Normalidad AI. 7

El diccionario de la RAE define normalidad como “cualidad o condición de normal”. Una acepción del mismo diccionario para normal es “dicho de una cosa: que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”. En oposición, lo anormal es aquello “que accidentalmente se halla fuera de su natural estado o de las condiciones que le son inherentes”.

 

En el contexto de esta Área de Interés, Relación del hombre con el mundo, la normalidad se refiere a las interacciones del ser humano con el mundo, a sus ideas, creencias, vivencias, experiencias, etc. Preguntas generales para abordar estos conceptos con los alumnos son: ¿cuáles ideas, creencias o vivencias acerca del mundo son normales, por qué?, ¿cuáles ideas, creencias o vivencias acerca del mundo son anormales, por qué?, ¿cuál es el origen de las reglas para distinguir entre lo normal y lo anormal?, ¿quién establece esas normas y por qué?

 

A través de la historia, alrededor del mundo, se pueden apreciar distintas visiones o concepciones globales del universo, distintas cosmovisiones. Un católico tendrá una cosmovisión distinta de la de un judío, o la de un ateo. Aunque los tres vivan en el mismo mundo, cada uno de ellos describirá al mundo de acuerdo con las reglas de su comunidad. Para un católico y un judío, lo normal sería creer que un Dios único decide el destino del mundo, pero para el primero Dios ya ha reencarnado en la tierra, mientras que para el segundo no. Mientras tanto, lo normal para el ateo es creer que, aunque el mundo tuviera un destino, éste no sería decidido por un dios inexistente. Para un católico es anormal otra persona que no crea que el mesías ya llegó, o que crea que dios no existe.

 

Hace poco más de 500 años, los seres humanos ya apreciaban el fenómeno del día y la noche. Sin embargo, para los seres humanos en la Europa anterior al renacimiento, era normal creer, de acuerdo con Ptolomeo, que el sol era el que se movía alrededor de la Tierra, y que la Tierra estaba en el centro del universo. En el renacimiento, Copérnico propuso que es la tierra la que gira sobre su propio eje, y que es este giro el que causa el amanecer y el anochecer. También propuso que es la tierra la que gira alrededor del sol, y no al revés. En la actualidad, lo que se considera normal para el ser humano es pensar como lo propuso Copérnico.

 

El filósofo Thomas Samuel Kuhn, en su libro la Estructura de las revoluciones científicas, propuso una distinción entre ciencia normal, y ciencia anormal. Dentro de una cosmovisión, se considera ciencia normal las creencias que encajan con las reglas que los expertos de esa cosmovisión han establecido, mientras que es anormal todo lo que no encaje con esas reglas. En la cosmovisión de la edad media, Ptolomeo fue uno de los expertos que estableció las reglas de la ciencia normal para distinguir entre lo normal y lo anormal. Cuando Copérnico contradijo las creencias de Ptolomeo, fue considerado como anormal, porque lo que decía no encajaba con la ciencia normal de la edad media. Se les podría preguntar a los alumnos, ¿qué pensarían si un alumno o un profesor les dijera que el sol gira alrededor de la tierra, por qué?

 

Las anormalidades dentro de una cosmovisión a veces pueden enriquecerla, pero también pueden tener consecuencias indeseables para el que las propone. El filósofo Giordano Bruno pensaba que el universo es infinito, pero su idea fue considerada anormal cuando la expuso, por lo que fue condenado a la hoguera.

 

Las reglas de la lógica y la argumentación permiten dar argumentos para defender en cuáles casos algo puede ser anormal para, y en cuáles casos no. Sin embargo, para hacerlo siempre se parte de los presupuestos de una cosmovisión determinada; los presupuestos, en este caso, son las reglas que permiten distinguir la normalidad de la anormalidad.