Tecnociencia AI. 5

Es un concepto compuesto por el prefijo “tecno-”, que se refiere a la técnica o a la tecnología, y por la palabra “ciencia”. Por esta razón, en primer lugar hay que definir ambas partes del concepto.

“Tecno-” proviene del griego “techné”, que se refiere a las reglas de un arte, de una técnica, para producir una realidad que antes no existía. Por esta razón, técnica en la actualidad significa “conjunto de las actividades relacionadas con la explotación de la naturaleza, la construcción, o la fabricación de cualquier clase de cosas; como las distintas ingenierías, la agricultura o la minería” (Moliner, 2008).

Por otra parte, ciencia se refiere al “conjunto de los conocimientos poseídos por la humanidad acerca del mundo físico y del espiritual, de sus leyes y de su aplicación a la actividad humana para el mejoramiento de la vida” (Moliner, 2008).

Sobre la ciencia reflexionará más profundamente en otras áreas de interés. En esta Área de Interés #5, lo que interesa es partir del concepto de tecnociencia como la aplicación del conocimiento científico que ejerce el ser humano para transformar su entorno.

Ya que el ser humano se distingue de los demás animales por su razón, su facultad de conocer y su capacidad de transformar el mundo, era de esperarse que el hombre fuera capaz, en algún momento, de lograr una utopía con la aplicación de su saber.

La gran promesa de la tecnociencia es que con su aplicación, las sociedades humanas podrían aspirar a una vida mejor. En un sentido, esa promesa se cumplió, porque en la actualidad se cuenta con medios de transporte muy eficientes, y computadoras que nos permiten comunicarnos en cuestión de segundos con alguien al otro lado del mundo. No es necesario que uno salga de casa para comprar lo que necesita, porque lo puede pedir por teléfono o internet. En resumen, el mundo actual está lleno de comodidades que antes no existían.

Según Erich Fromm, en su obra ética y psicoanálisis, hay un sentido en el que la promesa no se cumplió. El ser humano se concentró tanto en el conocimiento de su naturaleza física, tanto del mundo como de sí mismo, para transformarla, que descuidó su naturaleza espiritual. Aunque rodeado de tecnología y grandes avances que se consideran sinónimos de progreso, el hombre vive en total desconocimiento de sí mismo. Además, no todos pueden gozar los beneficios de la tecnociencia.

 

 

 

Cuestiones abiertas para comunidad de indagación

¿La tecnología siempre nos beneficia? ¿Por qué?

¿Qué tendríamos que hacer para que la tecnología no nos perjudique?

 

Enlaces internos

Se sugiere el enlace a los materiales del Área de Interés #5, Relación del hombre con la sociedad, en la Plataforma de Temas de Filosofía:

 

Alday, Karla. 2016. Rafael y el queso gouda.

Ezcurdia, José. 2016. Pedro se va de mojado a los Estados Unidos.

En el Área de Interés #5, puede encontrarse material relacionado con esta entrada.

Así como en los foros del Área de Interés #5.

 

 

Enlaces externos

 

Además de los enlaces incluidos en la entrada se recomienda, para complementar la información del glosario, revisar la entrada correspondiente a este concepto en el Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora.

 

Entrevista: Tecnociencia. Reflexiones desde la filosofía.

Artículo: Sobre las consecuencias de la aplicación de la tecnociencia, puede leerse este artículo de Franz Hinkelammert.

Podcast: En dos partes, acerca de las consecuencias de la tecnociencia:

Primera parte

Segunda parte

Otras plataformas

 

En la Plataforma de Ética, se sugiere revisar el Ámbito de Acción “Desarrollo Científico y Tecnológico”.

 

 

Referencias

 

Fromm, Erich. (1953). Ética y psicoanálisis. México: Fondo de Cultura Económica.

Hinkelammert, Franz. (2001). “Ética del bien común”. Revista Ambientico. No. 89. San José, Costa Rica. Febrero 2001.

Moliner, María. (2008). Diccionario de uso del español. Madrid: Gredos.

 

 

Elaboró: Jorge Eduardo José Emiliano López López