Experiencia

En su uso cotidiano, el concepto “experiencia” suele entenderse como todo aquello que se adquiere por los sentidos; la información o contenidos que obtenemos por medio de dichos sentidos, sean vivencias, emociones o ideas. Es por esto que comúnmente se asocia la experiencia con la percepción sensible, o sensibilidad. También suele entenderse como el conocimiento práctico acumulado por alguien, o bien, sus habilidades para hacer algo. En este caso, la experiencia también puede traducirse como una circunstancia personal de algunas personas.  Para algunos enfoques filosóficos, el concepto de experiencia puede aludir a:

  1. Un tipo de conocimiento procedimental, es decir, de cómo son las cosas, cómo funcionan o qué principios las rigen en su funcionamiento.
  1. Además de la acumulación de conocimientos y vivencias, la actitud de los individuos ante estos conocimientos y a la capacidad que tengan para interpretar dichos conocimientos para -a partir de ello- generar, entender, o proponer algo más; como resulta ser, por ejemplo, para la hermenéutica.
  1. La confirmación empírica de nuestras ideas y juicios acerca del mundo que nos rodea, esto es, la verificación de nuestras hipótesis vía la percepción directa de los hechos, o por medio de algún experimento que repetidamente corrobore nuestras creencias.
  1. La vivencia personal que comprende varias experiencias complejas, tales como las vivencias místicas.
  1. “El peculiar estado mental en el que se realiza un intento crítico de comprender al mundo en su totalidad (…) que puede variar en función del sujeto que la experimente” (De la Fuente; 2004)   

Derivado de lo anterior, la complejidad del concepto “experiencia” puede vislumbrarse al considerar que, por ejemplo, el pensador y psicólogo William James (1842-1910) analizó los elementos de las experiencias religiosas en contraposición con las llamadas experiencias científicas. El también filósofo, pedagogo y psicólogo John Dewey (1859-1952) desarrolla toda una teoría de la experiencia a partir de su propuesta educativa pragmatista del “aprender haciendo”, en el cual “las experiencias no tienen valor por sí mismas, ni son agregado de sensaciones o ideas simples sino que adquieren valor (diferencial) para las personas debido a que se conforman por un actuar de los individuos” (Ruiz, G.; 2013) O bien, a partir del planteamiento clásico de René Descartes (1596-1650) recordado, más recientemente, en la trama de la película Matrix (1999- 2003) al formular dudas metódicas fundamentales para problematizar el concepto de experiencia: “¿Alguna vez has tenido un sueño que pareciese muy real? (…) ¿Cómo se distingue entonces el mundo de los sueños y el de la realidad?” (De la Fuente; 2004)

María del Carmen Rodríguez (@maria)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *