Equidad AI. 12

Del gr. epiéikeia y del latín aequitas, “disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece” (véase, RAE).  “La apelación a la justicia en cuanto se dirige a corregir la ley en la cual se expresa la justicia” (Nicola Abbagnano, Diccionario de filosofía, México, FCE, 1966, p. 419).

El argumento principal de esta descripción es la observación de que la ley es general y, en consecuencia, resulta imperfecta en relación con casos particulares. Es justamente a Aristóteles a quien se atribuye esta primera descripción. En la Ética a Nicómaco, Libro V, cap. X, Aristóteles equipara justicia con equidad:  “Lo equitativo y lo justo son una misma cosa; y siendo buenos ambos, la única diferencia que hay entre ellos es que lo equitativo es mejor aún. La dificultad está en que lo equitativo siendo lo justo, no es lo justo legal, lo justo según la ley; sino que es una dichosa rectificación de la justicia rigurosamente legal.” La observación que hace Aristóteles es que, siendo la ley general, habrá indudablemente cosas prácticas que por su excepcionalidad obliguen al legislador a restablecer la ley, pues es esto lo propio de lo equitativo: amoldar la ley al caso específico, apelando a la justicia.

Es importante señalar que autores como John Rawls han tenido especial interés en aclarar que la equidad no es la igualdad de trato, como no es de igual forma igualdad de oportunidades o igualdad ante la ley. Para él, la equidad se fundamenta en el spoudaios, en el hombre íntegro, noble y cabal que como tal se alza como norma del obrar humano, incluso sobre la ley misma en aquello que falla (véase, Alberto Buela, Equidad, la excepción ante la ley).

 

Sitios de interés:

 Carlos López Ocampo (@carlosfranciscolopezocampo)