Justificación AI. 9

Justificación. En el habla cotidiana usamos el término justificación para evaluar tanto a las acciones como a las creencias. Decimos que en ciertas circunstancias se puede estar justificado en realizar una acción (mentir, por ejemplo) tanto como se lo puede estar en creer algo. ¿En estos casos entendemos la justificación en el mismo sentido? De acuerdo con la concepción deontológica de la justificación es posible establecer una analogía entre casos como estos: en ambos, la justificación se vincula con la satisfacción de deberes ya sean morales o intelectuales. Así, estar justificado en mentir querría decir que al hacerlo uno no va en contra de su deber moral o que, incluso, al hacerlo se comporta de acuerdo con éste. De manera similar, estar justificado en creer algo querría decir que al creer se están observando los deberes intelectuales pertinentes: se procura que la creencia sea verdadera. A este tipo de justificación, a la que valora a una creencia en relación con el desempeño que el sujeto tiene para conseguir que sus creencias sean verdaderas, se le conoce como justificación epistémica. Una de las tareas de la epistemología contemporánea es dar una teoría adecuada de este tipo de justificación. Usualmente se habla de razones o evidencias para dar cuenta de aquello que garantiza que una creencia esté epistémicamente justificada. En lo que toca a las creencias, sin embargo, la justificación epistémica no es la única que puede ser invocada. En ciertos casos la utilidad o el beneficio, y no la verdad, pueden ser el objetivo que se busca al creer: a veces creemos porque nos conviene creer (como cuando creemos que saldremos de una situación difícil, aun si no tenemos buenas razones para pensarlo). A este tipo de justificación se le conoce como justificación pragmática. Uno de los ejemplos clásicos relativos a este tipo de justificación es el argumento de Pascal conocido como el argumento del apostador.  En cualquier caso, decir que una acción o una creencia está justificada involucra una valoración positiva de quien realiza la acción o mantiene la creencia en cuanto a la manera en que ha llegado a la elección de la acción o a la decisión de mantener la creencia, ya sea que el objetivo sea, en el caso de las acciones, la satisfacción de deberemos morales o prudenciales o, en el caso de las creencias, la consecución de la verdad o la procuración del beneficio.