Existencia AI. 6

El concepto existencia, en principio, se refiere a la propiedad de algo de ‘estar en la realidad’. El Diccionario de la Real Academia Española dice del verbo existir que es el hecho de ‘ser real y verdadero’, también relaciona el concepto en su forma verbal (existir) con otros verbos tales como ‘haber’, ‘estar’, ‘hallarse’.

A lo largo de la historia de la filosofía este concepto se ha problematizado de distintas formas y tratado con distintos niveles de especificidad. Uno de los problemas clásicos en torno a la existencia es su relación con el concepto esencia. Este problema fue importante en la baja Edad Media a partir de las reflexiones de Tomás de Aquino, quien estableció en el capítulo V de su texto De ente et essentia, tal vez por primera vez, la diferencia entre esencia y existencia. Tomás de Aquino pensaba que toda esencia de algo era captable por la razón y no ocurría lo mismo con la existencia. Por ejemplo, yo puedo entender perfectamente la esencia del ave fénix, e ignorar si ésta existe en la naturaleza.

Hegel, durante el siglo xix, dio un uso distinto al concepto de existencia: lo usó para distinguirlo del concepto de realidad. Según Hegel, no todo lo que ‘existe’ es ‘real’, por paradójico que esto suene. Esto se debe a que Hegel establece un criterio de ‘realidad’ muy fuerte. En el prefacio de su Filosofía del derecho dice que ‘sólo lo que es racional es real y sólo lo que es real es racional’. Esto quiere decir que puede haber entes, cosas o relaciones que existen pero no son racionales y por ello no son reales. Además, sólo las cosas reales-racionales son necesarias, es decir, que no puede ser que no sean como son; mientras que hay cosas que existen pero bien podrían no existir porque no son reales. Por ejemplo, es absolutamente necesario que 2+2=4, lo cual es real y racional; mientras que el hecho de que exista un alumno que siempre usa una gorra de los 49’s de San Francisco no es necesario.

Tal vez el momento más conocido de los problemas relativos a la existencia es el de los filósofos existencialistas. De entre estos, los más famosos son, tal vez, Jean-Paul Sartre y Martin Heidegger. Aunque el problema general no fuera tan distinto del de Tomás de Aquino, para los existencialistas era importante notar la diferencia entre la esencia y la existencia para los seres humanos. Por ejemplo Heidegger no utiliza el término ‘ser humano’, en Ser y tiempo (una de sus obras más importantes) utiliza el término Dasein [ser-ahí], un ente que está ‘arrojado’ en la existencia sin tener una forma o esencia determinada. Es a Sartre a quien debemos la formulación más clara de la concepción general del existencialismo. En su famosa conferencia El existencialismo en un humanismo, Sartre nos explica por qué, a diferencia de las cosas, en el ser humano la existencia antecede a la esencia: es un ente amorfo que primero existe y está ‘condenado’ a darle forma a su ser. Por ejemplo, dice Sartre, aunque aún no exista un ‘cortapapeles’ su esencia está determinada de antemano, sabemos cómo será su esencia. Por el contrario de un ser humano que aún no existe, no podemos saber cómo será su esencia, es decir ‘existe’ antes de ser algo determinado.