Instrumentalidad AI. 7

El concepto de “instrumentalidad” hace alusión, por su propia formulación, a la característica de “ser instrumento” que algo puede poseer. En filosofía se ha considerado que la razón es el principal instrumento que tiene el ser humano para interactuar con la realidad a través del conocimiento.

El primer filósofo que utilizó el concepto de “instrumentalismo” para calificar su trabajo teórico fue el norteamericano John Dewey. Dewey llamó “instrumentalismo” a su teoría pragmática del conocimiento porque, para él, el pensamiento es una acción que se ejerce sobre las cosas, las somete a prueba constantemente con el fin de conocer sus reacciones o respuestas. En este sentido, el pensamiento interactúa con la realidad a la manera en que lo hace un “instrumento” que logra ser conducido con pericia gracias a la habilidad de quien lo opera. De acuerdo con Dewey, el pensamiento opera de manera más acertada cuando se apega a las reglas lógicas que lo configuran y que, una vez explicitadas y sistematizadas, dan lugar a lo que llamó “lógica de la investigación”.

El problema mayor de la instrumentalidad aparece cuando se la lleva al terreno de la ética, ya que aquí reducir los problemas, como los que presenta Rachels, a una cuestión de medios y fines implicaría, entre otras cosas, hacer de algunas personas el medio para cumplir los fines de otras.

Filosofías como la de Dewey o de otros filósofos pragmatistas fue criticada por Theodor Adorno y Max Horkheimer en su obra “Dialéctica de la Ilustración”. En ella definen la Ilustración como el proceso histórico y cultural gracias al que la razón adquiere paulatinamente su carácter instrumental y, con ello, se consolida como actor principal del progreso social y cultural. Esta caracterización de la razón, que ya está contenida en los escritos sobre historia del filósofo alemán E. Kant, como “razón instrumental” produce, según Adorno y Horkheimer, una manera de relación entre los hombre y la naturaleza (y con ellos mismos por ser parte de la naturaleza) que se define por una lógica de medios y fines y, por lo tanto, de dominio. Este uso instrumental de la razón llevó, según Horkheimer y Adorno, al dominio totalitario del hombre por el hombre que tuvo su expresión más álgida en el holocausto judío y en los campos de concentración nazis. Así, toda crítica al totalitarismo, debe ser al mismo tiempo una crítica a la razón en su uso instrumental.

Es claro que las críticas de los filósofos pueden ser radicales, pero también es cierto que esas críticas han resultado insuficientes para detener los efectos nocivos de la razón instrumental. Prueba de ello son las crisis migratorias como la que enfrenta nuestro país con relación a USA, y que son producto de la idea de que los trabajadores son bienvenidos porque son útiles y a la economía de ese país. Tal como pasa con los instrumentos, los migrantes pueden ser desechados. También sería interesante preguntarse si alguna vez nos hemos sentido usados o hemos usado a alguien para nuestros propios fines.

Elaboró: Román Suárez