Tolerancia AI.12

Aunque hay varios sentidos del concepto de tolerancia y es hasta la Ilustración francesa que dicho concepto alcanza su madurez, sus primeras definiciones se gestan como una respuesta a los problemas religiosos y teológicos con los que se enfrentaron los filósofos del siglo XIV como Guillermo de Occam. Para él era imperativo separar la fe de la razón y, en consecuencia, la Iglesia del Estado. Occam, al separar lo religioso de lo político y promover la convivencia pacífica de  distintas confesiones religiosas, entiende la tolerancia como respeto a la diferencia. Según él, la posibilidad de vivir sólo de acuerdo con los mandatos de la razón ya era razón suficiente para alcanzar la vida eterna, lo que implicaba que habría que tolerar o respetar a aquellos que, viviendo sólo bajo los mandatos de la recta razón, no llevaran a cabo una vida de acuerdo con la fe. Se trata de admitir que la razón basta para llevar una vida digna y por ello hay que tolerar a aquellos que no se acogen a la fe como guía de vida.

Hasta antes de la Ilustración francesa el concepto de tolerancia se circunscribía al ámbito de las relaciones Iglesia-Estado y a las que había entre diversos credos, sin embargo, el proceso de secularización propio de la Ilustración sacó el concepto de tolerancia del ámbito de lo teológico y de lo religioso y lo llevó al terreno de lo político y de lo moral.

Aunque antes de la Ilustración francesa hubo filósofos como Spinoza (quien pensaba que la imposición o la violencia no pueden promover la fe) o Locke (quien aceptaba la intolerancia para con los que niegan la existencia de Dios) que desarrollaron ideas importantes sobre la tolerancia, nos parece que es la frase: “No comparto tu opinión, pero estaría dispuesto a defender hasta la muerte tu derecho a expresarla”, que ha sido falsamente atribuida a Voltaire, la que resume de manera más precisa el concepto de tolerancia que alcanza una etapa de madurez en las reflexiones de los filósofos de la Ilustración francesa. El concepto de tolerancia expresado en la falsa cita de Voltaire sintetiza varias de la ideas más preciadas por los pensadores de la ilustración. En primer lugar está la razón como característica que define al ser humano y que, además, promete llevarlo hacia una sociedad libre y progresista al sacarlo del fanatismo religioso; en segundo lugar está la libertad como autonomía y, finalmente, está el respeto por la humanidad en tanto portadora de esos valores. Esto quiere decir que la tolerancia hacia la diferencia de opinión puede entenderse como el respeto que todo ser humano siente por cualquier otro con el que comparte racionalidad y libertad.

Esta concepción de tolerancia supone una igualdad de disposición (todos asumen la tolerancia como forma de relación para con los otros) que no necesariamente tiene lugar en el terreno práctico. Muestra de ello son las opiniones o los movimientos radicales que promueven la intolerancia, el rechazo o la violencia hacia lo diferente de ellos y que nos obligan a preguntarnos ¿hasta qué punto es posible ser tolerante con los intolerantes?.

 

Asesor: Román Suárez