Tecnociencia

Es un concepto compuesto por el prefijo “tecno-”, que se refiere a la técnica o a la tecnología, y por la palabra “ciencia”. Por esta razón, en primer lugar hay que definir ambas partes del concepto.

“Tecno-” proviene del griego “techné”, que se refiere a las reglas de un arte, de una técnica, para producir una realidad que antes no existía. Por esta razón, técnica en la actualidad significa “conjunto de las actividades relacionadas con la explotación de la naturaleza, la construcción, o la fabricación de cualquier clase de cosas; como las distintas ingenierías, la agricultura o la minería” (Moliner, 2008).

Por otra parte, ciencia se refiere al “conjunto de los conocimientos poseídos por la humanidad acerca del mundo físico y del espiritual, de sus leyes y de su aplicación a la actividad humana para el mejoramiento de la vida” (Moliner, 2008).

Sobre la ciencia reflexionará más profundamente en otras áreas de interés. En esta AI, lo que interesa es partir del concepto de tecnociencia como la aplicación del conocimiento científico que ejerce el ser humano para transformar su entorno.

Ya que el ser humano se distingue de los demás animales por su razón, su facultad de conocer y su capacidad de transformar el mundo, era de esperarse que el hombre fuera capaz, en algún momento, de lograr una utopía con la aplicación de su saber.

La gran promesa de la tecnociencia es que con su aplicación, las sociedades humanas podrían aspirar a una vida mejor. En un sentido, esa promesa se cumplió, porque en la actualidad se cuenta con medios de transporte muy eficientes, y computadoras que nos permiten comunicarnos en cuestión de segundos con alguien al otro lado del mundo. No es necesario que uno salga de casa para comprar lo que necesita, porque lo puede pedir por teléfono o internet. En resumen, el mundo actual está lleno de comodidades que antes no existían.

Según Erich Fromm, hay un sentido en el que la promesa no se cumplió. El ser humano se concentró tanto en el conocimiento de su naturaleza física, tanto del mundo como de sí mismo, para transformarla, que descuidó su naturaleza espiritual. Aunque rodeado de tecnología y grandes avances que se consideran sinónimos de progreso, el hombre vive en total desconocimiento de sí mismo. Además, no todos pueden gozar los beneficios de la tecnociencia.

¿Qué se tendría que hacer para mejorar esta situación? Fromm propone una respuesta en su libro Ética y psicoanálisis, disponible aquí.

También puede consultarse la entrevista: Tecnociencia. Reflexiones desde la filosofía, aquí.

Sobre las consecuencias de la aplicación de la tecnociencia, puede leerse el siguiente artículo de Franz Hinkelammert

Hinkelammert, Franz. (2001). “Ética del bien común”. Revista Ambientico. No. 89. San José, Costa Rica. Febrero 2001. Disponible aquí.

 Puede escucharse también el podcast Que está leído en voz alta en este podcast en dos partes:

Primera parte.

Segunda parte

Emiliano López (@jeje)

 

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