Racionalidad AI. 8

En términos generales se entiende a la racionalidad como el ejercicio u aplicación de la razón (gr. λόγος; lat. ratio) la cual, a su vez suele entenderse como una facultad humana cuyo funcionamiento ha permitido establecer pautas generales para indagar, investigar, o generar conocimiento; dicho de otra forma, la racionalidad es cumplimiento de esas pautas.

En ese sentido, la filosofía aristotélica considera a la razón la sustancia de las cosas, esto es, aquello a partir de lo cual algo se define y por ello se torna comprensible –racionalmente- a los demás.

También la racionalidad implica aquello que aporta argumentos o pruebas de que algo es como es y, por lo tanto puede considerarse verdadero; la racionalidad entonces se vincula con procedimientos discursivos y  técnicas de argumentación cuya finalidad es demostrar y convencer: lógica tradicional descriptiva de sus procedimientos propios y normativa, dado que regula el uso recto de la razón, “arte de razonar” que encontró su eco hasta, por ejemplo, Stuart Mill

Para Heráclito (535-484 a.c.), la racionalidad es la acción humana que, al ejercitar la razón permite a los seres humanos liberarse de las pasiones y aficiones que comparte con el resto de los animales y, en ese sentido, la racionalidad es una práctica que puede ser buena guía para los humanos en todos sus dilemas y asuntos; misma idea que podemos identificar en los estoicos cuya doctrina apuesta por la razón y su ejercicio como la única guía propiamente humana, y en  a frase de Parménides “Antes juzga por la razón”

Asimismo, Cicerón (106-43 a.c.) sostuvo en su De legibus “La razón mediante la cual nos diferenciamos de los brutos, por medio de la cual podemos conjeturar, argumentar, rebatir, discutir, conducir a término y formular conclusiones, es, por cierto, común a todos, diferente por preparación, pero igual en cuanto facultad de aprender”

Y Séneca (4-65 a.c.) va más lejos al afirmar que “la razón es inmutable y firme en su juicio porque es señora de los sentidos, no su esclava”.

Estamos pues ante un par de conceptos (racionalidad y razón) que aportan  elementos fundamentales en la cultura clásica que originó la filosofía occidental. Elementos que se manifiestan de diversas pero muy claras maneras en los pensamientos de Leibniz (1646, 1716), Spinoza (1632-1677)  y Locke (1632-1704).

En congruencia con esto, Agustín (354-430) elogia a la razón y a la racionalidad (en su De Ordine) como movimientos de la mente que distinguir y relacionar todo lo que se aprende, otorgándole nivel de fuerza creadora del mundo humano capaz de producir escritura, lenguaje, arte, ciencia, etc.

Será Bacon (1561-1626) quien considere a la razón como una actividad del entendimiento cuya labor consiste en dividir para comprender y luego estructurar nociones abstractas. Y Descartes (1596-1650) entenderá a la razón y a la racionalidad como las capacidades de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso.

Derivado de lo anterior, la ilustración del siglo XVIII otorga a la racionalidad la tarea de consolidar críticas radicales de las tradiciones, lo que es claro en la filosofía Kantiana.

Según Husserl (1859-1938), la razón es una forma de auto-revelación o evidencia: manifestación fenomenológica de los objetos y, en consecuencia, lo que caracteriza a la racionalidad es la validez de la posición en que nos percatamos de lo que ocurre: si el objeto es puesto verdaderamente, el acto es legítimo y la posición tiene carácter racional, lo que Jaspers (1883-1969), en su “Razón y existencia” de 1935 significará que la racionalidad es la relación de todo y en ese sentido es similar a una fuente originaria en la cual salen a la luz todas las fuentes.

Sea facultad humana, sustancia, procedimiento discursivo, argumentación, acción, práctica, movimiento de la mente, actividad del entendimiento, capacidad de buen juicio, evidencia o auto-revelación la racionalidad es un concepto amplio que permite acercarnos la comprensión de lo que entendemos sobre nosotros mismos. Con esta breve caracterización de los elementos que han acompañado la noción de racionalidad es posible presentar a los estudiantes y trabajar con ellos en una definición general que contemple y problematice todos los aspectos señalados.

Más referencias en:

ABAGNANNO, Nicola. Diccionario de Filosofía; 1963, FCA

AUDI, Robert. Diccionario Akal de filosofía; 2004. Akal editores.

FERRATER Mora. Diccionario de filosofía. 1979. Alianza Editorial.

 

Elaboró: María del Carmen Rodríguez A.