Racionalidad AI. 10

En términos estándar la racionalidad es un concepto eminentemente normativo el cual debe estar a la base de cualquier acción, creencia o deseo. Si A es un una persona y es racional, entonces debe guiarse por tal normatividad, la cual busca fundamentalmente la corrección en sus deliberaciones teóricas y prácticas.

Esta entrada nos acerca al término racionalidad no como aquél que refiere a un tipo de entidad ontológica sino a un tipo de predicado: ser racional.

El predicado ser racional suele atribuirse a diferentes tipos de objetos, hechos y procesos: personas (A, B, C,…,), sistema de creencias (de A, B, C,…,), resolución de problemas prácticos y teóricos (de A, B, C,…,). En la literatura filosófica, particularmente para aquella que pone en el centro de su disertación la justificación de creencias y acciones de un sujeto A, podemos encontrar la aplicación del predicado ser racional considerando diferentes niveles:

  1. Nivel Metodológico: la persona A tiene que tomar una decisión o bien hacer una elección. En este caso, A debe decidir/elegir entre un conjunto de creencias respecto a sus temas de interés o bien debe considerar cómo y por qué actuar de alguna determinada forma en contextos privados y públicos específicos.
  2. Nivel instrumental: la persona A al deliberar sobre ciertos fines (expectativa por alcanzar resultados ya sea teóricos o prácticos) considera distintos medios, los más adecuados posibles, los cuales le posibilitan alcanzar tales finas o metas.
  3. Nivel constitutivo: la persona A no es sólo racional en el sentido (a) y (b) sino que tal atribución refiere a una capacidad que tiene y que es fundamental para cualquier ser humano.

Racionalidad Teórica y Racionalidad Práctica

La racionalidad teórica refiere a una instancia cognitiva-deliberativa desde la cual los seres humanos (A, B, C,…,) pueden guiarse para la adquisición de conocimiento acerca de los diferentes tipos de realidad: matemática, perceptual y física, conceptual, mental. En este caso, el ser humano mediante su racionalidad teórica podrá guiarse y discriminar creencias para obtener conocimiento i.e. para acercarse, describir, normar, significar a tales realidades y hacer afirmaciones sobre éstas de interés público con la posibilidad de ampliar el progreso de las distintas disciplinas científicas, y al tiempo dejar fuera la afirmación injustificada de creencias.

Por su parte, la racionalidad práctica es una suerte de aplicación de los resultados obtenidos por (A, B, C,…,) desde su capacidad racional-teórica en esferas de decisión conductual-deliberativa. Los seres humanos en este caso, mediante el conocimiento disponible podrán orientar sus acciones hacia los fines y metas por ellos esperados. Por esta razón, en el campo de una caracterización completa (o bien integral) de la racionalidad de (A, B, C,…,) una relación estrecha entre la dimensión teórica y práctica existe, en tanto, sería insostenible, que exista un A que no tuviese alguna creencia sobre algún tipo de realidad y al tiempo pueda sobrevivir en tal realidad mediante acciones no guiadas para ello.

Fuentes recomendadas

– Audi, Robert (ed.). “Racionalidad”, The Cambridge Dictionary of Philosophy, Versión española. Traducción Hubert Marraud y Enrique Alonso, Cambrige University Press-Ediciones Akal, 2004, p. 819.

– Cresto, Eleonora: “Revisión de creencias y racionalidad”: http://bibliotecadigital.econ.uba.ar/download/cuadcimbage/cuadcimbage_n5_06.pdf

– Kolodny, Niko and Brunero, John, “Instrumental Rationality”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2016 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = <https://plato.stanford.edu/archives/win2016/entries/rationality-instrumental/>.

– Olivé, Leon (Ed.), Racionalidad Epistémica, Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, Trotta, Madrid, 2013. https://issuu.com/elprofecharly1/docs/enciclopedia_iberoamericana_de_filo_e5e4e8dd8b26f0