Educación

Según el diccionario de Filosofía de Abbagnango, la EDUCACIÓN

“señala la transmisión y aprendizaje […] de las técnicas […] de comportamiento mediante las cuales un grupo de hombres está en situación de satisfacer necesidades, de protegerse contra la hostilidad del ambiente […], de trabajar y vivir en sociedad en una forma más o menos ordenada y pacífica […] una sociedad humana no puede sobrevivir en caso de que su cultura no sea transmitida de generación en generación, y las […] formas mediante las cuales se efectúa esta transmisión […] se denominan educación.”

Este concepto marca dos aspectos a tomar en cuenta; en primer lugar señala que es una serie de técnicas desarrolladas para sobrevivir y por las cuales se aprende a convivir. El segundo aspecto es que la educación es transmitida de generación en generación para satisfacer mejor las necesidades humanas, esto implica una transformación continua de las técnicas y formas de trabajo: por ejemplo el uso del vapor en las máquinas a fines del siglo XVIII; y de convivencia, el uso del vapor ocasionó la Revolución Industrial y el surgimiento del proletariado y la burguesía como clases sociales.

Distinguimos dos procesos que implica la educación. En primer lugar la creación de métodos de enseñanza/aprendizaje y en segundo la adquisición acumulativa de conocimientos, la educación entonces se trata de un proceso formativo a nivel individual y colectivo.

En tanto tal es necesario considerar que el concepto de educación se vincula a los ideales, necesidades y objetivos de una sociedad particular, es decir, cada época tendrá un concepto y un programa de educación específico así como sus métodos de enseñanza propios.

La educación siempre ha tenido un papel importante en el pensamiento de muchos filósofos, ya que no sólo implica la comprensión de nociones abstractas, sino también la manera en que el ser humano es capaz de transformarse para actuar en sociedad. En este sentido una de las tareas principales de la educación desde el punto de vista filosófico es la formación de un espíritu crítico a partir del cual aprender a cuestionar y a argumentar. La segunda implicación se vincula con la ética y la política ya que supone el actuar del ser humano en la sociedad, en muchos casos para alcanzar el bien común. Aristóteles (384-322 a.C) considera que los valores y las virtudes se enseñan mediante la práctica y que éstos deben ser ejercidos por los individuos. El objetivo general es lograr un equilibrio, un “término medio” entre dos opuestos para formar buenos ciudadanos que mantengan en armonía tanto cuerpo y alma a nivel individual, como que sean capaces de ejercer virtudes políticas por ejemplo la justicia o la prudencia. La virtud es un hábito que puede adquirirse mediante la práctica continua. En la Ética a Nicómaco, la enseñanza no sólo se vincula con la práctica sino con la formación de ciudadanos, “aprendemos, como edificando se hacen albañiles, […] De la misma manera, obrando cosas justas nos hacemos justos”[1]. La educación es necesaria para la construcción de una polis en donde el bien común esté protegido precisamente, por los propios ciudadanos.

Otro filósofo destacado que habla sobre el tema es Immanuel Kant en Sobre Pedagogía, considera que la educación faculta al ser humano para organizar y racionalizar su mundo, y eso hace que se distinga de otros animales. La educación ya no pone al ser humano frente a la polis, tiene que ver con su especificidad como ser racional frente a otras especies. En este sentido, un ser humano que no hubiera recibido educación, sería como cualquier otra especie animal, carece de valores, se encuentra en un “estado primitivo” como dice Kant y es deber de los hombres inculcarle valores y educarlo para salir de dicho estado “salvaje”; nos dice Kant

“El hombre es la única criatura que ha de ser educada. Entendiendo por educación los cuidados (sustento, manutención), la disciplina y la instrucción […] La educación es un arte, cuya práctica ha de ser perfeccionada […]. Cada generación, provista de los conocimientos de las anteriores, puede realizar una educación que desenvuelva […] todas las disposiciones naturales del hombre…”

En este sentido su definición de educación se vincula con su ensayo ¿Qué es la Ilustración?, donde señala que “ilustrarse” es salir de la infancia o de un modo de ser “pasivo” frente al mundo, para configurar un pensamiento independiente, crítico y una razón individual. El objetivo de Kant es poder construir juicios sobre el mundo desde el sí mismo sin permitir que otros nos construyan nuestro universo.

 

[1] Aristóteles, Ética a Nicómaco, II, 1, p. 48