Orden/desorden Al. 4

“Disposición o arreglo”30, el orden es para Aristóteles una de las formas o clases de la medida (Cat., 8, 8b 27 y Met. 19, 1026b 1).

 

Usos del concepto:

El orden es, para San Agustín y Santo Tomás (con sus respectivos matices), una determinada relación recíproca de las partes: relatio partium ad invicem. Así, el orden aparece como la subordinación de lo inferior a lo superior, de lo creado al Creador. Por su parte, el concepto moderno de orden hará alusión a la relación de realidades entre sí, pero dentro de una disposición geométrica y numérica. De la misma forma, para Leibniz el mundo está ordenado porque está ontológicamente jerarquizado, en otras palabras, el orden es el principio bajo el cual cada cosa está en su lugar. Bergson, por ejemplo, hablará de un orden vital, lo cual implica una observación a la concepción general del orden en tanto orden matemático y estimado como el positivo, de tal manera que los supuestos de ausencia de orden van acompañados de la posibilidad de “sumisión de una realidad al orden”31. En este sentido, el desorden para Bergson es el orden no esperado, es la idea práctica que resulta de una decepción del espíritu. Siguiendo a Bergson32, ningún orden es absoluto y es, más bien, contingente: un orden es contingente solo respecto a su contrario. El desorden es, finalmente, la negación de un orden y, por consiguiente, la aceptación del orden opuesto

Carlos López (@carlosfranciscolopezocampo)