Observación

En su uso cotidiano, observar se entiende como “ver” algo atentamente; y por ello puede confundirse con “mirar” detenidamente.

Por otra parte, en el contexto científico este concepto se asocia con un análisis o examen atento y repetido de algún acontecimiento, evento o fenómeno. Su propósito consiste en obtener el mayor número de datos posible para lograr un objetivo clara y previamente establecido en una investigación específica, lo que   demanda -cuando menos- planificación, delimitación, control metodológico y registro de lo que se observa, así como el propósito con el cual se observa algo.

Dicho de otra forma, la observación científica “Consiste en examinar directamente algún hecho o fenómeno según se presenta espontánea y naturalmente, teniendo un propósito expreso conforme a un plan determinado y recopilando los datos en una forma sistemática (…) apreciar, ver analizar un objeto, un sujeto o una situación determinada” (EcuRed; 2010)

Considerando lo anterior, por lo general, se considera que las observaciones pueden ser descriptivas, inferenciales (con interpretación de lo que se observa), o evaluativas (con inferencias que se usan para valorar o juzgar algo) y los pasos a seguir más frecuentemente aceptados para realizar cualquier observación son: determinar el objeto, los objetivos de la observación, registrar de datos observados, analizar e interpretar los datos, establecer conclusiones y elaborar de informe

Sin embargo, las implicaciones problemáticas de este concepto se evidencian al considerar que no todas las observaciones pueden ser confiables y válidas. Por ejemplo, se puede concluir que alguien está enojado basándonos en observaciones  individuales o colectivas que presuponen rasgos y características de alguien enojado, cuando quizá esa persona esté más bien asustada o triste. Por ello la necesidad de analizar lo que entendemos por observar y la relevancia de este concepto para, por ejemplo, los filósofos empiristas para quienes “la observación está a la base de cualquier conocimiento” (Galisteo; 2014) 

También es posible plantear la complejidad de este concepto, con preguntas tales como ¿Podemos equivocarnos al referir algo que observamos con atención? ¿Todas las observaciones se realizan como establece el criterio científico actual? ¿Qué hace confiable los resultados e interpretaciones de una observación dada?

Preguntas planteadas desde Aristóteles (384-322 a.c.), para quien gracias a la observación y a la capacidad de abstracción humana podemos llegar a conceptos e ideas.

María del Carmen Rodríguez (@maria)

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