Libertad (A.I.13)

Podemos distinguir tres sentidos principales del término libertad (Abbagnano, Nicola, Diccionario de Filosofía, México: FCE, 1974). El primero tiene que ver con la falta de limitaciones en general, el poder de hacer, de pensar o de ser cualquier cosa independientemente del contexto y las circunstancias. El segundo nos remite a la autonomía o la capacidad de actuar según las normas establecidas por uno mismo. El tercero se refiere a la posibilidad de elegir y tomar decisiones personales.  (Ver debate ¿A qué te refieres cuando dices “/yo soy libre/” si tienes tantas obligaciones? aquí)

En lo que respecta al sentido de la historia, la libertad juega un papel fundamental. Si consideramos que la historia tiene un fin último, el cual le da sentido a los hechos históricos específicos, la libertad sería la capacidad que tenemos, en tanto que seres humanos, de dirigir nuestras acciones hacia dicho fin. Pero es importante notar que cuando hablamos de la libertad de los seres humanos podemos referirnos a dos cosas muy diferentes. Si hablamos de la libertad como posibilidad de tomar decisiones personales, entonces suponemos que los individuos particulares tienen el poder de dirigir sus esfuerzos hacia el fin deseado, aunque siempre pueden dirigirse en sentido contrario, o bien, simplemente quedarse en el estado actual, sin avanzar ni retroceder. Pero si hablamos de la libertad como autonomía de la especie humana, considerada como un todo, entonces suponemos que la historia se dirige hacia el fin que le corresponde, independientemente de lo que cada ser humano piense o haga en particular. Este último es el sentido de libertad que prefieren aquellos filósofos que conciben a la historia a partir de la idea de progreso, ya que un avance constante de la especie humana hacia mejor no parece concebible si nos basamos en las decisiones personales de cada individuo, en donde se suele observar más desorden y arbitrariedad que autonomía, sin embargo, es en este sentido que surge la pregunta de si somos realmente libres, ¿será que en el fondo estamos sometidos a un plan secreto de Dios, la Naturaleza o el Estado? (Kant, Immanuel, Filosofía de la historia, tr. y prol. Eugenio Ímaz, Fondo de Cultura Económica, México, 1979)

 (Ver debate “¿Somos realmente libres?” aquí)

Mario Chávez (@mario)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *