provienen de la época clásica de la Grecia antigua, y que han marcado la visión del hacer político en Occidente.

A pesar de que el concepto viene de la Grecia antigua, los más grandes filósofos griegos, Platón y Aristóteles, fueron profundamente críticos de la democracia. Así por ejemplo lo podemos ver en la ‘Política’ de Aristóteles, uno de los filósofos más lúcidos del mundo antiguo. Aristóteles pensaba que había seis formas de gobierno: tres virtuosas (monarquía, aristocracia y politeia), y tres corruptas (tiranía, oligarquía y democracia). Aristóteles pensaba que la mejor forma de gobierno, en idea, era la monarquía, porque una sola persona actuando por el bien de la comunidad política era lo más eficiente. Sin embargo, su contraparte, la tiranía, era la peor porque el gobernante sólo actuaba para favorecerse a sí mismo y había el mayor número de afectados posible. Para Aristóteles la politeia y democracia, es decir los gobiernos de muchos, fueran viciosos o virtuosos, era las formas de gobierno más mediocres. En una politeia, el gobierno actúa para el bien de la comunidad política pero es muy ineficiente en la toma de decisiones; mientras que en una democracia el gobierno es corrupto y sólo favorece a los que están en el poder, pero como gobierno está formado por todo el pueblo, los afectados son los menos. Entonces, la politeia es la menos buena de las virtuosas y la democracia la menos mala de las viciosas.

A partir de la modernidad, algunos filósofos empezaron a ver con ojos más benévolos a la democracia. El primer demócrata en filosofía política es Baruch de Spinoza. En su ‘Tratado teológico político’ de 1670, Spinoza realiza la primera defensa filosófica de la democracia en la modernidad. En el capítulo 16 del tratado mencionado, Spinoza sostiene que dado que la construcción de la sociedad política se da a partir de un acuerdo de agregar el poder de cada uno con el de los demás, el estado que se conforma es, con propiedad, lo que se conoce como ‘democracia’. Dice del estado democrático que parece ser el más poderoso, natural y que el más se asemeja y mejor conserva la libertad que la naturaleza concede a cada individuo.

Casi un siglo después, el ginebrino Jean-Jacques Rousseau escribió su famoso ‘Contrato social’, libro que iba a formar parte del imaginario colectivo de los movimientos revolucionarios hacia finales del siglo xviii y principios del xix. En ese texto, Rousseau plantea la forma de la sociedad ideal a la que hay que aspirar: una sociedad democrática que se conduzca por la ‘voluntad general’. Rousseau sostendrá que la ‘voluntad general’, es la voluntad política de una sociedad que actúa solo a partir de lo que todos sus miembros concuerdan, por ello, la voluntad general, fundamento del estado democrático que propone, corrige y educa los caprichos de las voluntades particulares y construye una forma avanzada de libertad, que Rousseau llamará la libertad civil.

 

Elaborado por Sergio Lomelí