Método AI. 10

El método es una palabra de origen griego que proviene del vocablo “methodos”, el cual significa “camino” o “vía”. En ese sentido, el significado etimológico del término “método” es el de camino o vía por el cual uno debe transitar para llegar a una meta u objetivo específico. En el caso de nuestra área de interés 10, garantías de conocimiento, el concepto de “método” se refiere al proceso que se tiene que realizar para obtener o producir un determinado tipo de conocimiento, es decir, alude al conjunto de requisitos o pasos que se tienen que seguir y cumplir para establecer que un saber es válido o verdadero.

René Descartes, autor de El discurso del método, en el siglo XVII señalaba que el método  consiste en una serie de reglas para dirigir bien la razón y que surge a través de la experiencia misma del proceso de conocimiento. Ésta le había hecho ver que había cuatro reglas fundamentales: 1) “No admitir como verdadera cosa alguna” que no se sepa con evidencia que lo es; 2) Regla del análisis: dividir el fenómeno o problema en cuestión en tantas partes como sea posible para comprenderlo de manera efectiva; 3) Regla de la síntesis: reunir esas partes separadas desde las más simples hasta las más complejas para tener una comprensión global del fenómeno; y 4) Regla de la reenumeración o recapitulación: revisar tantas veces como sea posible el problema en cuestión para evitar omisiones o errores.

El filósofo mexicano Carlos Pereyra sostenía en un sugerente ensayo titulado Filosofía y ciencias sociales que no hay un solo método o criterio de validación del conocimiento en general, sino que cada disciplina que pretende llegar a un saber determinado, en realidad establece criterios de validación o de verificación que son inmanentes a sus respectivas prácticas teóricas. Por ejemplo, la ciencia, establecerá el criterio de validación basado en la verificación empírica de sus proposiciones desde la inmanencia de su práctica; mientras que la filosofía establecerá un criterio diferente que no será el de la ciencia. Con esto se evita el problema de plantear que la filosofía es superior a la ciencia, o a la inversa.