Sociedad abierta

El concepto de sociedad abierta fue formulado inicialmente por el filósofo Henri Bergson en su texto Las dos fuentes de la moral y la religión.  En este texto el concepto se presenta como parte de toda una red de categorías interrelacionadas y contrastantes: 1) moral cerrada-moral abierta; 2) religión estática-religión dinámica; y 3) sociedad cerrada-sociedad abierta.

A grandes rasgos, una sociedad cerrada es un grupo que sólo ve por su propia conservación, por su cohesión interna y que, para mantenerse, requiere mantener una actitud combativa frente a los demás grupos, una disposición permanente para el ataque y la defensa. De acuerdo con Bergson, los rasgos distintivos de una sociedad cerrada son: 1) el repliegue sobre sí misma; 2) la cohesión; 3) la organización jerárquica; 4) la autoridad absoluta del dirigente; 5) el espíritu de guerra. Es importante mencionar que Bergson no sostiene que este tipo de sociedad pueda ser suprimida.

Una sociedad abierta, por oposición, estaría dirigida a la humanidad entera, daría cabida a la existencia de diferentes formas de vida y grupos en su interior. De acuerdo con el filósofo francés, el rasgo más característico de estas sociedades es que dicha apertura se plasma en una forma de organización política específica: la democracia.

Ahora bien ¿cómo se relacionan estos conceptos de sociedad con los de moral y religión que los acompañan?. Aquí es importante mencionar que el naturalismo adoptado por Bergson juega un papel importante. Él identifica las sociedades cerradas con una forma primitiva de organización social, de acuerdo con él “al salir de manos de la naturaleza el hombre era un ser inteligente y sociable, estando su sociabilidad calculada para dar nacimiento a pequeñas sociedades, y su inteligencia destinada a defenderse o atacar” (Bergson, Las dos fuentes de la moral y la religión). La forma de moral más adecuada a este tipo de organización es la moral cerrada, una moral dirigida a la conservación del grupo, de la cohesión al interior.

Sin embargo, el hombre ha logrado superar sus limitaciones originarias y ha sido capaz de formar sociedades más grandes y complejas, lo cual ha hecho posible también el surgimiento de otras formas de  moral. La moral abierta es una que se dirige a la humanidad, una que invita a ir más allá del grupo y a simpatizar con otras almas.

La religión estática, por su parte cumple la función de reforzar la cohesión social al interior de los grupos, de frenar las tendencias egoístas. Mientras que una religión dinámica lleva al hombre más allá de su grupo y de sí mismo, lo lleva al amor hacia la humanidad entera.

Es muy importante decir que la postura de Bergson no es de un evolucionismo simplista que oponga lo primitivo a lo desarrollado. De acuerdo con su texto, no existen en estado puro ni las religiones estáticas o dinámicas, ni las morales cerradas o abiertas; más bien en cada moral y en cada religión hay elementos dinámicos y estáticos, abiertos y cerrados.

El filósofo Karl Popper retomó más tarde algunos elementos del modelo de Bergson, en su texto La sociedad abierta y sus enemigos. Hay sin embargo algunas diferencias importantes, que se muestran especialmente en lo tocante a quienes identifica como enemigos de la sociedad abierta. Además, aunque su crítica al nacional-socialismo puede ser apreciable, no han faltado quienes señalen que debido a las transiciones e identificaciones equívocas presentes en la obra de Popper, su texto se trata más bien de una obra ideológica defensora de la ideología del capitalismo (Tomasinni, Alejandro. “Karl Popper y el marxismo: somera revisión de un gran fraude intelectual”).

 

Elaboró: Rafael Peralta