Identidad AI. 3

Desde la filosofía el término la identidad se puede entender principalmente desde dos puntos de vista, el lógico y el ontológico. El punto de vista ontológico hace referencia a la relación que tiene cada objeto (o ser) consigo mismo. Por su parte el punto de vista lógico hace referencia a una ley lógica, que se expresa a=a, “si p entonces p” o “p si y sólo si p”. En nuestra área se refiere a la relación que cada sujeto tiene consigo mismo.

Desde la filosofía se han intentado numerosos acercamientos al término, principalmente entendiendo la identidad como un yo definido: “yo soy Juan Pérez”.  Nietzsche en la genealogía de la moral muestra el problema de la pluralidad de yo’es: «Nosotros los que conocemos somos desconocidos para nosotros, nosotros mismos somos desconocidos para nosotros mismos: esto tiene un buen fundamento. No nos hemos buscado nunca, – ¿cómo iba a suceder que un día nos encontrásemos?». La cuestión de la identidad en ese sentido radica en la coherencia, en la continuidad del yo. Un joven que intenta ser estudiante entra en conflicto con el joven que quiere divertirse, el joven que desea divertirse, con el joven que desea descansar. Así el sujeto tiene que resolver todas esas contradicciones para dar coherencia a su identidad, para articular sus yo’es.

El problema de la identidad se enfoca en las posibles articulaciones del yo, por lo que Ricoeur en sí mismo como otro nos invita a distinguir entre mismidad e ipseidad. Mismidad hace referencia a la permanencia del yo que se crea al articular las experiencias que lo conforman, implica articular la historia de sí mismo. La ipseidad hace referencia al yo de la promesa que expresa la identidad en términos de “yo soy el mismo que…”, implica mantener la coherencia de los compromisos que se han asumido, decir ‘yo soy el que logró, o no logró…” sin embargo ese yo asume que ese momento determina la construcción de su identidad.

Francisco Giovanni Salinas Romero