Idea

La noción de “idea” se vincula principalmente con la ontología y la epistemología; es decir, intenta responder a las preguntas: ¿qué son las cosas?, ¿qué hace que las cosas sean lo que son?, ¿cómo es posible conocerlas?

Podemos distinguir dos formas distintas de abordar el concepto de “idea” desde la filosofía. La primera distingue a las Ideas como arquetipos (formas)  universales a partir de los cuales la realidad toma forma y cobra sentido. La segunda la distingue como contenido y objeto del pensamiento humano. Esta segunda forma la encontramos en la modernidad, en el debate de los siglos XVII y XVIII entre racionalistas y empiristas, en el cual se intenta dar respuesta a las preguntas: ¿cómo conocemos?, ¿cómo es posible el conocimiento humano?, ¿cuáles son los límites del conocimiento humano? Tenemos a René Descartes como principal representante del racionalismo quien nos dice en la Regla VIII de las Reglas para la Dirección del Espíritu: “para no estar siempre inciertos sobre lo que puede nuestro espíritu y a fin de no trabajar en vano, es preciso saber cuáles son los conocimientos que puede alcanzar la razón humana”.

Por otro lado, como representante del empirismo tenemos a John Locke quien en su Ensayo sobre el Entendimiento Humano al explicarnos el objetivo de su investigación, nos deja más clara la cuestión:

“investigar los orígenes, la certidumbre y el alcance del entendimiento humano, junto con los fundamentos y grados de las creencias, opiniones y asentimientos […] Si por esta investigación acerca de la naturaleza del entendimiento logro descubrir sus potencias, hasta dónde alcanzan, respecto a qué cosas están en algún grado de proporción, y dónde nos traicionan, presumo que será útil para que prevalezca en la ocupada mente de los hombres la conveniencia de ser más cauta en meterse en cosas que sobrepasan su comprensión, de detenerse cuando ha llegado al extremo límite de su atadura, y asentarse en reposada ignorancia de aquellas cosas que, examinadas, se revelan como estando más allá del alcance de nuestra capacidad.”

Ambos se proponen establecer un fundamento epistemológico a partir de examinar la confiabilidad/fiabilidad y las limitaciones del conocimiento humano en contraposición con las creencias y la simple opinión. Ambos entienden por “idea” todo contenido de la mente, como objeto del pensamiento humano. Ante esta noción surgen dos respuestas distintas.

  1. Idea es una de las nociones fundamentales en la filosofía cartesiana. Es a partir de ésta que Descartes unifica en su sistema la ontología y la epistemología. En las Meditaciones Metafísicas Descartes propuso la existencia de tres tipos de ideas: las adventicias, adquiridas por medio de la experiencia, éstas dan lugar al conocimiento empírico (sensaciones, imágenes), las innatas, aquellas que se encuentran en nuestra mente previo a cualquier percepción del mundo, están presentes de manera inmediata en nuestro espíritu; según Descartes nuestra mente viene con una serie de conceptos intelectuales –es decir, ideas cuyo contenido es independiente de la experiencia—a estas ideas las llama innatas y son las matemáticas, las lógicas y las metafísicas (por ejemplo la idea de Dios o la de infinito). Tenemos por último las ideas artificiales, construidas arbitrariamente por el sujeto a partir de la combinación de las otras (por ejemplo la idea de un unicornio, o de cualquier animal mitológico).

Para Descartes el conocimiento de la naturaleza de la realidad se deriva de ideas del intelecto y no de ideas de los sentidos. Descartes se acerca a la concepción platónica

en el sentido en que la información que proviene de los sentidos es una sombra de la realidad, nos engaña y no nos conduce a un conocimiento certero.

  1. Locke señala en su Ensayo sobre el Entendimiento humano que las ideas son objeto del entendimiento y la unidad más básica del pensamiento humano. Son también entidades a las que el sujeto tiene acceso inmediato. Las ideas provienen de la experiencia, así como todo el material que compone el conocimiento. Éste va a ser uno de los puntos de más controversia con los racionalistas, ya que los empiristas van a sostener que todo el contenido de nuestro pensamiento proviene de la experiencia y que no existen ideas innatas. La mente es como un papel en blanco que se va llenando de contenido gracias a la experiencia. Podemos identificar dos fuentes de la experiencia: la sensación, de la cual derivan las ideas simples (provenientes del mundo físico como el calor, el frío, los colores, los sonidos, espacialidad, movimiento) y la reflexión, de la cual resultan las ideas complejas (como percibir, recordar, abstraer, pensar, dudar). La combinación de la sensación y la reflexión posibilitan la creación de ideas como la de querer, el placer, el dolor, la existencia.

 

Ximena Juárez Monzón