Intervencion Consciente AI. 5

Para sobrevivir, todo ser vivo debe tomar recursos de la naturaleza: las plantas absorben agua, las abejas extraen el polen de las flores, los animales herbívoros comen plantas, por ejemplo. Ya que el ser humano es un ser vivo, no es la excepción a esto.

El ser humano interviene en la naturaleza a fin de tomar los recursos que necesita su especie para sobrevivir, pero esta intervención es peculiar, distinta a la de cualquier otro ser vivo. Por un lado, el trabajo humano para extraer los recursos naturales en muchos casos utiliza maquinaria construida por el ser humano mismo (véase Tecnociencia), ya que esto permite que la extracción sea más eficiente; mientras que los otros seres vivos sólo se valen de sus herramientas naturales para extraer los recursos (dientes, garras, raíces, etc.).
Por otra parte, la intervención humana para extraer recursos naturales puede repercutir en el funcionamiento del mismo medio ambiente. Por ejemplo, un bosque entero de árboles puede absorber el agua que necesite, sin terminar con toda el agua potable del planeta tierra; mientras que el ser humano, debido a la gran cantidad de los miembros de su especie, ha sido capaz de poner en peligro toda la reserva de agua potable del planeta.

En este sentido, el concepto de Intervención Consciente del Área de Interés #5 se refiere a la conciencia como un “conocimiento claro y reflexivo de la realidad”, específicamente, a la conciencia ecológica: a la consciencia que tiene el ser humano de su intervención en la naturaleza, y las consecuencias de esa intervención (véase Conciencia). Sobre esto, se puede consultar el corto animado Man, de Steve Cutts.
En este sentido, el filósofo Franz Hinkelammert habla de acciones directas y consecuencias indirectas del ser humano. Por ejemplo, una acción directa, y que parece beneficiosa, es que una fábrica produzca una gran cantidad de refrigeradores para venderlos y tener una ganancia monetaria. Sin embargo, la consecuencia indirecta y perjudicial de esta acción es la expulsión de una gran cantidad de gases tóxicos y nocivos a la atmósfera, con la afectación de la capa de ozono.

Sólo a partir del siglo XX ha sido notorio el impacto de las consecuencias indirectas de la intervención humana. Hinkelammert atribuye esto al proceso de globalización (véase Globalización), ya que éste ha permitido que en distintas partes del planeta muchos seres humanos realicen simultáneamente y de manera masiva, muchas acciones directas cuyas consecuencias indirectas no pueden preverse a simple vista.
Sin embargo, ya que en la actualidad el ser humano conoce diversas consecuencias indirectas perjudiciales de algunas de sus acciones, esto significa que puede controlar algunas de sus acciones, a fin de proteger los recursos necesarios para su propia existencia.
Ahora bien, ¿cuáles acciones del ser humano podrían llamarse intervención consciente?
Hinkelammert menciona ejemplos de acciones directas sobre la naturaleza aparentemente benéficas con consecuencias indirectas y perjudiciales:
“Cada producción conlleva una destrucción, cada persecución de un incentivo mercantil conlleva una destrucción de razones humanas para vivir en convivencia. Para producir un mueble de madera hay que destruir un árbol; para producir determinados refrigeradores hay que soltar determinados gases contaminantes a la atmósfera.” (Hinkelammert, 2001). Véase Hinkelammert, Franz. (2001). “Ética del bien común”. Revista Ambientico. No. 89. San José, Costa Rica. Febrero 2001. Disponible aquí.

Este artículo se lee en voz alta en el siguiente podcast en dos partes:
Podcast sobre Hinkelammert, y la ética del bien común en dos partes:
Primera parte aquí.
Segunda parte aquí.

En este caso, la fabricación de muebles y refrigeradores son acciones directas sobre la naturaleza aparentemente benéficas para los seres humanos. Sin embargo, para fabricarlos es necesario talar árboles y contaminar nuestra atmósfera. Al hacerlo, la consecuencia indirecta y perjudicial es la eliminación de condiciones necesarias (árboles y atmósfera) para la existencia no sólo de los seres humanos, sino de cualquier ser vivo.

Emiliano López (@jeje)

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